Va y resulta que en 103.5KissFMCHICAGOOO (con su melodía y todo) no te interrumpen las canciones con anuncios. Nunca. Ya no hay temor a quedarte a medias. Qué alegrón.
En fin, iba yo pensando en mis cosas y cantando canciones enteras de la radio cuando empezó a llover. Llovía como en mi barrio, San Fernando. Yo no sé cómo lloverá en otros barrios del mundo, pero a mí me olía a casa. ¿Sabes esa tormentilla de verano de las 7 de la tarde que dura 5 minutos? Esa de las gotas gordas, la que diluvia aunque esté haciendo sol. Yo en esos momentos me asomo a la ventana con mis padres, buscando el arco-iris, que siempre está ahí, en su sitio, entre los pisos grises y los naranjas. Y todo brilla. Literalmente. De repente, todo está mojado y reluce con el sol.
Y huele a llano mojado, porque césped, lo que es césped, no mucho. (Ahí lo dejo. El alcalde que lo quiera entender, que lo entienda)
Así ha llovido aquí. Y todo brillaba, el arco-iris estaba ahí, en su sitio también, y se me rompió un poquito el corazón. La morriña me pudo,y me entraron ganas de correr hacia el arco-iris, por si al final estaba el Hotel Lisboa. Que de ahí ya puedo llegar a casa andando.
Bueno, ya se sabe, la nostalgia de los que nos hemos ido, que bien vale un anuncio de Granja el Cruce interrumpiendo a Pablo Alborán.