En algunos artículos anteriores “Planeta Tierra y el Agua”, “Europa y el Agua” y “España y el Agua”, comentábamos la situación actual y previsible de las aportaciones y disponibilidad de agua, a las escalas respectivas. Nos proponemos ahora bajar en la escala, analizando el tema para Extremadura.
Las modificación de la temperatura o de la precipitación sobre un territorio, debida a un cambio climático repercutirá evidentemente sobre los recursos hídricos del mismo, pues, a largo plazo, sus recursos renovables son igual a la diferencia entre la precipitación y la evapotranspiración, es decir la diferencia entre lo que entra y lo que sale).
Si, de acuerdo con los escenarios climáticos más probables, de entre los previsibles, las precipitaciones anuales disminuyen y las temperaturas aumentan, es claro que se producirá en el futuro una disminución de los recursos hídricos.
España en general, y Extremadura en particular, se encuentran situadas en una zona frontera entre áreas con climas de fuerte contraste, debidos a la confluencia de las perturbaciones polares y subtropicales, dentro de la circulación general atmosférica. Al norte de esa frontera podemos encontrar tipos de climas asociados a precipitaciones relativamente abundantes y regulares, mientras que al sur de la misma aumenta la aridez, y las lluvias son más escasas y espaciadas.
Este hecho convierte a Extremadura en una región particularmente sensible ante el fenómeno de las variaciones interanuales de la precipitación. La agricultura, la producción de energía, el sector industrial, el abastecimiento público de agua y los ecosistemas: todos ellos son importantes y se disputan ese limitado recurso que es el agua disponible. El cambio climático está disminuyendo la previsibilidad del abastecimiento de agua; por ello es sumamente importante que se haga un uso más eficaz de ésta, en beneficio de todos los usuarios.
En una publicación sobre los Impactos del Cambio Climático en Extremadura, (Editada por la Consejería de Industria, Energía y Medio Ambiente. Junta de Extremadura, 2011) se presentan las condiciones climáticas previstas para la primera mitad del siglo XXI en Extremadura a partir de los datos suministrados por los modelos climáticos, bajo los escenarios A2 y B2, cuyas características se exponen someramente a continuación, y tomando como referencia el periodo 1961-1990 y como años para los que se hace la predicción el 2025 y el 2050.
El Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) elabora predicciones de las consecuencias del Cambio Climático para el futuro, que se conocen como escenarios del cambio climático y presentan previsiones para todo el siglo XXI. Dentro del Informe Especial sobre Escenarios de Emisiones (IEEE), el IPCC maneja hasta 40 escenarios diferentes, como posibles. Restringiendo el número, para abreviar, podríamos pensar en cuatro escenarios alternativos, dependiendo de cómo enfoque la humanidad su futuro; ya sea manteniendo la prioridad en el crecimiento económico (escenarios A1 y A2) o bien dando mayor importancia a la sostenibilidad (escenarios B1 y B2); y limitándonos aún más, aquí y por ahora nos quedaremos sólo con dos escenarios, el A2 y el B2:
.- En el escenario A2 se considera que el mundo evolucionará manteniendo nuestro actual comportamiento, con un crecimiento lento y cada vez más desigual entre las distintas regiones del planeta.
.- En el escenario B2 se considera un mundo más sostenible, tanto a nivel ambiental como económico y social. La protección medio ambiente y la igualdad social están más arraigados, y es un mundo que crece a menor ritmo, pero de forma más sostenible.
La precipitación media anual de Extremadura para el periodo 1961-1990, que se utiliza como treintenio de referencia climática, está muy marcada por la orografía y el relieve. En la región noreste de la Comunidad Autónoma, concretamente en las cadenas montañosas que contornean el valle del Jerte, es donde se registran las precipitaciones más abundantes, desde 800 hasta 950 litros/m2 anuales. En el norte y noroeste de la provincia de Badajoz, se ubican los otros sistemas montañosos del Sistema Central, como la sierra de Santa Olalla, Sierra de Gata y la Peña de Francia, donde se registran precipitaciones anuales superiores a los 700 litros/m2.
Aparte de estos sistemas montañosos, el único punto de Extremadura donde se registran precipitaciones superiores a los 700 litros/m2 es en Las Villuercas, mientras que el resto del territorio extremeño presenta un rango de precipitaciones entre 400 y 550 litros/m2 anuales.
Los puntos más secos, con valores de precipitaciones anuales entre 300 y 350 litros/m2, se dan en los municipios de Valencia de las Torres e Higuera de la Serena.
La estación extremeña que registra un volumen de precipitación anual más elevado es la ubicada en las cercanías de Hervás, en el valle del Ambroz de la provincia de Cáceres; esta estación registró durante el periodo 1961-1990 una media de 1.265 litros/m2 de precipitación anual. Por otra parte, la estación de Lobón, situada entre Mérida y Badajoz, registró en el mismo periodo la menor precipitación media anual, con 281 litros/m2.
En un próximo artículo presentaremos las precipitaciones que prevén los modelos climáticos para el año 2025 y para el 2050 en Extremadura, bajo los dos escenarios de emisiones distintos, el A2 y el B2, considerados como los más probables.