Va llegando el veranito que muchos esperábamos, y con ello mil cosas más, como el WOMAD, o WOMAN en versión paterna. Siempre hay un padre que pronuncia WOMAN. “Ten cuidadito en el WOMAN”. No cuidado, que tampoco es para tanto. Cuidadito. Como iba diciendo, que me pierdo con facilidad, el WOMAD, los Palomos Cojos y demás festividades marcan el inicio de las sandalias y los mosquitos por el Puente Viejo. O polillas. Que la del año pasado se sentaban en el Venero a desayunar y todo.
Ya empieza ese calor, agradable durante tres días, sofocante durante tres meses; las cervezas de mediodía.. Bueno, eso no ocurre solo en verano. Pero vaya, ya sabéis a que me refiero.
A mi el mes que más me gustaba del curso, después de septiembre y sus novatadas y relativo calor, era mayo. Mayo era glorioso. Yo estudié en la Facultad de Filosofía y Letras, en Cáceres. Despues del invierno, las clases para 200 alumnos con 7 y sin calefacción, cubos bajos goteras por la facultad y el LC (el bus Línea Campus, para los no familiarizados) retrasado, llega Mayo.
Mayo llega con los exámenes finales, las presentaciones, los ensayos, y para algunos , el papeleo Erasmus. Y todos nos quejamos por twitter y Facebook. Qué dura es la vida del estudiante. Tengo 5 exámenes en 2 semanas. Y he estado tan ocupado los 4 meses pasados saliendo y recuperándome de la resaca que claro, no he tenido tiempo de nada. ¿Quién lo va a tener? En Febrero, todos a Badajoz, que son los Carnavales. Luego las fiestas de tal pueblo. Y así sucesivamente.
Se respira tensión en el aire. Solo tensión. Que no se puede fumar en el campus. Y nadie lo hace. Nadie. Palabrita del niño Jesús.
Pero por mucha tensión que haya, las tradiciones no se pierden. Habrá que saltarse una clase. A poder ser, la que más historia tenga. Echas cuentas de las faltas que llevas en el curso y calculas. Siempre hay que dejar una clase para Mayo. Siempre. Es una de las cosas que aprendes en primero de carrera, para los de Bolonia. Nunca gastes tus “días libres” antes de tiempo.
Porque en Mayo es una auténtica delicia sentarte en las escaleras de Filosofía y Letras. Todo el mundo acaba allí tarde o temprano. La Biblioteca Central esta al lado, no hay mejor excusa que esa.
Lo que iba diciendo. Recuerdo esas mediodías. Porque solía ser la 1 de la tarde, por alguna razón. Siempre la 1. Nos sentábamos en las escaleras de la facultad, al sol. El culo encima de los libros, para no mancharnos. Con un café de la máquina y un Kinder Bueno. Nos sentábamos allí a quejarnos, al sol, como lagartos con gafas. Nos sentábamos allí sin saber cuánto podríamos echarlo de menos.
Yo no sé mis compañeros, pero a 17 de mayo y 8 grados, no me importaría que Julián, el de la limpieza , me barriese los pies para que no me casara. Porque ya tenía yo preocupaciones suficientes. ¿Lloverá el fin de semana del WOMAN?