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Efi Cubero, una voz poética sin imposturas
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Fco. Javier M. Romagueras | 02-06-2017 | 09:36| 0
Efi Cubero

Efi Cubero

Poeta, ensayista, artista experimental, Efi Cubero, natural de Granja de Torrehermosa, ha regresado a su tierra después de casi toda una vida residiendo en Cataluña. Ella, que ha tenido el honor de entrevistar a lo más granado de la literatura de las últimas décadas, accede con toda amabilidad a responder a las preguntas de “Catalana con jamón”.

¿Qué ha significado para ti este retorno a los orígenes?

Una no retorna porque en el fondo siempre formamos parte de un paisaje y un paisanaje. La vuelta es siempre ida. Sabemos muy bien que es siempre ida, y hasta huida. Extremadura es mi centro, el lugar de mi origen, el eje radial donde convergen todas las direcciones del mundo y del tiempo. Esta tierra, que es el enclave de mis antepasados y sus huesos la abonan, ha representado siempre para mí algo gravitatorio y universal. Un enlace abierto a todo mestizaje. No olvidemos que venimos de diversas etnias y culturas y que somos mestizos, afortunadamente. En cuanto a mi pueblo, Granja de Torrehermosa, significará siempre para mí ese cálido latido que enlaza cada casa donde nadie está solo. Un micro universo que avanza  hacia los campos, hacia los encinares, hacia las sierras que, como las islas, empujan la mirada hacia un tiempo sin tiempo, el lugar de mi origen, la luz que por primera vez vieron mis ojos sin memoria. El pueblo donde empecé a sentir esta extrañeza que siempre me acompaña. Y la tristeza que sentí al tener que abandonarlo de la mano de mis padres recién cumplidos mis once años.

Dije una vez en un poema que la tierra siempre nos empequeñece, nos acerca hacia ella  un pálpito de vida, como una sigilosa confidencia… Este paisaje mío es siempre acorde con mi voz sin imposturas.

Yo camino por Granja cada día, puesto que he vuelto a mi origen de nuevo para que así me abrace su calor sin mentiras. Siempre me bastará la eterna seducción de sus cielos limpios, su noble y cariñoso paisanaje, la belleza de esa arquitectura alzada por alarifes y artesanos, lo sencillo de todo, donde todo fue, y es, antecedente.

Junto al poeta Joan Brossa

Junto al poeta Joan Brossa

VINCULOS CON CATALUÑA

¿Con qué sentimiento has regresado a tu tierra?, ¿qué vínculos sigues manteniendo con Cataluña?

Con el sentimiento de avanzar en una nueva etapa después de mil viajes y vivencias. Con el sentimiento de caminar por la naturaleza en libertad.  No soy nostálgica, descreo de la memoria, la memoria puede engañarnos porque o bien idealizamos demasiado o bien demonizamos, según nuestros estados sucesivos. He vuelto con el convencimiento de que deseaba vivir aquí. Que éste es realmente mi sitio. Que amo – sin sensiblerías- a esta tierra y a sus gentes. He vuelto por convicción y reflexión. En cuanto a Cataluña, mis vínculos afectivos y culturales siguen igual. Allí viví más de cincuenta años, allí completé mi formación, estudié, trabajé, luché y allí tengo parte de lo que más amo: mis chicas, mis chicos, mis hermanos, mi familia, y muchos de mis amigos.

Recientemente la revista Turia ha publicado un número dedicado a Extremadura, en el que también figuras. ¿Cómo ves el momento de la producción literaria en nuestra región?

La producción literaria en nuestra región la veo ahora en un momento magnífico. Después de aquel momento de eclosión expansiva en el tiempo de Ibarra y de Francisco Muñoz, hubo una época en que languidecía, o parecía languidecer, pero ha resurgido con nuevos bríos, con voces nuevas de excelencia que se suman a las que afortunadamente poseemos, con ganas infinitas de seguir haciendo las cosas bien. Abundan nuevos proyectos y nuevas iniciativas, nuestro acervo cultural está muy, pero que muy vivo. La calidad literaria y artística, hoy por hoy, se encuentra a la altura de lo mejor. No me cabe la menor duda. Lo que realmente me gustaría es que nuestros pueblos se implicaran más y se interesaran de veras por la calidad que se les ofrece, un libro o una obra de arte siempre aportan infinitamente más de lo que cuestan, monetariamente hablando. Ahí está la batalla.

libros-peqANTE TODO, POETA

Poeta, ensayista, participante en muestras de arte contemporáneo; ¿en qué registro te encuentras más cómoda?

En el de poeta, por supuesto. Ya sé que no soy políticamente correcta al referirme a mí misma de esa forma, pero yo soy desobediente, creo en lo que verdaderamente creo. Descreo de muchas falsas poses y modestias fingidas. Y también de humildades sagaces. Mi libertad, sagrada, respeta, profundamente, la libertad sagrada de los demás. La poesía forma parte de mí desde que me conozco, una libreta escolar me recuerda que ya escribía “poemas” a los ocho años. El poeta nace y luego se hace, así es o así lo pienso yo. La poesía es algo misterioso y profundo, un poeta sabe perfectamente que nada viene de afuera, aunque nos llenemos del barro de la vida y todo lo humano nos sacuda y nos duela, todo se gesta dentro de cada enigma que viene a ser uno mismo. Mientras vivimos no escribimos. Sólo en la soledad nos encontramos frente al poema y con la realidad- irrealidad de la propia existencia ya que no existe un ideal sin pugna con sus fracturas, ni resistencia que vencer.

Con Dulce Chacón en el domicilio de ésta en Madrid

Con Dulce Chacón en el domicilio de ésta en Madrid

Hay quien ha definido tu poesía como un cauce sereno en la superficie, que guarda en el interior la pasión de una vida vivida por y para la poesía. Y es cierto que al leer tu obra uno se deja mecer por la suavidad de las formas, mientras penetra, casi inconscientemente, la contundencia y profundidad del contenido. ¿Estás de acuerdo con esta consideración?

He tenido suerte. Los que han hablado de mi obra, todos personalidades de prestigio, lo han hecho con la suficiente carga de profundidad y ahondando a conciencia en ella. Cada uno me ha visto desde un punto distinto, pero con rigor y solvencia, penetrando en la esencia de mi poesía y alejados de anécdotas, por fortuna. No puedo estarles más agradecida. Ahora mismo, el poeta José Manuel Díez, prepara a conciencia una antología de mi obra. Por supuesto que le he otorgado carta blanca, no puedo estar en mejores manos.

Yo te diría que, dentro de la precisión lingüística, hay que buscar los contrastes, hallar la tensión máxima que oscila entre la serenidad y el desasosiego nivelando ese plano de sombras de la palabra y el silencio. Hay que ahondar en la esencia a través de la exigencia del lenguaje, en prosa y en poesía, desde una indagación interior. También lo que nos hace soñar testimonia una ausencia, frente a ese sol de espaldas al espejo que refleja nuestro yo más vulnerable. Hay ocultaciones, claro, un tenso y dialógico deambular en torno a una misma y a los otros, los que nos precedieron. Yo empleo disoluciones en torno a lo autobiográfico y a veces mantengo también un cierto recelo o desapego en no aceptar lo que se propaga como verdades absolutas. Busco la palabra lo más sobria y reflexiva posible, que esté dotada de emoción sincera, de magnetismo y síntesis hacia lo que yo considero que vale la pena ser nombrado; hay un arco autoral que no evita el recuerdo, pero intento que se articule con palabras que de alguna forma desenmascaran el orden establecido. Los poetas somos los extraños, los inestables, desconcertados pero centrados seres que orillamos los filos del vacío, ese doble lugar de la creación desde donde se avista también la trascendencia. Algo único y extra vital que cicatriza la herida de existir y abre espacios al sueño o a la revelación de lo que somos.

Junto a Carme Riera en el V Congreso Internacional dedicado a José Agustín Goytisolo

Junto a Carme Riera en el V Congreso Internacional dedicado a José Agustín Goytisolo

En tu trayectoria has tenido la oportunidad de coincidir, y también entrevistar, a muchos autores destacados de las letras catalanas y españolas. ¿Cuál te ha producido un mayor impacto?

Todos. O casi todos. He tenido la oportunidad de entrevistar extensamente a personajes relevantes del mundo del Pensamiento, la Ciencia, el Arte y la Literatura. Algunos, a raíz de esa entrevista, se hicieron amigos míos hasta el momento mismo de su muerte. De esos amigos fieles y profundos con los que daba gusto conversar. De alguna forma todos me han impactado, cada cual por su sabiduría, su manera de ser, de estar y ver el mundo, su abarcador talento y su humanismo. Un privilegio impagable, sin duda.

Detecto una especial estima por una autora, Carme Riera, que tuvo un gran impacto en los jóvenes que vivíamos en Cataluña en la década de los setenta del siglo pasado. ¿Cuál es tu relación con ella?

La admiro y considero amiga. Me fue presentada por la familia Goytisolo- Carandell, aunque yo la había leído desde siempre. Alguien que crea y actúa, con una enorme capacidad tanto creadora como de trabajo. Incansable. Imborrable. Una gran escritora y una gran mujer. Con ella he tenido la suerte de asistir a congresos internacionales como ponente, participar en mesas redondas con personalidades y catedráticos de altura, y también he formado parte, junto a ella, como miembro de jurado en premios literarios. Creo que ambas nos apreciamos bastante.

BADAJOZ, PAISAJES LITERARIOS

Eres de Granja de Torrehermosa y precisamente tu localidad, a través de la figura de Santiago Castelo, es una de las que forman parte de un nuevo producto turístico, Badajoz, Paisajes Literarios, impulsado por la Diputación de Badajoz. ¿Qué opinión te merece que la literatura pueda convertirse en un recurso, que además de nutrir el alma y el sentimiento de la gente, contribuya al desarrollo de los territorios, más en ámbitos rurales extremeños?

Me parece genial. Una propuesta extraordinaria. Cuando visitamos Praga, por poner un ejemplo, tenemos siempre presente a Rilke, o a Kafka. Si vamos a Portugal, a Saramago, Pessoa, a tantos…La luz de los pueblos es sobre todo la Cultura. La Poesía. El Arte en todas sus facetas…Me alegro muchísimo de que se haya elegido a Santiago Castelo para ese nuevo producto turístico, él cantó vivamente, hondamente, su paisaje. Su pueblo puede estar orgulloso de tener un poeta como él. Es merecedor, con todos los honores, de que siempre se le recuerde por lo mucho que aporta, y de formar parte para siempre de esta tierra tan nuestra.

Finalizada la entrevista solicitamos a Efi un poema dirigido a los lectores de “Catalana con jamón”. Entre varios de los que nos ofrece, aleccionamos el que reproducimos a continuación.

BATALLAS

Cuando uno es niño y libra cien batallas

ni sabe ni imagina que ese juego incruento

no ha tenido en la historia de los hombres

nada que sea apacible.

Cuando uno es niño escribe con los ojos.

Frente a los goterones que empapan las encinas

recoge con las manos su ensimismada luz,

calibra como ahora las sílabas de lluvia

y las deja que caigan lentamente

formando los regueros sobre el tiempo

como en la tierra blanda de los brotes

sobre la paz de algunos nombres idos.

(De, PUNTO DE APOYO, Luna de Poniente, 2014)

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Reclutas catalanes de 1939, 1940 y 1941 en Cáceres
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Fco. Javier M. Romagueras | 22-05-2017 | 05:11| 0
Soldado catalán pasando bajo el Arco de la Estrella

Soldado catalán pasando bajo el Arco de la Estrella

Una de las cosas más fascinantes de ordenar papeles, es que siempre descubres algo sorprendente e insospechado. ¡Y eso que tú eres el propietario de esa montaña de folletos, revistas y libros que, por fin, has podido meter un poco en cintura! Esto es lo que me acaba de suceder al descubrir un modesto opúsculo, de la era preinternet, escrito a máquina en catalán, con del título 1939-1989. Cinquantanari de l’arribada a Caceres. Lleves 1939, 1940 y 1941. En la portada un dibujo a dos tintas de un soldado con barretina pasando bajo el Arco de la Estrella cacereño.

No recuerdo bien el origen de este documento, aunque deduzco de su lectura, que debió llegar a mis manos con motivo del viaje que hicieron a Cáceres, en 1989, los supervivientes de las quintas de 1939, 1940 y 1941, que llegaron a la ciudad destinados al Regimiento de Infantería Argel nº27. De hecho, esta breve publicación mecanografiada, de apenas 16 páginas en formato A5 apaisado, fechada en Barcelona, en enero de 1989, lo que hace es relatar el deseo de los autores de celebrar los 50 años de su llegada a Cáceres, viajando de nuevo a la ciudad. Cosa que, efectivamente, hicieron.

LA PENYA CÁCERES

El texto, que lleva la firma de Juli Bassets, narra como el primer miércoles de cada mes se reunía a comer un grupo de miembros de las quintas de esos años, que coincidieron en 1939 en Cáceres. El lugar de estos encuentros era el modesto restaurante El Lince, a pocos metros de la céntrica Plaça de Catalunya barcelonesa, en la calle Tallers, esquina con la calle de Les Sitjes. Allí, en el primer piso, figuraba una placa con la siguiente leyenda: Abril 1939 – Abril 1986. Testimonio de buena amistad y camaradería entre un grupo de amigos de las quintas del 39 al 41. Encuentro en la calçotada de Valls de 16 de abril de 1986. PENYA CÁCERES.

El autor explica que escribir sobre los hechos pasados y presentes, en los que ellos fueron protagonistas, lo hacen con la ilusión de vivir colectivamente un hito suficientemente importante como es el del CINCUENTENARIO de nuestra llegada a Cáceres, así como de la amistad iniciada entonces y continuada a lo largo de medio siglo.

Posteriormente se narran los testimonios de 3 de los participantes en aquellas reuniones, uno perteneciente a cada una de las tres quintas, movilizadas en 1939, y que se encontraron en tierras extremeñas. Se trata de Miquel Obrador, de la quinta del 41, que partió de Barcelona en 2 de abril. De Eloi Barros, que la quinta del 40, cuyo tren partió de la barcelonesa Estación de Francia, el 8 de abril. Y de Ángel Hernández, de la quinta más veterana, la del 39, que partió el 29 de abril.

REGIMIENTO ARGEL

Cuartel de infantería d Cáceres (Foto Juan Guerrero)

Cuartel de infantería de Cáceres (Foto Juan Guerrero)

Detalles al margen, el relato de los tres coincide en un larguísimo trayecto, entre cuatro y seis días, pasando por Tarragona, Zaragoza, Soria, Burgos, Valladolid, Salamanca y, por fin, Cáceres. Como explica el autor del texto aquellos chicos de las quintas del 41, 40 y 39, que salieron de Barcelona para incorporarse al ejército vencedor, fuimos todos nosotros… lo que escriben tres de nosotros y las coincidencias, muestran bien a las claras que el común denominador fue el mismo: atravesamos una tierra martirizada, a trozos herida por la guerra y empobrecida por todas partes, situándonos en el otro extremo de España y encontrando, al hacerlo, las mismas dificultades: paradas larguísimas, vías muertas, más frío o más lluvia, sin paja o con paja en el vagón, comida caliente o fría, pasando hambre o sintiéndonos saciados, esto solo fueron la circunstancia del momento y de cada expedición. Lo importante, el punto en común: Cáceres, Regimiento de Infantería Argel, nº 27.

Los tres testimonios coinciden en definir la llegada a Cáceres como dura, de cierto recelo y poco cordial por parte de la población. Total que, llegados a Cáceres -continúa la narración- destinados a unas compañías de Depósito, por las que pasaban todos los hombres que llegaban al cuartel, unos provenientes de unidades disueltas, otros de campos de concentración, comenzó el gran trasvase provocado por el fin de la guerra… intentando adaptarnos a una nueva forma de vida y trato, hasta llegar a integrarnos en una ciudad que, con el paso de los días, nos parecía menos hostil y sus habitantes también comprobaban que los catalanes no tenían ni cuernos ni rabo, como temíamos pensaría más de uno de los que nos miraban con cierta prevención nada más llegamos.

SIMBIOSIS CATALANO-CACEREÑA

Aunque algunos marcharon a otros destinos, por voluntad propia o forzada, se constituyó un importante núcleo de unos doscientos catalanes que ocuparon múltiples puestos dentro de las dependencias militares: carpinteros, jardineros, secretarios y mecanógrafos de los juzgados, administrativos en el Gobierno Militar, parque automovilístico, farmacia, biblioteca, clases para analfabetos… con todo ello fueron afirmándose en un nuevo ritmo de vida y de relación, produciéndose una verdadera simbiosis entre cacereños y catalanes porque, formados cada uno de nosotros en un concepto de trato y educación que se apartaba del soldado clásico, manteníamos una relación de correspondencia e igualdad con la población civil, de modo que en muchas manifestaciones ciudadanas éramos uno más, ya fuese en Acción Católica, en un festival en el Teatro Principal o formando la casi totalidad del equipo del fútbol del Cacereño.

Así lo reflejaban las crónicas periodísticas años después, con motivo de la visita de un grupo de aquellos reclutas catalanes a la ciudad: los catalanes constituyeron por los años 1939-1941 una auténtica familia dentro de los cacereños. Procedían de la laboriosa región española y vinieron aquí a prestar el servicio militar. Se vincularon tanto a nosotros que constituyeron un grupo de gran entidad entre los cacereños. Su manera de ser y comportarse les mereció el reconocimiento y general aprecio de los hombres y mujeres de esta tierra. Y así algunos de ellos contrajeron matrimonio o dejaron las mejores amistades. Hasta en lo deportivo, quién no recuerda al célebre Meseguer, un extraordinario defensa, del que vimos las mejores exhibiciones en el antiguo campo de Cabezarrubia.

EL HOY DE BADAJOZ

Entre las diferentes anécdotas que jalonan este documento de recuerdo de aquellos años, se cuenta una que tienen que ver con el diario HOY. Eloi Barros, el representante del reemplazo de 1940 explica que, al ir aproximándonos al centro de la ciudad, unos chicos, con fajos de periódicos bajo el brazo, corrían gritando “ha llegado el HOY, ha llegado el HOY”. Y, fonéticamente, tanto mis compañeros, como yo mismo, entendíamos Eloi, que es mi nombre de pila… lo que motivó que me mirasen con gran respeto, a lo que, por mi parte, sin saber el porqué del pregón, y con cara de circunstancias y no de demasiado convencido, respondí con un “pronto se han enterado”. Casi no hace falta decir que el diario de Badajoz, el HOY, fue la causa de la confusión.

Al margen de las vivencias personales de cada uno de aquellos jóvenes catalanes, lo cierto es que, tras tres años de convivencia, la huella se hizo indeleble, como refleja Juli Bassets casi al final de su relato: hay la total afirmación de que después de nuestra tierra que todos queremos, tenemos bien arraigada la estima a la tierra extremeña, que comenzamos a conocer y querer en nuestra juventud, no siendo suficientes 50 años para que la olvidemos. Amigos, amores y matrimonios surgieron de una total integración en el día a día de una ciudad como el Cáceres de aquellos años.

Lo que en aquél ya lejano enero de 1989 se planteaba como un deseo, ir a Cáceres para celebrar el cincuentenario de su llegada a la ciudad, se convirtió en realidad. Y ahora he podido rescatarlo del recuerdo gracias a ese impagable ejercicio de descubrimiento que es poner en orden los papeles.  

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De jamón en jamón por Jerez de los Caballeros
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Fco. Javier M. Romagueras | 12-05-2017 | 07:38| 0
Posando con el Spidercerdo de la Iberian Pork Parade, diseñado por Fermín Solís, en la factoría Montesano

Posando con el Spidercerdo de la Iberian Pork Parade, diseñado por Fermín Solís, en la factoría Montesano

El artículo de hoy es un pequeño homenaje al cincuenta por ciento del título de este blog: al jamón. La excusa no es otra que la celebración, la semana pasada, de la XXVIII edición del Salón del Jamón Ibérico en Jerez de los Caballeros. Este año he tenido la oportunidad de volver a visitarlo a fondo, por mor de la organización de un viaje de escritores de blogs o bitácoras. Ha sido una forma diferente de aproximarme al principal escaparate, en nuestra región, del que es el producto estrella de la dehesa.

Entrevistando a Antonio Vázquez (derecha), presidente de la Asamblea de Extremadura, en la segunda edición del Salón.

Entrevistando a Antonio Vázquez (derecha), presidente de la Asamblea de Extremadura, en la segunda edición del Salón.

Lo cierto es que, por distintas razones, hacía bastantes años que no me acercaba por el Salón del Jamón Ibérico. Y eso que uno es de los veteranos del certamen, porque mi primera visita fue en 1991, durante la segunda edición. Y mucho ha cambiado desde entonces. Recuerdo las modestas casetas, montadas sobre la tierra, en el Parque de Santa Lucía. Los interminables discursos inaugurales del entonces consejero de Agricultura de la Junta de Extremadura, Francisco Amarillo. Y, sobre todo, la ilusión del alcalde, Manuel Calzado, y de su equipo, por poner en marcha lo que debía ser punto de referencia nacional para todos los actores implicados en el sector del jamón ibérico. En años posteriores se fue mejorando el montaje, en el mismo Parque de Santa Lucía, confiriéndole un carácter más profesional a las instalaciones. De esos años posteriores, en los que yo estaba en RNE, recuerdo que trajimos a Manolo Ferreras a Jerez, a hacer su programa en directo desde el Salón.

DESCONOCIMIENTO

Como he mencionado en las líneas previas, este año mi visita ha venido de la mano de un encargo profesional. En concreto se trataba de la organización de un encuentro de escritoras y escritores de blogs, especializados en gastronomía y viajes. Provenientes de distintos lugares, como Madrid, Puertollano, Gijón, Marbella, Barcelona, Badajoz y Cáceres, el objetivo era profundizar con ellos en el conocimiento del jamón ibérico. Y, al mismo tiempo, descubrir los encantos patrimoniales, culturales y gastronómicos de Jerez de los Caballeros y la Sierra Suroeste en particular, y de Extremadura en general.

Rodeados de cerdos ibéricos en la finca La Crespa

Rodeados de cerdos ibéricos en la finca La Crespa

Aunque no es el caso de estas escritoras y escritores de bitácoras, todavía hay mucha gente, incluso en nuestra Comunidad, que se sorprende del precio del jamón ibérico. Si todo el mundo conociera el proceloso camino que va desde el nacimiento del cerdo, hasta el corte del jamón, sin duda alguna entendería el porqué del precio. En ocasiones parece como si hacer un jamón fuera poco menos que dejar engordar el cerdo, matarlo, poner a secar la pieza, y comerla. Y desde luego que no es así. Es un laborioso trayecto, que implica el buen hacer de los ganaderos y de los industriales, tras el que a los 4 o 5 años podemos disfrutar de una joya gastronómica.

Y ese ha sido el recorrido que durante viernes, sábado y domingo realizamos los asistentes a este viaje.

Visitamos la finca La Crespa, en la carretera de Jerez a Higuera de Vargas. Allí pudimos apreciar el manejo tradicional del ganado ibérico en medio de la exuberante dehesa de la Sierra Suroeste. Incluso con la fortuna de ver cómo estaban pariendo en ese momento las madres ibéricas.

El siguiente paso es el de la transformación. Para ello tuvimos la fortuna de poder recorrer pormenorizadamente la factoría Montesano, de Jerez de los Caballeros. La minuciosa descripción de todos los procesos, desde el despiece, a la bodega, hizo ver a los más neófitos los pequeños secretos que se encierran tras una loncha de jamón ibérico de bellota.

SABORES DE ENSUEÑO

Piezas participantes en concurso

Lógicamente, el siguiente paso tenía que ser apreciar el resultado final de tanto esfuerzo: probar el producto. En este caso fue la Denominación de Origen Protegida Dehesa de Extremadura la que encandiló a los blogueros y blogueras. Pudieron degustar un excelente jamón y apreciar por ellos mismos todos los elementos que se tienen en cuenta al catarlo. Estoy hablando del aspecto visual de la misma, de su delicado aroma, del sabor -que en ningún caso debe ser salado-, de la textura, con su impregnación de ácido oleico. Características, todas ellas, que habían podido conocer teóricamente, durante el concurso en el que se eligió el “Jamón de Oro” del salón; y también con motivo del XX Concurso Nacional de Cortadores de Jamón Ibérico.

Pero como no solo de jamón ibérico vive la gastronomía extremeña, las escritoras y escritores de blogs que visitaron Jerez de los Caballeros, también pudieron paladear otras delicias como el lomo doblado, los gurumelos, los espárragos trigueros, los repápalos, el arroz de ibéricos, los vinos de la D.O.P. Ribera del Guadiana o los indescriptibles bollos turcos.

Si a ello le unimos, el recorrido nocturno por parte de la rehabilitada muralla del castillo de Jerez, la visita a las iglesias de San Bartolomé y San Miguel, el morabito o la Casa Museo de Vasco Núñez de Balboa; no me cabe la menor duda de que el recuerdo que se llevan del Salón del Jamón Ibérico es estupendo. Al que contribuyeron la actual alcaldesa, Virginia Borrallo, y todo el equipo técnico del Ayuntamiento y de la Institución Ferial de Jerez (INFEJE).

El grupo lo componía los escritores y escritoras de los blogs Fotonazos (Madrid), Evasiones Culinarias (Madrid), Senderuelos (Badajoz), Tú, yo y mi mochila (Marbella), Pinchos y Canapés (Puertollano), Miss Maridajes (Gijón), Bloghedonista (Barcelona), más la conductora del programa Todos los caminos, de Canal Extremadura Radio.

El encuentro ha sido promovido por la Diputación de Badajoz, como apoyo al Ayuntamiento de Jerez de los Caballeros, organizador del Salón del Jamón Ibérico a través de INFEJE.

¡Larga vida al jamón ibérico!

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Extremadura-Catalunya en autobús, una aventura de regreso al pasado
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Fco. Javier M. Romagueras | 03-05-2017 | 06:20| 0
Autobús de regreso de Barcelona hacia Extremadura

Autobús de regreso de Barcelona hacia Extremadura

En plena reivindicación social por conseguir que Extremadura tenga un transporte público digno, en la pasada Semana Santa he revivido la aventura que supone ir desde Navalmoral de la Mata a Barcelona en autobús.

En los más de 31 años que llevo residiendo en Extremadura, han sido innumerables los viajes que he hecho hasta mi Barcelona natal, y más concretamente hasta mi pueblo de adopción, Premià de Mar. Me considero un experto en esta ruta y creo haberla hecho por casi todos los medios posibles: en automóvil cuando aún no había autovías, por las antiguas N-V (sin túneles de Miravete) y N-II; en tren nocturno desde Badajoz; en avión desde Badajoz, con todas las compañías imaginables y con los más variopintos modelos de aeronave; en coche o transporte público (tren o bus) hasta Madrid y desde allí, bien en tren o en avión hasta Barcelona; en automóvil hasta el aeropuerto de Sevilla para coger el avión… Un amplio abanico del que no podía faltar el autobús, que fue el medio que más utilicé en los primeros años, cuando residí en Navalmoral de la Mata, Cáceres y Plasencia. Autobuses que inicialmente eran piratas, o algo bastante aproximado, para los que tenías que comprar los billetes en un bar de Navalmoral. Trayectos en bus que me dejaron algunos recuerdos imborrables, como un viaje un día antes de una Nochebuena, que duró casi 24 horas, al quedarnos toda la noche bloqueados por la nieve en el puerto del Frasno, unos 67 kilómetros antes de llegar a Zaragoza.

Ahora, tras bastantes años, decidí volver a utilizar el autobús para ir a Barcelona. El objetivo era hacer un trayecto más directo, sin perder todo el día, evitarme los múltiples transbordos de las otras fórmulas y no andar tan pendiente del volumen del equipaje, como cuando vas en avión. Debo decir que la experiencia ha sido mejor de lo que esperaba, sobre todo en cuanto a puntualidad y aprovechamiento del tiempo. Aun así, hay suficientes elementos anecdóticos que confieren a este viaje un punto de aventura y de regreso al pasado, que no al futuro.

MINDFULNESS VIAJERO

Este viaje en autobús es lo más parecido que se me ocurre a una sesión de mindfulness: te has de armar de paciencia y valor para pensar que estarás ahí metido durante casi 11 horas (bastantes más si vienes desde Jerez de los Caballeros). Es un profundo ejercicio de mentalización. Eso sí, es aconsejable llevar un buen collarín cervical, para hacer más llevadera la noche.

Salimos con 15 minutos de retraso sobre el horario previsto, las 19 horas. Aunque no están ocupadas todas las plazas, los maleteros van a reventar. Hay un notable contingente de emigrantes que, al parecer, se trasladan hacia Zaragoza y Lleida para las diferentes campañas fruteras.

Recordaba que, en uno de mis últimos viajes desde Barcelona, el autobús era tipo exprés, con 3 plazas por fila y más espacio entre butacas. O bien fue una casualidad o hemos empeorado, porque ahora hay 4 butacas por fila. El autobús que nos lleva no me resulta nada cómodo. Y ahí me doy cuenta del primer error: haber cogido el asiento número 1, justo detrás del conductor. La mampara separadora reduce el espacio para los pies. Afortunadamente, al haber plazas libres, mi vecino de asiento se va a otro lugar. ¡Bueno, podré acomodarme algo mejor para intentar dormir! Para la vuelta hago enmienda a la totalidad y cojo una de las plazas centrales de la última fila. Así tengo espacio de descongestión hacia el pasillo central.

DE SORPRESA EN SORPRESA

La mítica área de servicio Rausan, en las proximidades de Zaragoza.

La mítica área de servicio Rausan, en las proximidades de Zaragoza.

Recuerdo que siempre iban dos conductores para hacer el trayecto. Pregunto por esta cuestión cuando paramos para cenar en un área de servicio de Trijueque (Guadalajara). El conductor me explica que eso ya hace muchos años que no es así. Ahora solo va uno. Me caben muchas dudas sobre la razón, ¿serán los manidos recortes?, pero el caso es que me confiere un punto de inseguridad: ¿y si el conductor se siente indispuesto en un viaje tan largo y de noche, o le entra sueño? En fin, regreso a mi estado mindfulness para no darle más importancia.

Como los nuevos tiempos deben reflejarse de algún modo, compruebo que en los asientos hay enchufes para poder recargar los móviles y también hay wi-fi. Pillo la red, pero como todo el mundo debe estar tirando de ella, no hay forma de que funcione, por lo que opto por regresar a mi 4G.

Lo que no ha cambiado nada con el paso del tiempo son las paradas en dos lugares míticos, que creo forman parte del imaginario de cualquier viajero que haya hecho esta ruta en los últimos 30 años. El primero es la estación de servicio Rausan, en las proximidades de Zaragoza. Es una enorme área de estacionamiento, que ha ido creciendo con el paso de los años. De ser una modesta cafetería aneja a una gasolinera, hasta convertirse en hotel, restaurante, campa de camiones… Te atiende un personal por el que tampoco parece que haya pasado el tiempo, al igual que con algunos de los productos que ofrecen, por no citar las decenas de banderines de clubes deportivos que cuelgan polvorientos de sus paredes. El segundo enclave es la localidad soriana de Esteras de Medinacelli. Allí se para de madrugada en el trayecto de Barcelona a Extremadura. Un lugar gélido donde los haya, con una fuente que en invierno está casi siempre helada. La cafetería en la que paramos, aunque remozada, sigue resultando inhóspita y desangelada. No sé si por el destemple que llevan los cuerpos a esas horas, o por la falta de calidez del lugar.

ESTACIONES DE ÚLTIMO NIVEL

Otro detalle que me llama la atención es la calidad y el estado de las estaciones de autobuses. Por lo que se ve, el nivel de las estaciones de transporte está en consonancia con el poder adquisitivo de los viajeros. Y como parece que el que viaja en bus es el más arrastrado de todos, pues las estaciones están bastante en consonancia. Está claro que los aeropuertos son el top, con amplias zonas comerciales y de restauración, bien cuidadas, con bastantes servicios y bastante limpios, por lo general.  Las estaciones de ferrocarril con Ave, les van a la zaga. Y las estaciones de autobús son el último peldaño. Lo digo porque en una ciudad tan turística y pretendidamente europea como Barcelona, la antigua estación ferroviaria del Norte, actualmente principal punto de partida de los autobuses al resto de España y de Europa, es realmente indigna de los pasajeros que la utilizamos. Y tampoco se puede decir que sean un dechado de virtudes la Estación Sur de Madrid, la de Bilbao o la de Badajoz, solo por citar algunas de las que mejor conozco. Con unos aseos más que dudosos en cuanto a salubridad, con suciedad bastante generalizada y tiendas y establecimientos de restauración que dejan bastante que desear.

El caso es que el viaje de vuelta me resulta más digerible que el de ida. Salimos a las 17.30 horas de Barcelona y a las 4.30 horas ya estoy en Navalmoral de la Mata, con tiempo para dormir un par de horas antes de iniciar la jornada.

En definitiva, pese a las relativas incomodidades, no me arrepiento de la experiencia. Salvo que pueda prever fecha de viaje con suficiente antelación, que me permita encontrar billete de avión a buen precio desde Badajoz, creo que repetiré más viajes como este en autobús. Estoy cansado de transbordos, limitaciones de equipaje, las horas de antelación o perder todo el día en el viaje. Así será, hasta que el Ave o el tren rapidillo nos separe.

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Laura García Domingo, vender desde Barcelona los productos ibéricos de Fregenal de la Sierra
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Fco. Javier M. Romagueras | 02-07-2016 | 08:36| 0

Laura García Domingo, comprobando la calidad de sus productos

Desde hace poco tiempo, Laura García Domingo, hija del fundador, dirige la empresa familiar Cerdos Extremeños S.L., dedicada a la fabricación y comercialización de los jamones, paletas y lomos de los cerdos ibéricos criados en la finca La Dehesa del Chaparral, ubicada en Fregenal de la Sierra (Badajoz). La empresa, fundada en el ya lejano 1960, era el fruto del espíritu emprendedor del padre de Laura, afincado desde muy joven en Tarragona, debido a la enfermedad de su madre. Desde allí se trasladó a Barcelona, donde instaló la comercial de la empresa, desde donde hoy en día se distribuye producto ibérico a toda España y Europa.

Tras el fallecimiento de su padre, Laura, que también se encarga de la parte administrativa, explica que hace tres años yo llevaba la parte comercial de Barcelona, mientras que mi padre, tras largas temporadas en Fregenal, llevaba la parte productiva en Extremadura. Ahora, tras su muerte, yo llevo ambas cosas y es duro, ya que nunca tienes un momento de reposo, un kit-kat.

Desde su sede de Barcelona se dedican a la distribución de productos del cerdo ibérico para todo tipo de puntos de venta, desde lo más tradicionales, como restaurantes, caterings, hoteles o tiendas; hasta los más innovadores, como páginas web. Nuestra evolución -explica Laura- ha sido buena y segura. Digo segura, ya que hemos ido creciendo a base de mucho trabajo, capitalizando la empresa para que una cosa lleva a la otra. Eso sí, con un concepto imprescindible: la calidad. En este sentido añoro a mi gran maestro (mi padre), del que me quedaba mucho por aprender, y hemos mejorado en todo: clientela, servicio, personal… Un ejemplo de esa calidad que buscan es la granja de selección genética, orientada a conseguir los mejores resultados productivos.

LA DEHESA

Dehesa El Chaparral

Su empresa, con un nombre tan rotundo y explícito como Cerdos Extremeños, se fundamenta en un producto, el cerdo ibérico, que nace en uno de los ecosistemas más singulares y específicos que existen: la dehesa. La finca El Chaparral, donde realizan la crianza de su cabaña ganadera, tiene una extensión de 300 ha. Preguntada por lo que significa para ella, nos señala que la dehesa es una de las partes fundamentales de mi negocio y representa lo que proporciona la calidad a mi producto. Es un ecosistema maravilloso, lleno de medios naturales para la buena alimentación y crianza de nuestros cerdos. Y añade que cree que la gente no le da el valor que tiene y no sabe lo importante que es para ese producto final tan exquisito. Esto es debido a la falta de información, ya que un buen jamón depende de muchos factores.

Sujeto a muchos vaivenes a lo largo de los años, desde la famosa peste porcina africana –afortunadamente solo un mal recuerdo-, hasta el desplome del sector coincidiendo con estos años de crisis, Laura considera que el mundo del cerdo ibérico es de ciclos: cuando sube el cerdo, baja el producto. Este año se ha pagado más caro el cerdo y cuando tengamos los jamones y paletas, bajaran de precio. Este es el mundo ibérico.

En el lado positivo -añade- está que cada vez más, la gente valora un buen jamón, está más informada sobre este producto y, el que puede pagarlo y permitírselo, lo paga y valora. Y lo mismo ocurre con las carnes frescas del cerdo ibérico. En las últimas décadas se ha producido un salto cualitativo en su aprovechamiento, pasando del solomillo y la cinta de lomo, a una muy amplia variedad de piezas (presa, pluma, secreto, lagarto…). Del cerdo se come todo -señala Laura- y, cada vez más, hay demanda de las carnes, en cualquier punto de España e incluso Europa.

Junto a la calidad, otro de los rasgos distintivos de su empresa es la innovación, que considera buena y necesaria para ir adelante. Nuestra apuesta es ofrecer el traje a medida para el consumidor, mediante nuevos formatos, y también en producto delicatesen.

Para una empresa a caballo entre Extremadura y Cataluña, es obligado preguntar por los ámbitos de confluencia entre las tradiciones gastronómicas de ambos lugares, a lo que Laura García responde que aquí estamos en la tierra del buen fuet y el buen salchichón. Ésta es una de las recetas que intentamos en Cerdos Extremeños para llegar a Cataluña desde Extremadura.

Y nosotros, desde este espacio de convivencia e hibridación, apuntamos que siempre nos quedará, como indica el nombre de este blog, una buena catalana con jamón.

 

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El Celler de Can Roca y Atrio: magia entre fogones
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Fco. Javier M. Romagueras | 06-06-2016 | 06:58| 0

El gerundense Celler de Can Roca y el cacereño Atrio son, sin dudarlo, dos de los templos actuales de la gastronomía. El primero está considerado el mejor restaurante del mundo de 2015, con los tres hermanos Roca a los mandos y 3 estrellas Michelin. El segundo, con dos estrellas, con Toño Pérez y José Polo principales artífices, es desde hacer años la mejor contribución extremeña al universo culinario.

Comerse el mundo, un sutil viaje por Asia y Perú

Por distintas razones, en el plazo del último año he tenido la oportunidad de comer en ambos establecimientos, y realmente tengo que afirmar que han sido momentos únicos, excepcionales, en los que no sólo he disfrutado de la comida, sino de toda una experiencia que no puedo dejar de calificar como mágica.

No soy una persona de esas que se ponen estupendas y snobs ante los encantos de la cocina contemporánea. Me gusta y la aprecio. Pero del mismo modo que aprecio y disfruto con elaboraciones sencillas y populares, como unos garbanzos con tagarninas que degusté hace un par de meses en el Bar Poli de Alconchel, que estaban excelentes. O, remontándome en el tiempo, a finales de los años 80 del siglo pasado, unas increíbles patatas revolconas con torreznos que hacía la abuela de los propietarios del restaurante Blues Mery de Plasencia, por las que competíamos los trabajadores de la emisora de RNE en Plasencia, y los de los vecinos juzgados.

Pero volviendo a los protagonistas de este artículo de hoy, el Celler de Can Roca y Atrio, decir que sentarse a sus mesas es mucho más que ir a comer, aunque no sales con apetito, faltaría más. Detrás de cada una de sus recetas hay un minucioso trabajo, en el que se busca que el máximo de sentidos entren en juego, para poder apreciar todos los matices de los platos que te están ofreciendo. Desde luego recomiendo a cualquier estudioso de los sistemas de organización y gestión empresarial, que se fijen en casos como los de estos restaurantes, en los que todo tiene que estar medido al milímetro para que cada cosa esté en su lugar en el momento justo, ni antes, ni después, y adaptándose lógicamente al ritmo del cliente.

Bloody Mary con helado de cebolletas y berberechos

Bloody Mary con helado de cebolletas y berberechos

Desde el punto de vista estrictamente gastronómico señalar que, por supuesto, los productos son de primerísima calidad y siempre buscando el lugar de origen que los ofrece en mejores condiciones. Así, en el Celler de Can Roca, uno de los platos tiene como base el cochinillo ibérico, y fuimos convenientemente informados de que se surtían del producto en Extremadura.

El menú que degustamos en el restaurante gerundense de los hermanos Roca estaba compuesto por 30 preparaciones, a través de las que uno podía hacer un recorrido por la cocina mundial. Así uno pasaba de probar unos bocaditos que te trasladaban casi físicamente a países como Tailandia, Japón, China, Perú o Corea; a reencontrarse con los aromas, olores y sabores de las tradicionales raciones que se podían servir en los años sesenta y setenta en cualquier bar de barriada obrera en Girona: Campari, calamares a la romana, riñones al Jerez, mejillones a la marinera y bacalao con espinacas y piñones; en claro homenaje a los orígenes del negocio familiar de los Roca.

En el caso de Atrio fueron 13 las especialidades que probamos, lógicamente de mayores dimensiones. Aunque con algunas incursiones hacia otros territorios, el menú del establecimiento cacereño demostraba el cariño y el mimo hacia los productos de la tierra: cerdo ibérico, cabrito, Torta del Casar, boletus, aceite, cerezas… Uno de sus aciertos, desde mi punto de vista, es apostar por platos cromáticos, en los que un color es el predominante, como el rojo en el caso del Bloody Mary con helado de cebolletas y berberechos –y qué berberechos ¡Mon Dieu!-, o el verde, en un delicadísimo plato de guisantes falsos, con cochinito crujiente y crema de guisantes.

Ciertamente las visitas al Celler de Can Roca y Atrio dan para demorarse en mil y un detalles, como el trato personal y atento, sin llegar a la pesadez y sentir que están encima de ti sin dejarte respirar. El restaurante cacereño cuenta a su favor con el monumental entorno de la ciudad antigua de Cáceres en el que está enclavado. El gerundense, en una barriada moderna de la ciudad carece de ese encanto, aunque la solución arquitectónica buscada, con grandes cristaleras y un pequeño bosquete de álamos en el interior del triángulo que conforma el restaurante, le da una luminosidad y claridad muy agradables.

Para acabar solo añadir que, como ya ocurre, tanto el Celler de Can Roca, como Atrio, son dos magníficas excusas para conocer Girona y Cáceres en particular, Catalunya y Extremadura en general. Porque cada día más, la gastronomía es uno de los grandes argumentos que busca el turismo.

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Eduardo Moga: de Barcelona a Extremadura, vía Londres
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Fco. Javier M. Romagueras | 10-05-2016 | 07:26| 0
Eduardo Moga, dedicando uno de sus libros

Eduardo Moga, dedicando uno de sus libros

En los últimos meses Eduardo Moga (Barcelona, 1962) está viviendo cambios que podríamos describir como radicales. De habitar primero en Barcelona y después en Londres –durante los últimos dos años y medio-, con sus poblaciones millonarias y sus problemáticas urbanas; ha pasado a hacerlo en Mérida, la capital extremeña, con sus algo menos de 60.000 habitantes. De dedicarse profesionalmente durante 27 años a los números, las cuentas y las contrataciones, como jurista en el departamento de Economía de la Generalitat de Catalunya; a ser el nuevo director de la Editora Regional de Extremadura y coordinador del Plan de Fomento de la Lectura, tras imponerse en un proceso de concurrencia competitiva, al que se presentaron 24 aspirantes. Licenciado en Filología Hispánica, Premio Adonáis de Poesía 1995, traductor de Bukowski, Rimbaud. Whitman y Faulkner, entre otros; su vinculación con Extremadura le llega de la mano de su mujer madrileña, cuya familia es originaria de Malpartida de Cáceres y de Gata.

Eduardo, al que conocí apenas unas fechas antes, con motivo del acto conmemorativo del Día Mundial del Libro en la Biblioteca Regional de Extremadura, me parece una persona afable, buena conversadora y muy predispuesta a escuchar y empaparse de las novedades del entorno.  Quedo con él en Badajoz, en el Work Shop Café, una cafetería que además es espacio de trabajo colaborativo, para hablar de sus primeros meses al frente de la Editora Regional, y para saber algo más de su vida y su personalidad.

Mi relación con Extremadura –nos explica- ha sido a través de mi mujer, que aunque madrileña, es hija de extremeños: mi suegra de Malpartida de Cáceres y mi suegro de la localidad de Gata. Ella siempre ha tenido un importante contacto sentimental con la tierra, pues es donde venía de pequeña a pasar los veranos. En un momento dado, hacia 2006, surgió la posibilidad de hacernos con una casa de labor agrícola de la familia, en Hoyos, que rehabilitamos. A partir de ese momento, hemos venido de forma habitual en los períodos vacacionales, volviendo a establecer contacto con la gente del pueblo, tanto familiares, como nuevas amistades que hemos ido haciendo, incluyendo personas del ámbito literario, sobre todo de la provincia de Cáceres, lo que también ha incrementado mi vinculación extremeña.

Buscando el YO interior

Aunque su gran pasión es la literatura, y en especial la poesía, Eduardo se ha desempeñado profesionalmente en el ámbito económico-jurídico, en el departamento de Economía de la Generalitat de Catalunya. Tanto él, como su mujer, patóloga pulmonar, estaban un poco hartos del entorno laboral y social de Catalunya. Esto motivó que ella optase, y consiguiese, una plaza en el Hospital Cardiotorácico de Londres; lo que estimuló a Eduardo a solicitar la mencionada excedencia y marchar a la capital británica, en la que ha vivido los últimos dos años y medio, dedicado como freelance a lo que realmente le gusta: escribir, traducir, hacer reseñas… En esas estaba cuando se convocó la plaza de director de la Editora Regional de Extremadura y decidió presentarse al puesto porque le parecía adecuado a sus intereses y a sus aptitudes: me apetecía trabajar en algo que realmente tuviera que ver con mi yo interior –apunta Eduardo-  y no solo con mi formación académica. Y esto tenía que ver directamente con mi actividad literaria, con mis intereses literarios y con el mundo de la cultura. Me presenté, gané y aquí estoy.

Trasladarse a vivir a Extremadura desde Londres, donde aún permanece su mujer, ha sido un poco como volver a casa, como reconectar con los rasgos de las culturales meridionales, porque Inglaterra no es precisamente el paraíso de las relaciones humanas, ni el lugar ideal para hacer amigos o tener vida social –asegura Moga-. Su experiencia británica la plasmó en el blog Corónicas de Ingalaterra, al que ha sucedido, desde que ha llegado a la dirección de la Editora Regional de Extremadura, Corónicas de Españia. Amante de la conversación, del paseo, de estar con la familia, de los viajes, de la buena música (especialmente el jazz y la clásica), disfruta sobre todo leyendo y escribiendo, por este orden –nos aclara-. Aunque escribir también tiene una dimensión problemática y doliente, prevalece el sentido de placer y el de consuelo: siempre he pensado que con lectura cerca, nunca estás solo. Su llegada a Extremadura está facilitando de algún modo esta pulsión, porque los fines de semana se encuentra moderadamente solo en Mérida, por lo que se acompaña con la escritura y con la lectura. Ante el peligro de que lo que antes era satisfacción por la literatura, por no ser el objeto de su trabajo cotidiano, ahora se convierta en rechazo, al sí serlo, Eduardo se muestra contento de que de momento no le haya pasado.

Recuperar el prestigio de la Editora Regional

Eduardo Moga ratifica una opinión bastante generalizada, que la Editora Regional de Extremadura ha sido la mejor editorial institucional de España, tanto por la calidad de su catálogo, como por la calidad de su diseño y su presencia en el mundo cultural. Sin embargo esa buena imagen se ha ido diluyendo en los últimos años, quizás debido a la crisis económica, quizás a los cambios en los equipos que habían dado continuidad a la Editora desde sus orígenes. En esos cambios Eduardo ve esa idea tan hispana y nociva, que no sé si es cainismo o galdosianismo, de cargarse todo lo anterior, con independencia de que sea bueno o malo, con tal de diferenciarse y distinguirse de lo precedente. Y entre esos cambios considera que fue un error modificar la imagen de las colecciones de la Editora. Con lo que cuesta crear e identificar una imagen de marca –añade-, el cambio ha originado confusión entre lectores, libreros, distribuidores…

Su incorporación la entiende como una voluntad de dar un nuevo impulso y recuperar el prestigio que tuvo la Editora Regional de Extremadura, siempre dentro de los parámetros y posibilidades de las actuales circunstancias. Entre sus prioridades figuran recuperar las ayudas a la edición de libros, que estuvieron vigentes hasta 2010, que es un mecanismo de apoyo al sector transparente y claro; modificar la naturaleza digital de la editora, mejorando la web, haciéndola más útil para la gente, facilitando el acceso a los fondos existentes desde 1984, interconectándola con las redes sociales; y mejorar la distribución, para que los libros de la editora estén realmente disponibles tanto en las librerías extremeñas, como en los de las principales ciudades de España, como Madrid y Barcelona.

Llevar los libros a la vida cotidiana

El puesto de Eduardo Moga, conlleva además ser el Coordinador del Plan de Fomento de la Lectura de Extremadura. Desde esta otra faceta, su objetivo es conseguir que la literatura, y por lo tanto la lectura, esté realmente presente en la vida de la gente o, más concretamente, en aquellos ámbitos sociales en los que no suele estarlo: mercados, estafetas de correos, comisarías de policía, centros sanitarios, residencias de mayores… Y sobre todo en relación a colectivos que tienen más dificultades de acceso a la misma por múltiples razones: enfermos crónicos, ancianos, personas con dificultades de movilidad, presos, emigrantes, menores problemáticos, colectivos más vulnerables, con menos herramientas culturales e incluso de acceso a internet. En esos ámbitos inusuales, y para esa gente en dificultad, sí que me gustaría que el hecho vivo de la literatura, que es ante todo placer y consuelo, estuviera presente en su entorno y en su vida. Quizás muy ideal y demasiado ambicioso, pero es lo que me gustaría.

La conversación va llegando a su fin, pues Eduardo tiene que coger un vuelo que le llevará a Barcelona y desde allí a Túnez, donde participará en el IV Encuentro Euromagrebí de Escritores. Pero antes de acabar dedicamos unos minutos a hablar de Extremadura, de sus enclaves y atractivos. Considera que la Sierra de Gata es uno de los lugares más bonitos de España, por naturaleza, historia, gastronomía y por el carácter de la gente. También tiene palabras elogiosas para Cáceres, una ciudad que le parece maravillosa, con uno de los cascos antiguos más bonitos y coherentes de España. El Jerte, el Ambroz, Las Hurdes, Guadalupe, Yuste, Monfragúe… No hay zona que no me guste y en todas descubro atractivos, sin olvidar la cercanía de Portugal.

Una de las cosas que más le han llamado la atención en relación a Extremadura es que muchos catalanes no sabían nada de la región. Me sorprende –dice Eduardo- que un sitio con tantos atractivos no haya sido más visitado. Eso sí, los que vienen una vez, y yo se lo he recomendado y he venido con muchos amigos, la valoran muy positivamente y les gusta mucho.

Hablamos también de tebeos e historietas, pero eso dará para unas cuantas líneas en Trazo de Tinta.

Acompaño a Eduardo hasta el aeropuerto de Badajoz y de regreso le deseo internamente toda la suerte y felicidad que yo he encontrado en esta tierra extremeña.

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Rafa Martínez, de Badajoz al Olimpo de las historietas
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Fco. Javier M. Romagueras | 31-03-2015 | 05:31| 0

Rafa Martínez con Belén (izqda.) y María (dcha.)

Rafa Martínez, nacido en Badajoz en 1950, es uno de los editores de historietas más longevos y prestigiosos de España. Propietario de NORMA Editorial, ha regresado por unos días a su ciudad natal para apoyar a dos sobrinas suyas, Belén y María, en la aventura de poner en marcha una librería especializada, Comics, ubicada en el número 65 de la Calle Santo Domingo.

Tras casi 20 años de nuestro último contacto, en el curso internacional de verano que codirigí en 1996 con Alejandro Pachón en Jarandilla de la Vera, con motivo del centenario oficioso de los cómics, le veo ilusionado en medio de tanto ajetreo. Llega a Badajoz después de haber estado varios días en la ciudad italiana de Verona con el gran Milo Manara, hablando de futuros proyectos editoriales. Mientras caminamos por el parque de Castelar, escenario de algunas de sus correrías infantiles, camino del hotel Zurbarán, me explica que estudió en las Escuelas Profesionales Virgen de Guadalupe, en la carretera de Sevilla. En 1965 se traslada a vivir a Barcelona, donde ya estaban sus padres y sus dos hermanos mayores. Desde entonces hasta ahora, su relación con la ciudad ha sufrido altibajos. Los primeros años apenas regresó. Los que solían venir eran sus padres. A partir de 1990, tras el fallecimiento de su progenitor, sus desplazamientos a Badajoz fueron mucho más asiduos, para traer a su madre. Tras la muerte de ésta, se abrió un nuevo paréntesis hasta que una de sus sobrinas le localizó a través de las redes sociales, recuperando el contacto e iniciando el camino que ha llevado a la apertura de la tienda Comics en Badajoz.

DE CHICO DE LOS RECADOS A EDITOR

La relación de Rafa con el mundo de las historietas se remonta a su hermano Juan que, como era habitual en la época, intercambiaba cuentos, así les denominaban, con otros niños, por lo que siempre tenía tebeos de segunda mano en casa para leer.

La emblemática revista CIMOC

Nada más llegar a Barcelona en 1965, se enteró de que en Selecciones Ilustradas, la agencia de dibujantes que dirigía Josep Toutain, necesitaban chicos de los recados. Entró a trabajar allí, mientras por las noches acudía a una academia para cursar bachillerato elemental. Su tarea consistía, junto con otros seis o siete chicos más, en atender todos los encargos que les hacía la numerosa nómina de autores que, como Esteban Maroto y Luis García, dibujaban allí básicamente para editoriales extranjeras. No teníamos ni silla en el estudio, recuerda Rafa Martínez. Sus conocimientos de inglés –estudió por su cuenta un curso con discos de vinilo de 45 r.p.m.- y su dominio de la mecanografía –su madre se preocupó de que con 10 años aprendiese en Badajoz con la esposa de un bombero que enseñaba a los niños a escribir a máquina-, no pasaron desapercibidos en la agencia y pronto le empezaron a encargar trabajos como escribir cartas. A los 19 o 20 años ya empecé a viajar por el extranjero representando a dibujantes a cuenta de Selecciones Ilustradas, explica.

Tras la muerte de Franco, Rafa Martínez vio que era el momento de dar un salto, pues los mejores autores españoles querían ver publicada su obra en nuestro país. Sin embargo en Selecciones Ilustradas no parecían estar por la labor, pues consideraban demasiado arriesgado ponerse a editar. Y así, en 1977, con 300.000 pesetas que tenían ahorradas por su trabajo traduciendo guiones del inglés al castellano, decide poner en marcha su propia empresa. Al mismo tiempo conoce en Hamburgo, a donde había ido a vender portadas del Oeste, a la que será su segunda esposa, Norma. Ésta se viene a España con varias representaciones de fotógrafos para publicaciones eróticas y empiezan a vender material a revistas como Play Boy, Lib, Intervíu o Yes. Esto le permite ganar el dinero necesario para montar inicialmente NORMA, que comenzó como agencia de portadistas, fotógrafos y dibujantes, a los que había que pagar al contado; y al poco tiempo, un año aproximadamente, lanzarse ya a la edición. Este fue el principio de una trayectoria que llega hasta hoy en día y que deja para los amantes de la historieta títulos tan emblemáticos como la revista CIMOC, durante muchos años santo y seña de la edición de cómics en España.  Y también un amplio catálogo de autores, entre los que se encuentran algunos de los más importante del mundo, como Hugo Pratt, Moebius, Enki Bilal, Miguelanxo Prado, Jacques Tardi, Will Eisner o Katsuhiro Otomo.

Hoy, en 2015, NORMA Editorial es una empresa sólida. Cuenta con una plantilla de 48 empleados y es la única editorial importante de historietas que realiza la distribución directa en más del 60% del territorio español, salvo en parte de Andalucía, Madrid y Galicia, donde se mantienen fieles a unos distribuidores que siempre les han funcionado bien. La mayor parte del equipo de trabajo es interno, muy profesional y de una calidad humana extraordinaria -explica Rafa-, encabezado por el director, Oscar Valiente, que entró en el equipo hace 22 años, contando entonces con 17; y el administrador, Vicente Campos, que ya formaba parte de mi equipo de ventas en Selecciones.  En su opinión, ésto les permite hacer una edición más ordenada y de mayor calidad.

HISTORIETA Y NUEVAS TECNOLOGÍAS

En el Parque de Castelar

En un mundo en el que las nuevas tecnologías han llegado con una enorme fuerza y para quedarse, Rafa Martínez es de los que cree que el cómic físico, en papel, va a perdurar a través de las librerías especializadas: me gusta la idea de que la gente va a la librería a ver, a tocar, a dejarse orientar e informar. Nuestra librería Norma, en el Passeig de Sant Joan de Barcelona es un santuario para los aficionados. Aún con la crisis ha crecido y contamos con un equipo de 14 personas que llevan como mínimo 20 años con nosotros, que conocen los gustos de los clientes y empatizan con ellos.

Considera que las nuevas tecnologías aportan muchas cosas y son imprescindibles, hoy por hoy, para divulgar y dar a conocer por ejemplo las novedades, los autores… El reto –indica Rafa- es conseguir que las generaciones que ya han nacido con la pantalla y el mundo digital, vean que los distintos soportes y formatos pueden convivir y que cada cosa tiene una utilidad y una función distinta, pero a la vez atractiva e interesante. Han de ver que hay cosas, como una buena obra de historieta, que requieren un tiempo, un ritmo, un sosiego en un ambiente adecuado, que es distinto a la inmediatez y la urgencia que muchas veces tiene lo digital. Es una experiencia diferente, basada en la narratividad y el papel impreso, que no debería desvirtuarse, ni olvidarse.

Y hablando de obras en papel, nos cuenta una de las aventuras editoriales en las que está embarcado y que más ilusión le hacen: una historia de la vivienda, desde la cueva a la casa domótica, en la que se entremezclan historieta e ilustración, a lo largo de 600 páginas a cargo de uno de los grandes autores españoles, Daniel Torres.

COMPROMISO SOCIAL

La conversación toca a su fin, pero antes hablamos del compromiso social de Rafa Martínez, que está detrás del apoyo prestado a sus sobrinas Belén y María para poner en marcha la tienda Cómics en Badajoz.

Creo que la situación de los jóvenes es muy dura en general –comenta Rafa- pero quizás en Extremadura aún lo sea más. El caso es que me enteré de que una de mis sobrinas estaba ganando apenas 280 € al mes en una gran superficie, en Huelva, por trabajar un montón de horas a la semana, y me dije que esto ya no podía ser, que esto es esclavitud. Ahí es cuando decido hacer algo a través de lo que yo puedo aportar, que es mi profesión de editor. Dicho y hecho. En apenas 7 semanas, con el aporte de conocimiento y apoyo técnico y financiero de su editorial, Belén y María han podido poner en marcha esta librería especializada en Badajoz. Extremadura es la comunidad autónoma en la que menos vendemos –señala Rafa- pero creo que hay hueco para una iniciativa como ésta. Igual nos equivocamos, pero había que hacerlo y, por lo menos, hemos podido quitar dos personas del paro.

Además de este ejemplo más familiar y cercano, el compromiso social de este badajocense trasplantado a Catalunya se demuestra como patrón que es de la Fundació Pare Manel, una institución arraigada en los barrios barceloneses de Verdum y Roquetes, que desarrolla proyectos de acción social y educativa en familias desestructuradas, de los que ya se han beneficiado más de 300 niños.

Rafa Martínez, que mantiene un inmejorable aspecto físico, me dice adiós para seguir tutelando las primeras horas de funcionamiento del proyecto empresarial de sus sobrinas. Después le esperan nuevos viajes, nuevos proyectos editoriales, para seguir ensanchando ese camino, entre la realidad y la ilusión, que un día arrancó en la ciudad de Badajoz para llevarle, pasando por Barcelona, al universo en el que las historias se narran dibujándolas sobre un papel: los cómics.

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La Patarrona, entre Carnaval y Cuaresma
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Fco. Javier M. Romagueras | 16-03-2015 | 07:28| 0

Patarrona de 5 piernas en un colegio

La primera vez que la vi fue hace unos años en casa de unos amigos menorquines. Era la silueta recortada del dibujo de una anciana con 7 piernas. Pregunté qué era aquella figura y me explicaron que era la Patarrona.

El caso es que no había vuelto a reparar en ese curioso personaje hasta que hace pocos días, paseando por Mataró, la capital de la comarca barcelonesa de El Maresme, me encontré con su imagen en la fachada del antiguo Mercat del Peix. Allí estaba la figura, con sus siete piernas, un pescado en una de las manos y unos bacalaos salados en el mandil.

Al regresar a Badajoz, hablando con amigos del mundo de la educación, me comentaron que desde hace unos años, en las fechas previas al Carnaval, también se ha convertido en tradición  en muchos colegios de primaria. Sin embargo aquí la Patarrona sólo tiene 5 piernas.

Llevado por la curiosidad de la coincidencia en la tipología del personaje, pero al mismo tiempo por la diferencia en el número de piernas, he indagado y he obtenido estos datos que a continuación paso a reseñar.

La Patarrona de 5 piernas es la que se conoce en Extremadura y en otras zonas como Castilla-La Mancha y Castilla y León. Se suele colocar el lunes previo al Carnaval y en cada una de sus 5 piernas lleva indicada cómo tienen que ir los niños vestidos al día siguiente. Este es un ejemplo: lunes, pintarse la cara; martes, una prenda al cuello; miércoles, peluca o sombrero para adornar la cabeza; jueves, antifaz o careta; viernes, disfraz completo y… a desfilar.

Además, por lo que he podido comprobar, en la mayoría de los casos se interpreta una canción que dice lo siguiente:

Buenos días, Patarrona,

su grandiosa majestad,

visitamos todos juntos

a la reina del Carnaval.

Un mensaje te pedimos

y lo vamos a escuchar,

pues si no lo realizamos,

un granito nos saldrá.

La Vella Quaresma en el antiguo Mercat del Peix de Mataró

La Patarrona de 7 piernas, mayoritariamente conocida como La Vieja Cuaresma, parece tener su origen en Europa Central, como representación gráfica del período de ayuno de la Cuaresma y las piernas servían a modo de calendario para contar el tiempo que transcurre entre el miércoles de ceniza y la Semana Santa. De hecho la tradición manda cortarle una pierna cada viernes. Cataluña y Baleares son las zonas en las que esta costumbre está más extendida, con la denominación genérica de La Vella Quaresma, aunque en algunos sitios tienen nombres particulares, como es el caso de s’Àvia Corema en Maó, o Serra la Vella, en la localidad gerundense de Ullastret.

Desde el punto de vista iconográfico, número de piernas al margen, ambas patarronas son muy similares: representan a una anciana vestida de forma popular, con delantal, refajos y pañuelo a la cabeza en algunos casos. En el caso de La Vella Quaresma, coincidiendo con el período de ayuno de la Cuaresma, suele representarse con un bacalao en una mano y una cesta de verduras o una parrilla en la otra. La Vella Quaresma también tenía una función coercitiva de cara a los más pequeños, para que no comiesen carne durante estas fechas, de ahí el dicho si menges carn, vindrà la Vella Quaresma i se t’emportarà (si comes carne, vendrá la Vieja Cuaresma y se te llevará).

Como en el caso de la patarrona carnavalera, la patarrona cuaresmal también tiene una canción asociada:

Vella Quaresma, Vella Quaresma

Ai! Que no pot caminar.

Té moltes cames i s’entrebanca;

entre tots l’hem d’ajudar.

És que n’hi hem de treure una,

Una, una, una, una …

És que n’hi hem de treure una,

perquè pugui caminar.

Vieja Cuaresma, Vieja Cuaresma.

¡Ay!, que no puede caminar.

Tiene muchas piernas y se tropieza;

entre todos la tenemos que ayudar.

Le tenemos que quitar una,

Una, una, una, una…

Le tenemos que quitar una,

para que pueda caminar.

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Pepa Fernández (RNE): los extremeños son gente que te hace sentir muy bien
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Fco. Javier M. Romagueras | 21-05-2014 | 14:47| 0

Pepa Fernández, en un momento divertido del programa emitido en Zafra el primer fin de semana de mayo

Pepa Fernández es una de las voces más populares de la radio española. Hace 15 temporadas, desde 1999, que esta leridana de Cervera, aunque de familia orensana, está al frente del programa No es un día cualquiera, que se emite las mañanas de los sábados y domingos en RNE. Ha sido distinguida con numerosos galardones en reconocimiento a su quehacer profesional, entre ellos el Premio Ondas 2008, el Micrófono de Oro, el Pica d’Estats, que concede la Diputación de Lleida; y el Premio a la Excelencia Picota del Jerte 2012. La entrevisto en Zafra, coincidiendo con una de sus frecuentes visitas a Extremadura al frente del programa que dirige y presenta. En esta ocasión ha sido con motivo de la divulgación del proyecto de turismo histórico y patrimonial, Ribera del Guadiana. Historia Viva, uno de los ejes del Plan de Dinamización del producto turístico Tierra de Barros/Zafra-Río Bodión, que impulsa la Diputación de Badajoz, en colaboración con los gobiernos de España y Extremadura, la Confederación Empresarial de Turismo de Extremadura (CETEX),  contando con financiación europea de los fondos  FEDER.

En el castillo de Feria, junto a Chencho Arias y Victoria Hernández

Sentados al atardecer en una terraza de la Plaza Grande de Zafra, tras haber regresado de la localidad de Feria, inmersa en plena festividad de las Cruces, iniciamos la conversación hablando de su relación con Extremadura.

A bote pronto no te podría decir cuántas he estado en Extremadura, pero son muchas, aunque la descubrí muy tarde, siendo ya mayor –explica Pepa-. La primera vez que me vine a Extremadura quizás debió ser en el año 2000-2001, con el programa de la radio. Yo entré en Extremadura por el Valle del Jerte y poco a poco me fue enamorando. La he recorrido de norte a sur, con viajes inolvidables para todo el equipo, como el que hicimos a Azuaga. Hemos estado en el Valle del Ambroz, en Mérida, Badajoz, Plasencia, en Cáceres varias veces, en Yuste, etc. Tengo muchos recuerdos asociados a mi descubrimiento de Extremadura, que ha sido tardío, pero intenso.

Tan intenso que incluso, como ya hemos indicado, en 2012 recibió el Premio a la Excelencia Picota del Jerte, reconocimiento que le hizo mucha ilusión, por el hecho de haber sido por ahí, por el Valle del Jerte, donde ella empezó a conocer esta tierra extremeña.

Pepa dice que es una mujer especialmente curiosa, que cuando va a un sitio le gusta descubrirlo, andarlo, conocerlo, con la limitación de tiempo que tiene. Preguntada por las sensaciones e impresiones que ha obtenido en estos años de conocimiento de Extremadura, nos dice que la palabra que mejor las define es sorpresa. En mis relatos de la infancia yo de Extremadura había oído contar la historia profunda de Las Hurdes. Esa era la idea que yo tenía de Extremadura. Y al llegar aquí descubrí un lugar con una luz espectacular, ciudades mágicas como Cáceres, que es una de mis favoritas; la buena gastronomía, con un jamón que es uno de los placeres de la vida a los que no estaría dispuesta a renunciar. Pero sobre todo descubrí lo amigable que es la gente, y no quiero que suene a tópico, porque no lo es. Hay una peculiaridad del carácter extremeño que es que se trata de gente que te hace sentir muy bien, vayas a donde vayas. He hecho grandes amigos en Extremadura y me encanta volver para ver a la gente que he conocido en los viajes con el programa de RNE.

No es un día cualquiera

Pepa Fernández se define como una pesimista positiva lo que le lleva a vivir con mucho respeto y prudencia la trayectoria del programa No es un día cualquiera, calificando casi de milagro que esté durando tanto tiempo a pesar de los múltiples cambios internos que ha vivido la radio pública. Y esa perdurabilidad la atribuye al apoyo de la gente que les sigue, les escucha y les ha mostrado un enorme cariño cuando ha habido la más leve sombra de incertidumbre sobre la continuidad del programa. Al tiempo siente que son unos privilegiados, por hacer algo que les encanta, porque a la gente parece que también le gusta y por hacer algo que les permite conocer, descubrir, visitar, muchos lugares. Reconoce que se trata de un trabajo físicamente duro, sobre todo para sus compañeros de equipo, que en muchos casos trabajan de lunes a viernes y después salen de viaje el fin de semana; pero que resulta enormemente gratificante, al tiempo de representar una gran responsabilidad ante esa audiencia para la que el programa es algo importante.

Respecto a la evolución del programa, Pepa considera que ha cambiado mucho desde que me hice cargo de él en 1999. Yo cogí la estela de un programa que tenía mucho éxito, el que hacían Magín Revillo y Nuria Guitart, y con el tiempo lo he ido adaptando hasta transformarlo en lo que yo creo que tiene que ser el programa, que es lo que hoy en día estamos haciendo. Y en cuanto a nuestra itinerancia –añade- no es algo especialmente buscado, sino que empezó un poco con la idea de sacar la radio a la calle y ahora mismo el problema es que tenemos lista de espera, no disponemos de fechas suficientes para atender toda la demanda que nos llega.

Periodismo y radio

Como periodista y profesional de la radio considera que la profesión periodística está mal, pero como todas. Hablas con un actor y te dice que el teatro está en crisis, hablas con un peluquero y te comenta que el IVA los está asfixiando. Aun así, el periodismo tiene algunas peculiaridades, como que ahora todo el mundo puede comunicar, puede mandar información a través de las redes sociales, de los blogs, etc. Eso hace que una parte de la esencia del periodismo haya desaparecido, pero no la otra, que me parece fundamental. El hecho de que todo el mundo pueda comunicar ha abierto una brecha en la fiabilidad de lo que recibimos y ahí, el papel del periodista debe seguir siendo fundamental: tiene que seguir siendo fiel a los principios básicos de la profesión. De hecho creo que tiene más sentido que nunca.

Centrándose en la radio, Pepa Fernández cree que es un caso especial ya que ha sobrevivido a todos los vaticinios agoreros sobre su futuro y, en su opinión, es el que más se ha beneficiado de las nuevas tecnologías: nos ha dado el poder de llegar a cualquier lugar del mundo. Antes recibíamos de tanto en tanto alguna carta de lugares alejados, como Alemania o Francia. Pero ahora con internet se nos escucha en cualquier lugar del planeta al que llegue la red. Ahora también puedes escuchar la radio que quieras, a la hora que quieras, gracias a los podcast. Y por último, la flexibilidad y agilidad de la radio, el poder llevártela contigo a cualquier parte, se ha visto todavía más facilitada por su incorporación a los teléfonos móviles. Es el maravilloso papel de la radio como compañera.

La conversación con Pepa Fernández va llegando a su fin con las luces y aromas del atardecer primaveral zafrense, pero resulta inevitable, como periodista, catalana –aunque de ascendencia gallega, como gusta resaltar- y asidua visitante de Extremadura, preguntarle por cómo puede estar afectando a las relaciones entre la gente el denominado proceso soberanista de Catalunya. Tengo la sensación de que es más una cuestión entre los políticos que entre los ciudadanos –afirma-. Como catalana que me muevo por toda España no percibo que haya ese clima de animadversión hacia los catalanes, ni de estos hacia los ciudadanos de otras partes de España. Que es un problema político, sí. Que se ha abierto un debate que hay que afrontar, que hay que resolver, también. Y hay que resolverlo bien, sin que quede una mala cicatriz. Por lo tanto este quizás sea un buen momento para que se resuelvan muchas dudas, muchas cosas que en el futuro pueden ser un gran problema. Como colofón cree que hay que moverse más, dialogar mucho más y moverse por la vida con curiosidad, con ganas de conocer al otro, con ganas de descubrir lo que no es lo tuyo. Cuando te mueves aprendes a querer nuevos lugares, sin dejar de querer el tuyo. Y eso es muy importante.

El remate a nuestra conversación lo pone Pepa con la recomendación de aquello que nadie debería perderse: un buen desayuno de pà amb tomàquet, jamón ibérico extremeño y una copa de cava.

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