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José Luis Pablo: mirando a Carlos V desde L’Hospitalet de Llobregat

2013 mayo 16

José Luis Pablo en L'Hospitalet

Nacido en 1954, en Navalmoral de la Mata, José Luis Pablo Sánchez es un ejemplo más de extremeño integrado en Catalunya, amante de su tierra de acogida, pero sin olvidar su Campo Arañuelo natal. Profesor y literato, ha publicado obras de varios géneros, desde la novela, al relato de viajes. Admirador de la figura de Carlos V, reivindica una mayor atención hacia la obra de autores extremeños residentes en otras comunidades, que en muchas ocasiones no está disponible en la propia región.

José Luis, ¿cuándo dejó Navalmoral de la Mata y por qué motivos? Me vine  de Navalmoral en 1965, con once años, para poder estudiar porque allí no había instituto. En aquellos años la medicina, la cultura, el progreso,… se encontraban lejos. Fueron años sangrantes para Extremadura. Para mí fue como pasar del siglo XIX al siglo XX. Y si para mí fue duro, para la generación de mis padres aún fue peor,  porque ellos por desgracia llegaron tarde a todo.

Firmando ejemplares en la reciente Fira del Llibre de Sant Jordi

¿Casado con una catalana y con un hijo, qué sentimiento tienen ambos hacia Extremadura? Mi mujer es catalana y siente un gran aprecio por nuestra tierra y por sus gentes. Dice que toda Extremadura es un parque natural virgen, que hay que saber disfrutar. Le encanta sobre todo la magia que trasmite la noche cacereña. A mi hijo también le gusta y disfruta cuando viene. Desde pequeño tiene amigos con los que se comunica a través de las redes sociales.

¿Qué impresión tiene del Navalmoral actual respecto de la que conoció en su infancia? No he perdido nunca el contacto. Incluso cuando era joven, que tenía a mis padres en Francia, cuando iba a Barcelona, un quiosquero de la Plaza Cataluña, al lado del Corte inglés, me guardaba todos los HOY, porque aunque fueran retrasados se los compraba. Y los dos contentos. Era el único cordón umbilical que tenía por aquellos años con la tierra. Ahora, sin embargo, las cosas han cambiado y puedo visitarla tres veces al año. El Navalmoral de ahora no tiene nada que ver con la que yo dejé en los sesenta. Ha ganado en servicios, sanidad, cultura, comunicaciones, infraestructuras, calidad de vida,… Siempre será una ciudad privilegiada, por el lugar en que le ha colocado la historia en el mapa, cerca de Madrid.

¿Qué recuerdos conserva? Dice Valle Inclán: Las cosas no son como las vemos sino como las recordamos. Yo recuerdo aquellos atardeceres cuando volvía del campo con mi tío. Aquella luminosidad, aquel cielo azul inmaculado.

También, como no, la primera novia – me temo que la chica ni se enteró, eran amores tremendamente platónicos-; el primer cigarrillo en el “Canchigordo”; las primeras historias, el gusto por oír contar relatos a los vecinos sentados al fresco contemplando las estrellas, o al calor de la lumbre en invierno.

Son muchas las imágenes que se me agolpan: aquellas largas colas en la escuela, haciendo turno para la leche y el queso americano, todos con un vasito; el reloj de San Andrés, que marcaba el paso del tiempo; los toques de las campanas que te avisaban a misa, nacimiento, muerte, quema,…; la llegada del tren con sus máquinas de carbón que cargaban y todos los viajeros que aprovechaban buscando aprovisionamiento; la llegada del Auto-Res; o de las revistas nuevas al kiosco,…

Me estaría todo el día hablando de nostalgias, pero la vida continúa y no es bueno viajar con las maletas del recuerdo repletas.

¿Creo, y a así lo tengo escrito, que Navalmoral cuenta con una de las mejores vistas de Extremadura: esa impresionante barrera de Gredos perfilada ante sus ojos? Efectivamente, y sobre todo cuando se cubre de blanco, las mejores vistas de la Sierra de Gredos se ven desde Navalmoral. El sombrío macizo de los montes Carpetanos, como decía Don Miguel de Unamuno, que por cierto, siempre que podía se escapaba a las Villuercas o por el norte de Extremadura. Eran paisajes que le encantaban.

LITERATURA

Su última obra, "La encrucijada de Yuste", editada por Círculo Rojo.

¿Por qué empezó a escribir? En realidad creo que he escrito toda mi vida: escribía cartas, en la revista del colegio, tenía un diario personal, participaba en concursos,… Sin embargo fue en el año 1988, que por motivos de salud no tuve más remedio que quedarme un año encerrado en casa. Los compañeros del mundo de la enseñanza, tanto de mi mujer como míos, me regalaron una montaña de libros. Aquel año me puse a leer de una manera compulsiva, como si me fuera la vida en ello. Fue como un vaso que se llena y se desborda. Y sentí la necesidad de escribir. Creo que de no haber sido por aquella montaña de libros, leídos en la soledad de mi habitación en aquel año adverso, no sé si me hubiera lanzado a escribir. En fin, el tiempo juzgará si la decisión fue acertada.

¿Qué representa para usted la literatura? Para mí la literatura es una forma de evadirme de la soledad, de los problemas. Es una forma de vivir la vida más intensamente. Son experiencias que transmites a través de la pasión. Y aunque nos pasamos la vida cabalgando, entre la distancia de lo que uno es y lo que desea ser, entre la realidad y el deseo, como “Don Quijote”; yo sólo cojo la pluma cuando un tema me reclama, cuando un personaje quiere que le de vida y me mueve para ello la pasión.

Sus dos últimos libros Extremadura, descanso del Emperador  y La Encrucijada de Yuste, están vinculados con la figura de Carlos V y del monasterio de Yuste. ¿Por alguna razón especial? Creo que el interés por esta figura tan emblemática me viene desde niño. En verano hacíamos unos cursillos en Jarandilla y cada año, como el que va a la Meca, nos llevaban andando al Monasterio de Yuste. Cuando descubrí que el hombre más poderoso de su tiempo había elegido aquella austeridad y sencillez para acabar sus días, aquello me conmovió. Años más tarde, en 1980, pude pasar dos días en la comunidad de los Jerónimos. Aquello acabó de inclinar la balanza para que me decidiera a escribir sobre el Monarca.

Así fue cómo surgió primero el ensayo: Extremadura, descanso del Emperador. Después, habiendo leído tanta bibliografía sobre él, pensé que estaba el terreno abonado para escribir una novela. Y  salió La encrucijada de Yuste. Ahora incluso se ha publicado en una revista la ruta literaria basada en este libro, para visitar los escenarios del Siglo XVI extremeño, que después de 500 años persisten tal como eran, con el mismo aspecto que tenían cuando los habitó Carlos V.

¿Algún proyecto en ciernes? Como decía nuestro querido escritor ya desaparecido, Manuel Vázquez Montalbán: Después de publicar una novela hay que retirarse una temporada al desierto para llenar las alforjas. Yo estoy ahora en esa travesía, tengo varios proyectos en el cajón y medito por dónde tirar.

Presentación de su último libro en la Fundación Concha de Navalmoral de la Mata

¿Tiene alguna relación con movimientos o grupos literarios, extremeños o no, bien en Catalunya, bien en Extremadura?, ¿cómo ve el panorama literario extremeño? Por supuesto pertenezco a diferentes asociaciones y estoy al corriente del devenir literario actual. Creo que nunca como ahora se había escrito en Extremadura tanto y con tanta calidad: poesía, narrativa, ensayo,… Atrás queda la literatura de la Extremadura negra: Los santos inocentes, La familia de Pascual Duarte, Jarrapellejos, Las Hurdes tierra sin pan, …

También me llamó la atención, cuando escribía Por el norte de Extremadura, la falta de información y material, por parte de los ayuntamientos y bibliotecas, sobre los autores autóctonos que me constaba que habían publicado: poesía, narrativa, arquitectura,… sobre sus pueblos y zona. Sólo tenían constancia de la gente si había hecho carrera eclesiástica o militar. Cuando es la literatura la que ha hecho famosos a muchos lugares. Y son los autores que publican los que hacen más importante esa población, ese paisaje, ese enclave,… creando un signo de identidad. Ya que las gentes y sus vidas son el alma de los pueblos y ciudades.

¿Qué percepción tiene actualmente sobre la región y como la ven los catalanes? Extremadura estas últimas décadas ha cambiado mucho y más que va a cambiar, aunque esta dichosa crisis haya frenado el ritmo. Ahora bien, aparte del lugar geográfico en que la ha situado la historia, contra el que no hay nada que hacer, Extremadura sigue teniendo un sin fin de problemas. No es normal que haya un número tan alto de universitarios que acaben la carrera y tengan que marcharse de su tierra. Se marcha gente muy bien preparada y llega una mano de obra no cualificada.

Los extremeños que estamos en Cataluña, a pesar de la distancia, seguimos teniendo un fuerte sentimiento de afecto, arraigo y unión hacia nuestra tierra. Este sentimiento nada tiene que ver con las manifestaciones de determinados políticos de una y otra comunidad, que tratan de manipular y enfrentar la opinión pública.

En cuanto a cómo nos ven los catalanes, yo haría una división motivada por el gran desconocimiento mutuo que se da entre las dos comunidades. Cuando escribí el libro de viajes Por el norte de Extremadura. De la Vera a las Hurdes, hubo muchos amigos y conocidos catalanes que se lanzaron a la aventura de visitar nuestra tierra por primera vez. Cuando volvían venían encantados y coincidían en la idea tan errónea y equivocada que tenían de Extremadura.

Volviendo a Navalmoral, una última cuestión, ¿cree que se pone suficientemente en valor a personajes históricos como Antonio María Concha, Urbano González Serrano o Emilio Luengo Arroyo? Me contaba el director de un colegio de Navalmoral que sentía vergüenza, porque llegó la televisión extremeña y empezó a preguntar qué sabían de estos grandes personajes que tanto prestigio dieron al pueblo y la gente se quedaba en blanco. Y es que se peca de una falta de autoestima,  de no sabe valorar lo que se tiene. Aunque sin llegar al prestigio de estos grandes personajes históricos, yo dediqué una novela a Navalmoral,  Nostalgia de una pasión,  una novela que en su día se calificó como costumbrista e histórica, en la que se hace una gran labor arquitectónica para dar a conocer cómo era la población en el siglo XX. Curiosamente se puede leer en las bibliotecas de Cataluña pero no en las de allí.

En fin, como decía el gran poeta Salvador Espriu: No hace falta ir tan lejos a buscar la leña, cuando tienes el bosque a la puerta de casa

Claudio Rodríguez: la otra luz de Zeleste

2013 mayo 3

Claudio Rodríguez, de pie, junto a Josep Tarradellas, izquierda, y Fernando Abril Martorell, derecha, durante la visita de estos a la Sala Zeleste en 1977

Año 1991. Badajoz. Javier Sardá hace su programa La Bisagra desde los nuevos estudios de RNE en la Plaza de España, junto a su alter ego el Sr. Casamajó. Acabada la jornada, después de cenar, me pide que le acompañe a ver a una persona con la que le gustaría recordar viejos tiempos barceloneses. Se trata de Claudio Rodríguez, por aquél entonces propietario de La otra luz del Jazz, que había sido uno de los camareros más populares de la mítica Sala Zeleste de Barcelona, cuna de la denominada ona laietana.

Claudio Rodríguez, nacido en San Vicente de Alcántara en 1946, aunque de Badajoz de toda la vida, nos dice; está jubilado desde 2007. Durante casi 13 años vivió la eclosión y consolidación de la Sala Zeleste. En pleno barrio gótico de Barcelona, en la calle Argentería (Platería), se convirtió en el epicentro de la renovación musical catalana y cuna de lo que se conoció como ona laietana, en expresión de uno de los artistas emblemáticos de aquella época, Gato Pérez.

Claudio Rodríguez

Claudio se incorporó a Zeleste a los pocos meses de su apertura en mayo de 1973, ahora hace 40 años. Allí se convirtió en un personaje imprescindible de la noche barcelonesa. En una crónica publicada el 22 de enero de 1983, en el desaparecido diario El Noticiero Universal, se escribe y mientras todos ríen, y beben, y lloran, Claudio Rodríguez Ruiz, extremeño de 36 años, sigue pendiente del movimiento de la noche, enterándose de todo, luchando por todo, y algún día… será lo que muchos sueñan ser mientras le piden unas copas.

Aunque también hubo tragos amargos y momentos difíciles, como los que vivió cuando tuvo que irse por desavenencias laborales e intentaron hacerle la vida imposible, Claudio recuerda con afecto y cariño aquellos años. Éramos como una gran familia –explica-, todos nos conocíamos, empleados, clientes, artistas, periodistas, políticos. Zeleste era el centro de la noche. Trabajábamos mucho, normalmente de 5 de la tarde a 5 de la mañana, pero también aprendíamos mucho, conocíamos a mucha gente y teníamos un gran ambiente.

Zeleste fue la primera sala de Barcelona con una programación diaria de conciertos, con un criterio bastante ecléctico, que iba desde el flamenco a la salsa, pasando por el rock, la rumba catalana, el jazz, o una mezcla de todo ello. Gracias a esas actuaciones, Claudio fue educando su gusto y aficionándose al jazz, a la par que ejercía también como fotógrafo. De entre los muchos artistas a los que vio y sirvió, en el terreno del jazz, recuerda especialmente al pianista Bill Evans y al batería Art Blakey. Art era un tipo divertidísimo –nos cuenta-, se ponía detrás de la barra para servirse y después recorría toda la sala utilizando cualquier cosa para marcar el ritmo: el suelo, las mesas, las sillas, todo. Era un auténtico espectáculo. También me gustó mucho el cubano Carlos Puebla, del que tengo una gorra de recuerdo que intercambié con la mía.

MUSICAL EXPRÉS

El ya mencionado Gato Pérez, la Orquesta Platería, la Voz del Trópico, Loquillo, la Compañía Eléctrica Dharma y un largo etcétera forman la lista de grupos y artistas con los que Claudio Rodríguez compartió actuaciones y vivencias. Muchos artistas de la incipiente movida madrileña también pasaron por Zeleste. Y no me quiero olvidar de Manuel Gerenaañade-¸que me llamaba compadre y al que más de una vez tuve que ir a llevar bocadillos a la cárcel, a donde le conducían después de sus actuaciones, por meterse con el gobierno.

Claudio en el rincón de su casa en el que guarda sus recuerdos

También recuerda que el programa de TVE, Musical Exprés, que dirigía el desaparecido Ángel Casas, se grababa en ocasiones en Zeleste. Esto le permitió entablar una buena amistad con él y, lógicamente, conocer a todos los artistas que fueron pasando por el espacio, uno de los punteros de la música en España.

Entre las muchas anécdotas que pueblan su biografía, cita con orgullo la vivida en 1977, con motivo de una visita que hicieron a la Sala Zeleste el entonces Presidente de la Generalitat, Josep Tarradellas, y el vicepresidente del Gobierno de la UCD, Abril Martorell. Cuenta Claudio que llegaron los de seguridad y entre todo el personal de la sala le eligieron a él para que les atendiese. Al principio –nos cuenta- , por recomendación de sus asesores y debido a algún problema de salud, Tarradellas pidió un San Francisco, pero al poco de probarlo dijo que ya tenía bastante de aquello y pidió un cava Juvé y Camps.

LA OTRA LUZ DEL JAZZ

1986 supuso un cambio trascendental en la vida de Claudio. Deja Barcelona, Zeleste y vuelve a Badajoz. Quería hacer algo diferente y monta la primera champañería de la ciudad, en la calle San Isidro. Su nombre: La otra luz del Jazz. En realidad el nombre se lo puso Ángel Casas –comenta-, con motivo de una exposición de fotos mías sobre jazz que hicimos en Andorra, en Les Escaldes, organizada por la propia Sala Zeleste. La titulamos así al explicarle que, de algún modo, quería un nombre que representase lo que yo veía del jazz a través de la cámara. Esa es la otra luz.

El establecimiento de Claudio se convirtió en un lugar de referencia en Badajoz. Era algo distinto. Buena música, cava y champán, y, en carnavales, sus inolvidables cocidos de madrugada, servidos en unos pequeños panes de hogaza, que revitalizaban a cualquiera y le invitaban a continuar la celebración.

Además fue lugar de visita obligada para los viejos conocidos de la época barcelonesa de Claudio, cuando estos venían a Badajoz. Así La otra luz del Jazz recibió en su escueto espacio a Serrat, Loquillo y Constantino Romero, entre otros muchos.

En 1999 tuvo que dejar el local de la calle San Isidro, y tras un par de años regentando el Mesón Arriero, reabrió en Valdepasillas, en la calle Jacinta García Hernández, donde permaneció hasta su jubilación en 2007.

Hoy Claudio se dedica a sus aficiones, entre las que sigue estando escuchar buen jazz. Como manitas habilidoso que es, recicla y da un nuevo uso a todo lo que encuentra a su paso, ya sea para hacer una lámpara, una jaula para aves o una incubadora artesanal, que ha preparado con un motor recuperado de aquí, unos engranajes de allá, unas bandejas de otro sitio, etc.

Y a ratos, se refugia en el pequeño rincón que tiene en su casa, presidido por todos los recuerdos de sus vivencias, entre ellos el gran cuadro de un saxofonista que presidía también su emblemático local de Badajoz. Rincón en el que no podía faltar una pequeña barra de bar y un bodeguita con algunas botellas históricas, como una de brandy Torres 20 años de la boda de la Infanta Elena en Barcelona, y otra de whisky Bell’s de la boda de la Princesa Diana de Gales.

Nunca imaginó Claudio Rodríguez, en 1972, cuando se fue a Barcelona a comprar una bomba de agua, para poder reparar su Chrysler Winson automático, que aquél viaje le llevaría a ser la otra luz de Zeleste y de la ona laietana.

Termalismo con sello de Patrimonio Mundial

2013 abril 26

Vista general desde el hotel Varinia Serena, con el Aqualange en el fondo

Tengo a gala conocer bastante bien el territorio de Extremadura y la mayor parte de sus lugares emblemáticos. Sin embargo hay uno, del que había oído hablar mucho, pero al que aún no había tenido oportunidad de visitar: el Balneario de Alange. El pasado 13 de abril, sábado, de la mano de la Asociación de Periodistas y Escritores de Turismo de Extremadura (APETEX), tuve la ocasión de saldar esa vieja cuenta pendiente. Y la mejor expresión que se me ocurre para describir mis sensaciones es: ¡lo que me he perdido durante estos años!

Diplomas de reconocimiento al director del balneario, izquierda, y al alcalde de Alange, centro.e

La visita a Alange se enmarcó en las actividades que periódicamente organiza APETEX, con su presidente Francisco Rivero a la cabeza. Durante toda la jornada estuvimos acompañados por Fernando Fernández-Chiralt, director del Balneario, quien hizo de perfecto cicerone, mostrándonos todos los detalles de este magnífico enclave, ducha escocesa y baño incluido. En el almuerzo también contamos con la presencia del alcalde de la localidad, Juan Pulido.

Aunque para muchos ha sido una auténtica novedad, las termas de Alange forman parte del conjunto arqueológico de Mérida que en 1993 fue reconocido por la UNESCO como Patrimonio Mundial. Desgraciadamente esta circunstancia ha permanecido en el olvido durante casi dos décadas, sin que ambos enclaves, Mérida y Alange, se hayan podido beneficiar mutuamente de las sinergias que se podrían haber creado.

Mi descubrimiento de la localidad y de sus termas estuvo acompañado por unas circunstancias privilegiadas, que no siempre se conjugan. Por una lado, después del largo y lluvioso invierno, nos sonrió una de las primeras jornadas verdaderamente primaverales del año. Por otro, debido precisamente a las precipitaciones caídas las últimas semanas, el nivel del embalse a cuyas orillas está el balneario es inusualmente alto, por lo que luce en todo su esplendor. Lo que sí pude comprobar es que la zona reúne todos los ingredientes para disfrutar de una jornada, o de unos días, de asueto y relax, tan necesarios en medio del estrés y el trajín de nuestra vida cotidiana. Más aún si tenemos en cuenta que las aguas de Alange están reconocidas en toda Europa como las mejores para afecciones del sistema nervioso.

Interior del hotel Aqualange

Según nos contó Fernando Fernández-Chiralt, que a su vez es el presidente de la Asociación de Balnearios de Extremadura, entre los siete establecimientos termales que están operativos en la región reúnen más de 300.000 pernoctaciones, lo que representa el 14% del total de las que se producen en la región.  Cuentan con más de 450 trabajadores y son uno de los principales motores turísticos de la comunidad, aportando a la economía extremeña más de 20 millones de euros. En el caso concreto de Alange, la localidad, con una población de 1.971 habitantes, cuenta con 460 plazas hoteleras, de las que 246 corresponden al propio balneario, produciendo 45.000 pernoctaciones.

ENCLAVE CON ENCANTO

Puedo decir que en las distintas partes del balneario y de sus instalaciones, además de la impronta evidente de una historia que se remonta a la época romana, se entrevé el amor y el gusto por las cosas bien hechas.

El más reciente de sus alojamientos, el Gran Hotel Aqualange, inaugurado en 2006, es una suma de cuidados detalles, en los que se nota la mano de sus propietarios.

Desde la cristalera del patio central, inspirada en la que aparece en la película La Casa de los Espíritus, protagonizada entre otros por Jeremy Irons, Meryl Streep, Glenn Close y Antonio Banderas; hasta la claraboya vidriada que ofrece una magnífica luz cenital a la estancia, pasando por los visillos de ganchillo de las habitaciones o las colecciones de cerámica de su gran comedor, todo está armoniosamente hilvanado. Y lo mismo ocurre en el más modesto hotel Varinia Serena, un tres estrellas muy acogedor, con una estructura de terrazas a lo largo de la ladera, desde cuya parte superior hay unas magníficas vistas hacia el conjunto del balneario, del embalse y de los cerros y elevaciones colindantes.

La laguna del manantial

Con todo, lo mejor fue sumergirse en las aguas del balneario. Primero en la terma romana, tras una ducha escocesa con la que el cuerpo empezó a tonificarse. Es de esas ocasiones en las que me he sentido como transportado a otra época, como si fuera un figurante inserto en otro mundo, un Zelig trasladado a la época romana. Allí, inmerso en el agua caliente, mirando la bóveda de la terma, mientras el sosiego te invade, te sorprendes compartiendo el mismo espacio que ya otros utilizaron hace casi 2.000 años. Y es una percepción diferente a la que tienes cuando paseas o pisas espacios exteriores de cualquier enclave histórico. En este caso se trató de algo más íntimo, más profundo, yo diría que más emocional.

La segunda inmersión, estética y sensorialmente encantadora, fue en la laguna del manantial. El agua, que brota a 28º, pero que está a 24º por la pérdida de calor del espacio, contrasta con la calidez de la terma romana, y sirve para reactivar el organismo y renovar las energías. Rodeada de paredes forradas de azulejos, con el suelo compuesto de cantos rodados de pequeño tamaño, sumergirte en sus aguas y dar unas cuantas brazadas, lentas, en penumbra, escuchando apenas tu respiración, resultó una experiencia gratificante y vivificadora, que nos preparó para el posterior almuerzo.

Tampoco hay que olvidar otros atractivos, como la piscina exterior, que aún no estaba abierta al uso esta temporada, o el paseo repleto de hortensias y glicinias que lleva desde el balneario hasta el hotel Aqualange.

En definitiva, y volviendo a lo apuntado al principio, un auténtico descubrimiento, que recomiendo a todos aquellos que aún no las conozcan. Entre ellos, por supuesto, a los muchos catalanes aficionados al termalismo y a los muchos extremeños que, residiendo en Catalunya, desconocen este pequeño, coqueto y encantador enclave: las Termas de Alange, un redescubierto Patrimonio Mundial en el corazón de la provincia de Badajoz.

Santiago Cambero Rivero, un enredador social de ida y vuelta entre Extremadura y Catalunya

2013 abril 18

En el perfil de una de las redes sociales en las que participa, se define a sí mismo como activista y enredador social, que observa la realidad y comparte reflexiones de cambio social.  Santiago Cambero Rivero, nacido en Badajoz en 1970, es licenciado en Derecho y Sociología y recientemente se ha reintegrado a la actividad docente en la Universidad de Extremadura. Desde su atalaya profesional en la Obra Social “la Caixa”, es desde 2000 un observador privilegiado de las relaciones entre Extremadura y Catalunya.

Cómo gestor de programas de la Obra Social “la Caixa”, ¿cuál es su vinculación con Catalunya?

En el Caixa Forum de Barcelona, con el Palau Nacional de Montjuic al fondo

Tengo una vinculación estrecha con Cataluña por motivos laborales, como es obvio trabajando para una de las principales fundaciones privadas españolas y europeas, desde el año 2000, como es la Obra Social “la Caixa”. En este tiempo, he tenido la oportunidad de compartir muchas experiencias personales con compañeros/as de trabajo residentes en Cataluña, con los cuales hemos aprendido mutuamente para desarrollarnos profesionalmente en el ámbito del sector no lucrativo.

De hecho cada vez que viajo a Barcelona, donde están nuestros servicios centrales, representa una aproximación e inmersión en la cultura catalana que agradezco, como conocimiento particular sobre su realidad, y así evitar la desinformación sobre el pasado y presente del pueblo catalán que, por cierto, está relacionado con la Extremadura de los años sesenta del siglo XX.

¿Cuál es su experiencia y vivencia personal de esa relación con Catalunya o, mejor dicho, con los catalanes?

Como indicaba en mi anterior respuesta, mi vinculación es estrecha con Cataluña por motivos laborales, y ha resultado muy positivo en todos los aspectos, por el momento. Desde mis vivencias personales siempre he valorado la capacidad de emprendimiento, innovación y vanguardia en el campo cultural, artístico, empresarial, académico, asociativo,…, como refleja sus posiciones de liderazgo respecto a otros territorios españoles. Es más, ha sido para muchos extremeños un referente de comunidad autónoma, partiendo desde nuestra realidad e idiosincrasia, por el hecho de extrapolar iniciativas localizadas en Cataluña hacia Extremadura, en aras a favorecer nuestro desarrollo económico y progreso social.

¿Son malos tiempos para ahondar en las relaciones Extremadura-Catalunya, como pretendemos desde “Catalana con jamón”?

Soy persona de optimismo realista, y creo que las relaciones institucionales entre Extremadura y Cataluña siempre han sido cordiales, a pesar de algunos episodios públicos ingratos, fruto del conflicto político interesado. Pero más allá de este ámbito de la sociedad, me interesa destacar las interrelaciones entre catalanes y extremeños, es decir, la dimensión micro de las relaciones de dos pueblos unidos por unos signos de identidades diversas, pero con aspectos comunes por formar parte del Estado español y de la Unión Europea.

Por tanto, son momentos para establecer alianzas estratégicas entre territorios, pensando en un futuro complejo e incierto, a escala global, desde la base social de los pueblos. La cooperación será la clave para los tiempos venideros, si queremos afrontar los nuevos retos.

Paseando por La Vera

¿Cuáles son las debilidades en las relaciones entre Extremadura y Catalunya, o entre extremeños y catalanes, y cuáles los puntos fuertes?

La principal debilidad es el desconocimiento en parte de la sociedad extremeña y catalana sobre dos realidades diferentes, pero con puntos comunes en sus historias más recientes, como supuso el movimiento de población extremeña que emigro a Cataluña para proyectar una vida mejor que la ofrecida por aquella Extremadura de los sesenta del siglo pasado.

Igualmente, cierta desinformación, o información interesada, que en ocasiones lanzan determinados personajes políticos, tantos catalanes como extremeños, que llegan a manipular a la opinión pública como si el enfrentamiento nos beneficiara a ambas comunidades. Todo lo contrario, nos desune para hacer frente común al centralismo político que hemos vivido en España, y que parece resurge con cierta intensidad en estos momentos, con los efectos que se observan en el país.

Como fortalezas, insisto en el hecho de compartir aspectos históricos y culturales que nos unen como pueblos que forman parte de la Península Ibérica, por el origen latino de nuestras lenguas, por los trasvases de población en el siglo pasado, entre otras razones, que instan a establecer grupos de presión ante las instituciones europeas y mundiales, para cambiar conforme a nuestra manera de entender la vida. Las fortalezas se encuentran si se quieren, y creo que debiera haber voluntad política y popular para lograr esa meta común.

Cuando está en Catalunya, ¿qué le gustaría que se valorase de Extremadura?, y viceversa cuando está en Extremadura.

De igual manera, valoro el respeto y la tolerancia entre ambos pueblos que conviven en un mismo territorio estatal, en igualdad de condiciones si fuera posible, para converger en distintos ámbitos de nuestras sociedades europeas.

Si diré que mis compañeros catalanes cuando visitan alguna localidad extremeña se maravillan por la calidad de vida que disfrutamos en Extremadura, a pesar de las limitaciones en comparación con Cataluña. Nuestra gastronomía, los paisajes naturales, la forma de entender la vida,…, les sorprende gratamente, y con algo de envidia sana que siempre se agradece viniendo de catalanes. Les gusta Extremadura y proyectan visitarla con tranquilidad en vacaciones para su disfrute personal y familiar.

¿Un rincón favorito de Catalunya?

Aunque pueda resultar un tópico, me gusta Barcelona, sus calles, plazas y jardines. El trasiego de turistas por las Ramblas, me incita a pensar sobre los atractivos de tantas personas venidas de distintas latitudes terrestres para turistear por cualquier rincón barcelonés. Disfrutar con los sentidos de las fachadas de sus viviendas, el sabor del Mediterráneo, el tacto de sus gentes y los olores de sus alimentos, entre otros elementos sensibles a cualquiera cuando visita Barcelona, sea de día o de noche.

También me agrada la Plaza de España, vigilada por las Torres Venecianas, por el tumulto de gente que transita en esta confluencia hacia la Gran Vía de las Cortes Catalanas y la Avenida del Paralelo. Una plaza emblemática de la capital catalana, construida durante la Exposición Internacional de 1929, donde se ubica la Feria de Muestras. Y desde ahí subir por las escaleras que desembocan en el Museo Nacional de Arte de Cataluña, Parque de Montjuïc y Estadio Olímpico por las vistas que ofrece de distintas perspectivas de Barcelona. ¡Barcelona guapa!

Globalización gastronómica: de los ibéricos a la butifarra

2013 marzo 4

Uno de los efectos más nítidos de la globalización es la internacionalización de la gastronomía. Hoy en día es posible tomarse un buen cocido español en Londres, una excelente polenta italiana en Madrid, un delicioso sushi japonés en Barcelona, un estupendo humus libanés en Estocolmo o un rico cuscús marroquí en Badajoz. Y, por supuesto, nos permite a catalanes y extremeños tener acceso a productos de nuestra tierra con relativa facilidad, aunque vivamos fuera.

Anchoas de l'Escala en aceite de oliva

Los aromas y sabores de nuestra infancia son de las cosas que uno más encuentra a faltar cuando reside fuera de su tierra. Recuerdo que al principio de vivir en Extremadura, a finales de la década de los ochenta del siglo pasado, era prácticamente imposible encontrar aquí alguno de los productos catalanes más típicos. Quizás, no recuerdo bien, la única excepción era el fuet, que sí encontrabas en algunos sitios.

Acostumbro a contar la anécdota vivida el año 1990 en Plasencia, cuando con varios compañeros de RNE decidimos hacer una comida campera mixta, con platos y productos extremeños por un lado y catalanes por otro. César Serrano, buen gourmet y manitas en la cocina, que también había vivido varios años en Catalunya, se encargó de preparar unas butifarras frescas que él mismo había elaborado. Las acompañamos con unas magníficas patatas revolconas, con sus torreznitos y todo. Una de las cosas que nos hacía falta era un buen pan de payés, cocido al estilo tradicional, en horno de leña. Ni corto, ni perezoso, unos días antes llamé a mi buen amigo Rafael Vallbona, para que me procurase dicho pan. Y allí que se fue, a Vilassar de Dalt, a comprar varias hogazas que me hizo llegar por medio de Seur.

En sentido inverso, la situación no era exactamente la misma. La numerosísima presencia de extremeños en Catalunya, ha facilitado que siempre haya habido más facilidad para adquirir algunos productos de Extremadura, sobre todo chacinas ibéricas, aunque igualmente era complicado encontrar otros como los espárragos, el pimentón de La Vera, los quesos, aceites o vinos.

Ahora la situación ha cambiado de forma muy notable, haciendo mucho más accesibles los productos catalanes en Extremadura, y extremeños en Catalunya, y ampliando la variedad de los mismos.

Surtido de queso de Los Ibores

Internet ha supuesto, también en este ámbito, una auténtica revolución. Las tiendas on line facilitan que cualquiera pueda adquirir productos de su tierra y recibirlos cómodamente en su casa, se encuentre donde se encuentre. Un ejemplo es la página www.saboraextremadura.es, que ha puesto en marcha Pedro Castilla García, desde Los Santos de Maimona. Según nos explica, tiene una media de 6 pedidos mensuales con destino a Catalunya: algunos meses son más y otros son menos, pero sí, tengo bastantes pedidos mensuales con destino a la comunidad catalana, especialmente de las provincias de Barcelona y Girona. Suelen ser pedidos medianos, que oscilan entre los 50 y 120 €, y entre los productos más demandados están los embutidos y el vino dulce Eva, producido en Los Santos por la Cooperativa Virgen de la Estrella.

Pero no sólo las nuevas tecnologías han ayudado a que los productos extremeños y catalanes sean más accesibles, sino que también han contribuido las superficies comerciales, al incorporarlos en mayor cantidad a su oferta.

Según datos que nos ha facilitado el Departamento de Comunicación de Carrefour, los productos catalanes que se venden en sus establecimientos de Extremadura son: cavas, mona de pascua, patés, pizzas, conservas de pescado (destacando las famosas anchoas de La Escala), preparados/cocidos cárnicos; vinos (D.O. Penedés, Priorat y Cataluña) y embutidos (fuet, butifarra catalana). En cuanto a los productos extremeños que se pueden encontrar en los centros de Catalunya son: embutidos (jamón Ibérico, chorizo, salchichón, morcilla, panceta,…), quesos (Torta del Casar, quesos de oveja y de cabra), cerezas, picotas, aceitunas, castañas, ciruelas,…

En definitiva, hoy en día ya podemos dar respuesta sin excesivos problemas a nuestra morriña gastronómica. El lado malo de esa globalización, es que ya es mucho más difícil sorprender a alguien cuando vuelves de un viaje, porque aquél producto que has traído pensando que era muy original, te lo encuentras al día siguiente cuando vas al supermercado y, bastantes veces, más barato.

Extremeños y catalanes, unidos por las butacas hospitalarias

2013 febrero 14

Josep Morató es un empresario de Sant Feliu de Guíxols (Girona), que desde 2009 desarrolla su actividad en el sector de las butacas de descanso para las habitaciones de hospital, con la empresa Decam. Ahora, junto a empresarios extremeños, acaba de crear una nueva sociedad, Abatibles de Extremadura, S.A. (ABEXSA), con la que quieren producir en Mérida nuevos modelos de butacas abatibles, tanto eléctricas como manuales, no sólo para el reposo de visitantes, sino también para mejorar la atención a personas de escasa movilidad, tanto en el ámbito hospitalario, como en los propios hogares.

Josep Morató en su oficina de Sant Feliu de Guíxols (Girona)

Los prototipos de las nuevas butacas podrán verse los próximos días, del 14 al 17 de febrero de 2013, en Badajoz, en el recinto de IFEBA, con motivo de la celebración de la XVI edición de la Feria de los Mayores de Extremadura.

El gerundense Josep Morató, uno de los impulsores del proyecto, lleva desde los 18 años vinculado a diversos proyectos empresariales, alguno de los cuales a punto estuvo, hace casi 40 años, de traerlo ya a Extremadura.

Según nos explica, entre 1971 y 1981 trabajó en una pequeña empresa familiar de tapones de corcho y le faltó poco para instalarse en Extremadura, ya que un empresario catalán le ofreció venir como gerente de una empresa que se dedicaba a la preparación del corcho. Tras ese paso por el sector suberícola, Josep Morató se ha dedicado a sectores como el inmobiliario, las inversiones en hostelería y turismo en países como Bulgaria y Brasil, la participación en empresas industriales, la creación de suelo urbanizable o la fabricación de mobiliario para centros hospitalarios.

Precisamente le preguntamos por ese último sector, que es el vinculado a la nueva sociedad que ha puesto en marcha en Extremadura.

¿Qué le lleva a introducirse en este sector de actividad?, ¿desde hace cuánto tiempo? El proyecto de Decam comenzó en el año 2009. Mi actividad inmobiliaria me hizo entrar en contacto con las necesidades de las personas discapacitadas, tanto en proyectos de viviendas tuteladas, como en la reconversión de hoteles para hacer residencias asistenciales. Eso, unido a otras circunstancias, me llevó a reflexionar sobre una necesidad que detecté: mejorar el descanso de aquellos familiares que acompañan al paciente en la habitación de un hospital. De ahí surgió el proyecto de mejorar las butacas abatibles existentes en los centros hospitalarios. La fórmula consiste en depositarlas gratis, de tal modo que el paciente no pague nunca y el acompañante sólo lo hace si las utiliza al completo, es decir, si la convierte en cama. En ese caso la tarifa es de 5€ por día. Es una inversión que te hace sentir bien, pues estás solventando una necesidad de mucha gente, y te la planteas para rentabilizarla sin prisas, a medio plazo.

Este sistema de depositar las butacas (vending), actualmente solo está disponible en Catalunya, a pesar de que otras comunidades también nos han pedido la posibilidad de la instalación gratuita. Como empresa, creo que debemos crecer en función de la inversión que podamos destinar… no podemos morir de éxito.

De izquierda a derecha, Leonardo Martínez, Josep Morató y Jorge Gruart

¿Cómo llega la decisión de dar el salto e iniciar actividad en Extremadura, constituyendo ABEXSA? El salto e inicio de actividad en Extremadura llega después de muchas reuniones con el empresario Jorge Gruart. Hace más de un año vino a visitarnos por primera vez a nuestras oficinas de Decam, en Sant Feliu de Guíxols. Después tuvimos nuevas reuniones en Madrid y Sevilla. Nos convenció para venir a Extremadura y constituir una sociedad, para realizar diferentes proyectos en fase de desarrollo.

Para ultimar algunos detalles técnicos del nuevo prototipo va a contar con el apoyo de CETIEX. ¿En qué va a consistir? En su proyecto, ABEXSA quiere ir de la mano de CETIEX. Su asesoramiento debe ser fundamental en los ámbitos de investigación, innovación, fabricación y marketing. Desde luego no tengo más que palabras de agradecimiento para la acogida que han brindado a nuestro proyecto. Ya hemos tenido una primera reunión con los responsables y técnicos de CETIEX, y van a ser claves en el futuro de ABEXSA. Espero que estemos a la altura que nos requieran y podamos trabajar juntos en estos proyectos ya iniciados, uno de cuyos resultados tiene que ser, sin duda, la generación de puestos de trabajo.

¿Conocía Extremadura antes de esta aproximación empresarial?, ¿le ha sorprendido especialmente algo de lo que ha visto en su reciente visita? Sí, estuve hará unos 10 años. Me gustó muchísimo. Recorrimos toda la comunidad. Fue un disfrute. La gente es muy simpática y te hacen sentir muy bien.

De mi reciente viaje con motivo de las primeras presentaciones que hemos hecho del nuevo prototipo de butaca eléctrica, me ha sorprendido Badajoz, una ciudad para vivir. La he encontrado muy cambiada, mejor ordenada y actualmente con mucho atractivo.

Entrando en un terreno más personal, usted es un empresario que en un momento dado, realizó un fugaz paso por la política municipal en su pueblo. ¿Qué le ha parecido esa experiencia? En cuanto a lo que me comentas de mi experiencia en la política municipal, la verdad es que sólo he permanecido en ella 14 meses. Alguna vez tenía la obligación de probar. Fue a través de una candidatura independiente de ciudadanos de Sant Feliu y, ciertamente, no me gustó. Estaba convencido de que el gobierno de la ciudad acabaría dejándose ayudar, que podía aportar unos años de mi vida a mejorar mi localidad, solamente en los asuntos en que podía aportar experiencia. Les demostré que pagaban facturas 4 ó 5 veces más de lo que realmente valían las cosas, pero no hubo forma. Si no estás en su equipo, no quieren ninguna ayuda. Como yo seguía teniendo inquietudes profesionales, salí sin hacer ruido. De todas formas, creo que tenía que intentarlo, no me arrepiento…

José Pardo Guzmán, a sus 24 años, el presidente más joven de un centro extremeño en Catalunya

2013 febrero 9

José Pardo, tercero por la izquierda arrodillado, con el grupo de danza del Centro Extremeño "Ruta de la Plata" de El Prat de Llobregat

La falta de interés asociativo de los jóvenes, hijos y nietos de emigrantes extremeños, es un lugar común en el que, de pronto, irrumpe el ejemplo de José Pardo Guzmán que con sólo 24 años, el pasado 26 de enero de 2013, fue elegido presidente del Centro Extremeño “Ruta de la Plata” de la localidad barcelonesa de El Prat de Llobregat.

José nació hace 24 años en Igualada (Barcelona). Su padre es de la barriada cacereña de Aldea Moret, mientras que su madre es de la vecina localidad de Arroyo de la Luz. Estudió FP Grado Superior de Informática y actualmente realiza tareas administrativas en una empresa dedicada a la distribución de agua mineral embotellada.

De la mano de una de sus grandes aficiones, los bailes regionales, ha vivido el movimiento asociativo emigrante desde su infancia. En 1992, con 4 años, empezó a aprender a bailar en la Peña Flamenca de Vilanova del Camí, su localidad de residencia, en la que ya estaban sus dos hermanas. En 1994 se incorpora al recién creado Centro Cultural Extremeño Anoia, actualmente denominado Unión Cultural Extremeña Anoia, en el que permanecerá hasta 2008. En paralelo, desde 2002 pertenece al grupo de baile folclórico catalán, Esbart Dansaire de Vilanova del Camí, y desde 2003 comenzó a ir también al Centro Extremeño “Ruta de la Plata” de El Prat de Llobregat. En este último centro conocerá a su pareja, lleva casi 5 años como profesor de danza, y ha sido miembro de la junta directiva, como vocal de juventud, hasta que el pasado 26 de enero, la Asamblea General Extraordinaria lo eligió como presidente de la entidad: el más joven de cuantos dirigen centros extremeños en Catalunya.

Cuando parece que lo de las asociaciones extremeñas es cosa de los mayores, aparece usted con apenas 24 años. ¿Por qué decide presentarse? Todo viene por el impulso e iniciativa del anterior presidente del centro, José Gómez Barriga, que durante años ha luchado incansablemente para sacar adelante la entidad. Una de las cosas que ha querido ha sido iniciar un proceso de renovación en la junta directiva, apostando por gente joven, y que yo sea el presidente.

José Pardo

¿Cuál es su objetivo y proyecto para el centro? Mi objetivo principal es profundizar en este proceso, poder involucrar más a los jóvenes y a los niños en la vida del centro. Por lo tanto mi proyecto consiste, entre otras cosas, en crear nuevas actividades para estos colectivos juveniles e infantiles, que se añadan al programa anual de actos que organizamos cada año, como son el Día de Extremadura, el aniversario de la entidad, etc.

¿El suyo es un caso aislado o conoce a otros jóvenes, de origen extremeño, interesados en mantener vivo el fuego de asociaciones y hogares? Aislado no creo que sea, si bien es extraño que siendo tan joven me haga cargo de esta gran responsabilidad, como es dirigir un centro. Creo que es escasa la juventud que se involucra en este tipo de entidades regionales.

¿Qué cree que le falta, en general, al movimiento asociativo extremeños en Catalunya y qué le sobra? Creo que falta más colaboración y participación en los centros u hogares de los emigrantes extremeños que residen en Catalunya. Y también falta más cantidad y variedad de actos culturales, recitales, exposiciones, folclore, etc. No creo que sobre nada, más bien todo lo contrario.

En tiempo de estrecheces y recortes, ¿cómo se sienten tratados por las administraciones? En muchas ocasiones nos sentimos abandonados y sin que nadie escuche nuestras inquietudes, cuando principalmente nuestras entidades están creadas para divulgar y promover la cultura extremeña aquí en Catalunya.

En localidades como el Prat, ¿qué relación mantienen con otros colectivos y entidades de la localidad, se produce una buena convivencia cultural, compartiendo actos y celebraciones? La relación entre todas las entidades de la localidad es muy estrecha. La convivencia general es muy buena. Entre unas y otras nos aconsejamos y ayudamos en la medida de lo posible, solemos participar en los actos que organizan las demás, de tal modo que se produce un interesante intercambio de culturas en un mismo acto. Además, la mayoría de las entidades también acostumbramos a colaborar en los actos que organiza el Ayuntamiento del Prat.

Pertenece a una generación de hijos o nietos de los que un día emigraron de Extremadura. ¿Cuál es su relación actual con la región, cómo la siente? Cada año, para el mes de agosto, aprovecho mi temporada de vacaciones para ir a Extremadura y poder pasar unos días con la familia y amigos. Yo efectivamente soy catalán, pero tengo un gran sentimiento de afecto hacia Extremadura, que es la tierra de mis padres, tíos y abuelos, que tuvieron que marcharse de ella para buscar un trabajo, en aquellos momentos difíciles que se vivieron antiguamente, y que estamos volviendo a vivir también ahora.

Muchas veces se ha utilizado con Extremadura la muletilla de ser la gran desconocida. ¿Lo es realmente para hijos y nietos de los que emigraron? Yo creo que no es desconocida. La mayor parte de los que emigraron aprovechan las vacaciones de verano, Semana Santa, Navidades, etc… para ir con sus hijos a su tierra y pasar unos días con las familias que no se marcharon y continúan en Extremadura.

¿Qué conocimiento y qué imagen se tiene de la región? Para el resto de España siempre ha sido una región que ha dado sensación de pobreza y de ser esa gran desconocida que decíamos. Afortunadamente, tras las diversas campañas para fomentar el turismo, cada vez se tiene mejor imagen de Extremadura. Sí, creo que con el paso de los años ha cambiado la percepción que tradicionalmente había de la región, modernizándose y ajustándose más a la realidad de la vida actual. Eso también ocurre entre nosotros, entre los jóvenes.

¿Lo que mejor transmite la imagen real o deseada de Extremadura? Últimamente a través del turismo se está potenciando la riqueza cultural de esta región.

¿Y lo peor? Como en casi todas partes, el futuro incierto que tiene la juventud ante la falta de empleo y el desencanto por la situación general del país, tanto en temas laborales, como educativos.

¿Sus rincones favoritos de Extremadura y de Catalunya? El casco antiguo de Cáceres y el Valle de Jerte, por una parte, y el  centro histórico de Barcelona y el paseo marítimo, por otra.

Wenceslao Mohedas, un “extremelán” de Jaraicejo, apasionado por la poesía y los idiomas

2013 febrero 1

Yo soy un “extremelán”;

mis dos hijos, “catameños”;

si ayer del sur, hoy norteños

para ganar pez y pan.

Esta es la primera estrofa del poema Yo soy un extremelán, escrito por Wenceslao Mohedas Ramos, actual vocal de cultura del Hogar Extremeño de Barcelona, lugar en el que me recibe amablemente un sábado por la mañana para charlar un rato sobre su vida, sus intereses y aficiones, y sus muchos años de residencia en Catalunya. Nacido en 1946 en Jaraicejo (Cáceres), se declara poeta de estío, no de hastío, y enamorado de las lenguas latinas. Atribuye un cierto carácter premonitorio a que en 1971, en plena dictadura franquista, cursando sus estudios universitarios en Salamanca, tuviera la oportunidad de hacer un curso de catalán.

Wenceslao Mohedas en la sede del Hogar Extremeño de Barcelona

Detrás de sus modales afables y de su hablar pausado, en el que por momentos parece detener su discurso a la búsqueda exacta de la palabra que dé el sentido justo a lo que quiere decir, se trasluce una personalidad inquieta, en permanente búsqueda del enriquecimiento cultural, personal y colectivo. Muestra de ello, además de su actividad asociativa en el Hogar Extremeño de Barcelona, son los dos blogs que mantiene activos, uno con su nombre y otro titulado Poeta de Extremadura, así como una activa presencia en las redes sociales, sobre todo en Facebook.

Wenceslao, además del español y del catalán, habla francés, italiano y cursó estudios de latín, griego, rumano y entiende el gallego y el  portugués. Tras acabar la carrera y hacer la mili, recaló un año en Suiza, en Lausana, entre 1973 y 1974, lo que le permitió profundizar su conocimiento idiomático y le permitió entrar en contacto directo con la emigración extremeña en particular y española en general. De ahí que los poemas a los emigrantes extremeños sean abundantes y recurrentes. Más allá del lenguaje académico y literario, siempre le ha gustado el habla cotidiana, aquella que te llega a través del contacto directo con la gente.

En 1974 se traslada a Barcelona, siguiendo a la que entonces era su novia y hoy es su mujer, Pastora Montero Montero, que ejercía de maestra en un colegio que la congregación del Sagrado Corazón de Jesús de Trujillo había abierto en la ciudad condal. Wenceslao se incorpora como profesor de lenguas románicas en el colegio concertado Institución Escolar Santa Rosa, en Santa Coloma de Gramenet, en el que permanecerá 27 años, hasta su cierre en 2001. De allí pasó al colegio Montessori, de L’Hospitalet de Llobregat, hasta el año de su jubilación, en 2011.

Alterna las tareas docentes en la enseñanza de las lenguas  y las tareas líricas, cultivando la composición de versos. Ha obtenido una prolífica cosecha de premios : Primer premio varios años consecutivos en su pueblo natal (Jaraicejo), dos años consecutivos el primer premio “Martes Mayor” de Plasencia (1982 y 1983), Mención Honorífica en el concurso hispanoamericano “Luis Chamizo” de Zaragoza; dos años consecutivos primer premio “José de Espronceda” de Barcelona (1993 y 1994) , etc.

Aunque nunca había pensado en acabar en Catalunya, siempre había tenido la idea de estar en mi tierra, entre mi gente –me dice- aportándoles culturalmente lo que hubiera podido, lo cierto es que aquí he estado muy a gusto. Tanto mi mujer como yo, nos sentimos totalmente adaptados y mis hijos, uno  nacido aquí y otro en Cáceres, son lo que yo denomino como “catameños”. Sin menoscabo del amor que sentimos por Catalunya, también tengo que decir que nunca hemos roto el cordón umbilical con nuestra tierra materna, con Extremadura, a la que voy tres veces al año. Estoy convencido de que se puede ser fuertemente regionalista, con un sentimiento plenamente arraigado en la tierra, y a la vez ser cosmopolita, con una gran amplitud de miras.

Una de sus grandes preocupaciones personales es la, a su juicio, secular falta de identidad y la desunión de los extremeños, aspectos que ha plasmado más de una vez en sus obras literarias, con los consabidos sinsabores que eso suele producir. Pero considera que esa falta de identidad y desunión está cambiando en la actualidad.

PASIÓN POÉTICA

Wenceslao, como vocal de cultura del Hogar Extremeño de Barcelona, es uno de los impulsores del Aula Literaria Luis Chamizo. Como él mismo explica, el “Aula” es un grupo muy abierto y heterogéneo de personas, que tienen en común su amor a la poesía. Somos unos veintitantos miembros, entre extremeños, andaluces y catalanes, que nos reunimos sistemáticamente todos los jueves, a las ocho de la noche, para realizar lecturas poéticas, en español y en catalán, tanto de obras de autores conocidos y reconocidos, españoles e hispanoamericanos, como de nuestras propias creaciones. Aparte de esta cita semanal, el “Aula“  también organiza recitales poéticos trimestrales, abiertos a todos los socios y al público en general, presentaciones de libros y sesiones de homenaje a autores extremeños, como el dedicado a Carolina Coronado, o españoles, como Miguel Hernández. Asimismo su actividad se extiende más allá de la propia sede del Hogar Extremeño de Barcelona, participando activamente en la Festa Major del barcelonés barrio de la Dreta de l’Eixample, o en distintos actos y certámenes que tienen lugar en distintas localidades del entorno metropolitano.

El activismo cultural de Wenceslao le llevó también a ser uno de los promotores, en 1993, del grupo “La Gavilla”. El objetivo que teníamos –me comenta- era el de aunar inquietudes literarias, sobre todo poéticas, de gente emigrante. Nos reunimos un buen grupo de personas, unos con más nivel literario, otros más populares, que itinerábamos por buena parte de Catalunya, reuniéndonos en Mollet, en Manresa, en Terrassa, etc. El grupo pervivió durante 2 ó 3 años.

Además de innumerables poemas sueltos, dedicados a los más variados temas, pero siempre con un fondo de tipo social, ha publicado hasta la fecha tres libros:  Despierta, Extremadura, de tu sueño (1984), Desde mi ausencia extrema y dura (1991) y Ramos de rimas (1999). Ahora mismo tiene un cuarto libro inédito, Cosecha lírica, que está intentando autoeditar pero, como él mismo reconoce, son malos tiempos para la lírica y para la economía.

En este punto, sí que aparece una cierta queja respecto al trato institucional que reciben los escritores extremeños de Catalunya, a la hora de publicar, por ejemplo, respecto a los autores extremeños que residen en Madrid: sentimos un cierto sentimiento de abandono, de desamparo, de desarraigo literario.  Se nos olvida en antologías de poesía extremeña…

EL IMPULSO AUTONÓMICO

Wenceslao dice estar al corriente del devenir extremeño actual y sentirse implicado en el mismo. Los extremeños que estamos aquí, en Catalunya, por lo que yo conozco, no tenemos mayoritariamente un sentimiento de ruptura con nuestra tierra. Nos sentimos partícipes de su día a día, aunque estemos en la distancia. Yo, personalmente, tengo un fuerte sentimiento de pertenencia a Extremadura.

Hoy en día Extremadura tiene, en su opinión, una imagen positiva, de progreso, de mejora, que atribuye al proceso autonómico, que considera que ha sido muy beneficioso. Cree que a la hora de buscar culpables de la histórica situación de atraso que ha vivido la región, habría que buscarlos más en Madrid que en cualquier otro sitio. Madrid, por referirse así a las clases dominantes y económicamente pudientes de la capital, tenía a Extremadura como una finca para sus caprichos (cotos de caza, diversiones campestres, bucólicas), de la que se llevaban todas sus riquezas. Afortunadamente eso ha cambiado y, gracias a nuestra capacidad de gobernarnos a nosotros mismos, hemos dado un importantísimo salto adelante en dos o tres décadas.

La conversación con Wenceslao toca a su fin. Para el final una última reflexión de este extremelán o catameño sobre su tierra de residencia, Catalunya: se trata de un país muy acogedor, altruista y solidario, a pesar de los políticos. Muy buena gente.

Fernando García (Bienvenida): 40 años en la cocina del área de servicio del Penedés (Tarragona)

2013 enero 25

En sus casi 40 años de profesión, Fernando García, natural de la localidad pacense de Bienvenida, ha dado de comer a miles y miles de personas que, en algún momento u otro, se han detenido a descansar en el área de servicio del Penedés, en la conocida como Autopista del Mediterráneo, la actual AP-7, que une la frontera francesa con Algeciras. Como jefe de cocina de este punto estratégico, ha visto evolucionar la sociedad española, sus gustos y actitudes, y, también, con satisfacción, el paulatino éxito de los productos extremeños.

Fernando García trabaja como jefe de cocina en este área de servicio de la población tarraconense de L’Arboç del Penedés. El restaurante, bajo la enseña Medas, pertenece a la compañía Áreas, empresa barcelonesa especializada en el ámbito de la restauración para viajes (carreteras, aeropuertos, estaciones de tren, etc.) con amplia presencia internacional.

Según nos cuenta, reside en Catalunya desde 1966. Me trasladé con mis padres, como tantas otras familias de nuestra región, por los motivos que todo el mundo conoce de aquella época. Desde los 12 hasta los 16 años residí con ellos en Salou. Posteriormente, por motivos de trabajo, vivía las temporadas de verano en Salou y las de invierno en la Vall d’Aran. Hasta los 19 años, cuando comencé en el área de servicio del Penedés, como jefe de partida. Desde entonces vivo en la comarca del Baix Penedés. Respecto a su integración en la sociedad  catalana considera que fue fácil, tanto por la gente, como por el idioma, ya que entonces no se utilizaba tanto el catalán en la vida diaria.

Aunque su horizonte personal pasa por seguir viviendo en Catalunya, tengo aquí los hijos y los nietos, reconoce que a medida que se hace mayor, va añorando más su tierra. Aunque se trata de un sentimiento de ida y vuelta, porque lo mismo le pasaría si hiciera el viaje al revés: si me fuera a Extremadura una vez que me jubile, echaría mucho de menos Catalunya. En relación a sus hijos comenta que desde pequeños han tenido a sus abuelos y tíos en Catalunya. Debido a esto no tienen demasiada relación con Extremadura, aunque la han visitado varias veces durante su infancia.

Pese a todo intenta mantener la vinculación con su Extremadura natal. Cuando puede, visita la región durante las vacaciones: cada dos o tres años, alternando con Andalucía, donde reside la familia de mi mujer. También mantiene contacto con otros extremeños a través de la Asociación Cultural de Extremadura de El Vendrell (Tarragona), en la que es integrante del coro Raíces Extremeñas. Sigue la actualidad de la región a través de internet, de la revista Imagen de Extremadura y, hasta su corte de emisión, a través del Canal Internacional de Extremadura.

EL REY JAMÓN

Fernando García lleva 32 años como jefe de cocina en el área de servicio del Penedés, una de las más concurridas del país, con gran afluencia de público nacional y extranjero.

Hablamos de Extremadura y de sus productos. Reconoce que en los últimos años sí que hay más presencia de productos extremeños, pero que todavía son muy desconocidos, por lo que la gente no puede valorar toda la variedad que existe. Los preferidos –según su experiencia- son los productos de cerdo ibérico fresco, tales como el cochinillo, la presa y el secreto, aunque sin dudarlo, el producto más demandado, el rey, es el jamón ibérico de bellota extremeño. Por otra parte echo en falta que la comunidad autónoma divulgue más los productos y la imagen de Extremadura, como el vino de denominación de origen Ribera del Guadiana.

En estos 32 años ha visto cómo ha evolucionado tanto el servicio que se presta en estos puntos de descanso para los automovilistas, como la actitud de estos ante lo que se les ofrece. Al principio nos dice- la empresa era mucho más pequeña y se actuaba con más autonomía en cada centro. Actualmente, al ser una empresa española con amplia presencia internacional, el criterio es más homogéneo (centralización de compras, gama de productos de venta definida, etc). Con el cambio de la sociedad española, el cliente se ha vuelto mucho más exigente en calidad, precios, etc. Sobre la fama de caros que acompaña a las áreas de servicio y establecimientos similares, considera que en la actualidad los precios están muy igualados a los que puedan encontrarse en los núcleos urbanos, teniendo en cuenta que estos centros son de gran volumen y se mantienen todos sus servicios durante las 24h del día.

No se siente profesionalmente coartado por no trabajar en un establecimiento propio. Sí, hay alguna diferencia. En una empresa así, la gama de productos a ofertar ya viene definida, aunque eso no quiere decir que yo no pueda expresar mi creatividad en la cocina. Es verdad que en un negocio propio puedes sentirte más realizado con tu oficio, pero, para mí, lo más positivo de trabajar en una empresa como Áreas es que tengo una mejor calidad de vida. En un local propio estás supeditado a tener una jornada laboral más sacrificada.

Cuatro arcos en el recuerdo: Bará, Barcelona, Cáparra y Mérida

2013 enero 7

Del conjunto de elementos que pueblan el universo arquitectónico, sin ser yo especialista en la materia, hay uno que siempre me ha llamado la atención por su singularidad: el arco de características triunfales, es decir, aquél que no forma parte de un edificio, sino que tiene personalidad por sí mismo y como tal ha llegado hasta nuestros días. A lo largo de mi vida he conocido unos cuantos, tanto en España como en el resto de países que he visitado, pero hay cuatro, ubicados en Catalunya y Extremadura, que por distintas razones son los que más íntimamente unidos están a mi memoria.

Arco de Bará

EL ARCO DE BARÁ

Está situado a unos 20 kilómetros de la Tarraco romana, al borde de la Vía Augusta, la calzada que nacía en las gaditanas columnas de Hércules y llegaba hasta los Pirineos.  El Arco de Bará es uno de los clásicos a lo largo de los años de estudio. Este arco monumental, del que unos dicen que era un arco del triunfo y otros que se trata de una delimitación fronteriza de territorios, forma parte de esa serie de ciudades, lugares, monumentos, pinturas, esculturas, etc., que uno siempre ha conocido a través de los libros y que, cuando por fin lo descubre físicamente sobre el terreno, siente una emoción muy especial.

Construido en el siglo I a C., es uno de los monumentos romanos más conocidos de la península y forma parte del legado arqueológico de Tarragona reconocido por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.

Arco del Triunfo de Barcelona

EL ARCO DEL TRIUNFO DE BARCELONA

El arco más íntimamente ligado a mi niñez. Sus 30 metros de altura me resultaban totalmente impresionantes, todavía me lo parecen hoy, e invitaban a mirar al cielo cuando pasabas por debajo de él.

Situado en el Paseo de San Juan de Barcelona, muy cerca del Parque de la Ciudadela, está construido en ladrillo visto, en estilo neomudéjar. Se concibió como pórtico de entrada a la Exposición Universal de Barcelona de 1888, lo que refuerza su carácter marcadamente cívico. La muestra supuso la recuperación para la ciudad de una zona, la ciudadela, que era el núcleo de la represión borbónica, sufrida tras haber apoyado los barceloneses al Archiduque Carlos de Austria de la Guerra de Sucesión a la Corona Española.

Ciertamente el paseo por los alrededores del Arco del Triunfo, en cuya proximidad se encuentra la librería y editorial NORMA, sigue siendo uno de mis favoritos de la capital catalana.

Arco de Cáparra

EL ARCO DE CÁPARRA

Para mi gusto, el más fascinante de todos. Lo conocí a finales de los años 80 del pasado siglo XX, cuando ocupé la dirección de RNE en Plasencia. Los entornos de la ciudad, con los valles del Jerte, del Ambroz y del Alagón, fueron lugares habituales de desplazamientos para cubrir informaciones de todo tipo. Y así fue como descubrí este impresionante arco, el único cuadriforme que pervive en la península.

Por aquél entonces, Cáparra apenas era el arco aislado sobre la calzada romana. Con el paso de los años la ciudad fue desentrañando sus secretos, con lo que cada visita era una nueva sorpresa y una forma diferente de percibir el lugar.

Otro de sus atractivos, a diferencia del resto de arcos de los que hablo, es su aislamiento. Estar allí, paseando por entre las calles de la antigua ciudad de Cáparra, bajo su atenta vigilancia, es uno de esos pequeños momentos entrañables en los que uno se reconcilia con el mundo.

Situado en medio de una zona de dehesa, uno no se lo encuentra al paso, sino que tiene que ir expresamente.  Desde la A66, la autovía de la Plata, a pocos kilómetros de Plasencia,hay que tomar el desvío a Guijo de Granadilla – Oliva de Plasencia. También se puede ir por la salida de Villar de Plasencia, en dirección al Embalse de Gabriel y Galán. A partir de ahí empieza a estar indicado.

Arco de Trajano, en Mérida

EL ARCO DE TRAJANO

El arco bajo el que más me he prodigado durante los últimos años es el de Trajano, en Mérida. Según los entendidos en la materia, esta denominación es totalmente aleatoria y sin fundamento alguno, siendo fruto de la tradición popular de los habitantes emeritenses. Tampoco parecen ponerse de acuerdo las distintas fuentes sobre su función, aunque parece que la más aceptada es que se trataba de una monumental puerta de acceso a un espacio sagrado.

En cualquier caso, de este arco, de unos 15 metros de altitud total, me impresiona sobre todo la pureza de la bóveda que describe y las dimensiones de los sillares de granito que lo forman, perfectamente sustentados unos en otros. Cuando uno ve ejemplos constructivos como éste, con dos mil años a sus espaldas y múltiples peripecias históricas, no puede por menos que pensar que las construcciones actuales no parece que vayan a tener la misma longevidad.