Hoy
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OLIVENZA, JUEVES
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Fernando Valbuena | 03-03-2016 | 23:01

Foto Enrique Vidarte

 

Día 1. Zona 0. Son las doce. La carpa luce jerarquías civiles y militares. Las autoridades detrás del Rey León. O sea, Vara. Fragoso charla con Ropero. Ropero lleva el radar encendido. Nos saludamos. En uno de los puestos venden botas rosas a veinte euros y la voluntad. Si fuera mujer…. Tal vez. Todo ha cambiado mucho. Eso sí, las casacas verdes impertérritas. Como quien rescata etarras blanditos en la nieve. El general va hecho un pincelito. Voy disfrutando de la feria. Navajas de Don Benito, buenas hechuras; las de asta de toro a 25 euros. Preciosas. Pasan los Ortiz, Jacinto y Jesús, los dueños de la plaza oliventina… Tan altos, tan sanos,… José Luis Iniesta, el ganadero, que se ha descolgado de la procesión, trata de orientarse al rebufo. Me pregunta. Vidarte, que merodea por allí, nos retrata en escala. Enrique Vidarte siempre está donde menos te lo esperas, apostado, al aguardo. Saludo a Nieves Esteban, colega, socialista y, hogaño, mandamás en asuntos taurinos. Ay, la Junta. Me secuestra, me ofrezco a colaborar. Un portugués vende botas camperas del 41 a precios de derribo. Saludo a los taurinos. Paco Naharro, éste y el otro. Sobresaliente la exposición fotográfica de José Ignacio Rodríguez; nadie como él retrata la jindama. Este muchacho tiene magia para la cámara. Por allí también Esther Merino al cante, cada día más guapa, y su padre, presidente de la Peña Flamenca La Encina. Flamenco y toros; dos palos del mismo arte. Me propone un trato. Acepto del tirón. Brujuleo. El tío de las anchoas, el de las golosinas, una sucursal de Casa Fuentes y los de Guijuelo (lo menos tres). Me pregunto qué tendrá Guijuelo que tanto luce. Salamanca, arte y sabiduría. Intento mercar una guayabera; no pasa de la ocho, la talla, se entiende. Ay, ¡pobre de mí… que se acabaron las fiestas de San Fermín! Sombreros, gorras camperas,… Los mejores tenderetes, para las instituciones, ¡cómo se ve dónde está el parné! Me tomo una tapa de jamón mientras hago recuento: tres chorizos picantes, una longaniza, una morcilla, dos medios quesos, un taco gordo de jamón y un lomito. Voy “apañao” de raja y pela. Hago mutis por el foro.

De la carpa al Maila. Son las dos. El dueño me recibe contento. Todo en su sitio para el diluvio universal. Se huele a triunfo, sal, pimentón y lío grande. La bendición del toro, la fiesta brava, la que sostiene más de un negocio en Olivenza. Sostiene y da pujanza. De cabeza al Arteaga. En el zaguán mi amigo Alfonso Rey está terminando de montar, como todos los años, su exposición. Trae un retrato de Morante fumándose un puro que me tienta. Pregunto cuánto, no me alcanza. También por allí los cuadros del gran Jacinto Alcón. King size. Otro pintor, esta vez de brocha más gorda, me saluda con cariño. No caigo. ¿Del Badajoz? ¡Ole! ¡Qué grande es mi entrañable Club Deportivo! Hoy es un buen día para comer en Arteaga. Una pareja zampa en silencio. Disfruto del silencio. Al menos hasta que llegan los veteranos del Badajoz y paso a disfrutar de la jarana que se traen a cuestas. Rogelio Palomo y su aventura en el Deportivo Pacense. Emilio el del Nyn. Joaquín Timón, impecable, al frente. Miguel Celdrán, el emérito de todos los caldos. Antonio Guevara, el “presi” de los días de vino y rosas. Y los demás. No paran de hablar, fútbol con lo que se tercie. Mientras, yo despacho unas virutas de foie de escándalo. Más fútbol, y un magnífico solomillo de ternera mejor guarnecido que Leo Messi. Eso sí, en la carta, a la tarta de almendra le llaman tocino de cielo. Pago. Me despido.

De allí al Convento de San Juan de Dios, hoy embajada francesa y taurómaca. Son las seis. André Viard expone su último trabajo en homenaje a  la fiesta. La francesa y la española. La antigua, la que nació a orillas del mar Mediterráneo; la que lo circundó. Una obra excepcional. Un documental y una exposición itinerante de Puerta Grande en Las Ventas. Quiero ser francés. Nadie como ellos para defender la fiesta (nacional de Francia). ¡Los toros! La suya y la nuestra. Saludo al gran André Viard. Cultura y pasión. Por allí, inaugurando, el Rey León. La corte le ha venido a menos. El alcalde de Olivenza y poco más. Hoy Vara circula sin la corbata. Le noto triste. ¿Cansado? Será el circo de la Carrera de San Jerónimo, serán los presupuestos,… Nos saludamos. Aculado sobre el pozo me canta La Marsellesa. No parece tener mal oído. Libertad, Igualdad, Fraternidad… y Toros.

Así, a vuela pluma, cuando anochece en Olivenza, vuelvo a Badajoz. Mañana novillada. Y yo sin guayabera.

 

 

Sobre el autor Fernando Valbuena
“¡A los toros! De frente y por derecho. Tenderetes de almohadillas. ¡Sombreros! La vecina del quinto y un señor de Murcia. Un habano, y el cante por dentro. ¡Epifanía de capotes! Entre toro y toro, un te quiero y un para siempre. Aquí todo tiene su compás. Vieja piel de toro tendida al sol. Mañanas de sorteo, noches de carretera y luna. Porque en tiempos de medias verdades solo la verdad entera y cruda de la tauromaquia es revolucionaria. ¡Todos mis poemas por un solo par de banderillas! ¡Y que Dios reparta suerte!”