…Yo podría darte todo el universo,
todo el universo para mí es pequeño,…
“Yo también” de La Casa Azul
Llamamos “mochila digital” de un alumno al conjunto de contenidos educativos (principalmente libros de texto) en formato digital que previamente, y de forma colaborativa, han seleccionado los docentes de un centro a fin de ser utilizados durante un curso académico como material de referencia para su aprendizaje.
Un error muy habitual es limitar el concepto de “mochila digital” a un simple cambio de formato, pasando de una naturaleza física y tradicional en papel a otra adaptada a ser utilizada a través de un dispositivo informático. La “mochila digital” no sólo evoluciona la forma de acceder a los contenidos, sino que supone una interconexión directa entre el aprendizaje de un alumno y el abanico de posibilidades que aporta la Tecnología. Así, todo alumno dispondrá de un conglomerado de herramientas para ser utilizadas conjuntamente con sus docentes, que le permitirán sacar el máximo partido pedagógico al trabajo en el aula.
Habitualmente los contenidos de una “mochila digital” estarán organizadamente almacenados dentro de un Entorno Virtual de Aprendizaje, plataforma web que permite la realización, desarrollo y seguimiento de las actividades de enseñanza-aprendizaje de cada alumno. Complementariamente, los alumnos acceden a la “mochila digital” a través de un dispositivo informático estándar, pudiéndose apoyar en las aplicaciones que el mismo ofrece o instalar las que necesiten, así como disponer de todas las ventajas que ofrece estar permanentemente conectados a Internet.
Apostar por la “mochila digital” es apostar en favor de un ecosistema educativo-tecnológico que permite la utilización de las últimas tecnologías en el aula, así como la enseñanza con contenidos e-Learning. Siempre trabajando desde una perspectiva constructiva que integre herramientas de uso común (la unión hace la fuerza), potenciando lo ya en funcionamiento y tratando de mejorarlo, nunca desconectando ni supliendo. La “mochila digital” se retroalimenta en base a las exigencias y necesidades transmitidas por todos los agentes de la comunidad educativa y, a su vez, equilibra los objetivos de los mismos desde el diálogo. Un diálogo que no se obsesione en innovar, sino primeramente en adaptarse a la realidad que actualmente vive el mundo tanto dentro de las aulas como fuera de ellas.
“La mochila digital” permite desarrollar una Educación más enfocada hacia el alumno, evolucionando el rol docente hacia un orientador heterogéneo de las necesidades específicas de cada uno de sus estudiantes, en lugar de limitarse a ser un gestor secuencial y uniforme de acceso homogéneo a los contenidos educativos.
Beneficios de la mochila digital
La experiencia probada y constrastada de utilizar la “mochila digital” en las aulas (como ya se lleva haciendo en algunas comunidades autónomas) conlleva una serie de beneficios directos:
Incremento de la motivación del alumnado: en el actual mercado educativo, los libros de texto digitales disponen de un alto nivel de contenido interactivo. Trabajar sobre materiales interactivos resulta una experiencia mucho más atractiva para el alumno, incrementando ampliamente su interés a la hora de realizar diferentes tareas.
Focaliza la labor docente: gracias a la “mochila digital” el docente ahorra en labores repetitivas como la corrección (siendo ésta automática en los libros de textos digitales). Así, un profesor puede invertir mejor su tiempo y enfocarlo en paliar las verdaderas necesidades educativas de sus alumnos.
Versatilidad operativa: los alumnos podrán aprender haciendo, creando o trabajando por proyectos, pero a su vez también dispondrán una enseñanza individualizada y directa. El docente podrá identifcar con facilidad las áreas donde el alumno necesita refuerzo adicional y disponer de herramientas para paliarlo.
Interconexión total: es habitual que al trabajar con una “mochila digital”, la labor no se limite únicamente a involucrar tecnológicamente a docentes y alumnos, sino también al resto de agentes que participan en la Educación (padres/madres, administración educativa, empresas proveedoras de contenidos…) Permitiendo alinear y compensar los objetivos del sistema educativo escolar, el sistema educativo familiar y el sistema educativo sociocultural.
Adaptación a todo tipo enseñanza: aunque el trabajo con “mochilas digitales” suele estar focalizado en los últimos niveles de Primaria y primeros de Secundaria, es perfectamente adaptativo a todo tipo de alumno, nivel y enseñanza. Suponiendo además, un gran avance hacia la accesibilidad de los contenidos educativos.
Mejora constante: la “mochila digital” dispone de potentes herramientas de reporte y minería de datos, que proporcinan de forma rápida y directa valiosa información que permite que sean mejorados de forma constante. Dejando de lado un modelo de espaciadas “ediciones” hacia uno de habituales “versiones” y “actualizaciones”.
Coherencia: la Tecnología aún no está presente en las aulas como si lo está en otras facetas de la sociedad. En el panorama educativo aún es a menudo concebida como una especie de agente externo, cuando lo realmente útil y necesario es mimetizarlo con todo lo demás. Gracias a la mochila digital, el trabajo dentro del aula está relacionado con todo lo que tecnológicamente ocurre fuera de ellas.