Ahora que muchos reivindican la creación de un banco público que se preocupe de verdad de los ciudadanos y de los empresarios, nos olvidamos que en España la Banca Pública ha sido una constante en nuestra historia: Banco de Crédito a la construcción, Hipotecario, de Crédito Local, de Crédito Industrial, Agrícola, Pesquero… Todos ellos cumplían con la finalidad de promover y proveer económicamente el funcionamiento de muchos sectores que tuvieron un auge importante en los finales de los 70 hasta su casi total desaparición a principios de los 90. Pero antes de reivindicar que volvamos a utilizar esta fórmula en España, sepamos primero para qué sirve la banca publica.
La banca pública sirvió para invertir en procesos productivos de determinados sectores y consumo de bienes en una España de posguerra. En pleno boom de los 60, y en pleno proceso de crecimiento económico, era necesario promover una banca pública para crear bienestar social y riqueza . Los resultados fueron: la creación de nuevos barrios, concentraciones agrícolas, la promoción empresarial y el apoyo a sectores como el pesquero o industrial para su desarrollo.
Y España ahora se encuentra en encrucijadas económicas que no difieren mucho de los años 60 del siglo pasado. Estamos en la recta final de una crisis en la que la Banca que conocemos ha sido utilizada por el Banco Central Europeo para una operación de saneamiento de las cuentas del Estado que era necesario, pero que ha impedido el acceso de los ciudadanos y las pymes al crédito . Y ahí podría estar la respuesta a la pregunta de si necesitamos ahora un banco público.
La Banca Publica podría complementar la oferta de servicios de la Banca Privada. Traducido a nuestra economía doméstica, eso significa que los préstamos que no da el sector privado por falta de garantías, o exceso de riesgo, podrían apoyarse en este tipo de Banca.
Si eres Pyme, autónomo o micropyme, y necesitas desarrollo empresarial a bajo precio, los préstamos de un banco público podría ser tu solución.
Otra ventaja que encontraríamos en un banco público es un asesoramiento financiero diferente al que ofrece la banca privada porque sus objetivos son distintos. Los consejos estarían además siempre ligados al desarrollo de tu negocio y de tu sector.
Otra circunstancia en la que la existencia de un banco público sería beneficiosa es cuando los agentes económicos, asociaciones empresariales o cooperativas, necesitan apoyo de proyectos a medio plazo para el desarrollo de un modelo productivo adecuado a las características regionales.
Y el banco público también serviría como Instrumento de planificación Industrial de las políticas de desarrollo regional.
Y no podemos olvidarnos de la capacidad del banco público para captar nuestros ahorros para fines sociales, mediombientales y naturales. Podremos aportar nuestros dineros para fines sociales y, al mismo tiempo, obtener rentabilidad, rentabilidad que hoy el sector privado no nos puede ofrecer.
Para muchos, y sobre todo para el sector privado de la Banca, el principal problema de la creación de un banco público es que supone una intervención estatal en un negocio que, ahora, está en manos de pocos. Pero tras la desaparición de las cajas de ahorro se ha demostrado que faltan instrumentos financieros cercanos al ciudadano, que lleguen allí donde la rentabilidad del Banco privado no llega, donde la función social que realiza no conlleva publicidad en la F1, si no en una camiseta de instituto de pueblo, de logo en la puerta de un centro de mayores, o de proyecto de reforestación.
El problema de las cajas de ahorro fue que nuestros gestores no fueron los mejores, pero los errores del pasado no son motivo suficiente para rechazar de plano su necesidad. Porque en manos de un banco público, bien gestionado por técnicos especializados, y evitando la injerencia de poderes políticos más allá de marcar sus líneas de actuación, este tipo de entidad podía ser una réplica de lo que antaño fueron nuestras Cajas.
Las Cajas de Ahorro, tal como las conocimos, no volverán pero ¿Por qué no imaginamos soluciones nuevas a nuevos problemas? A lo mejor ha llegado el momento de descargar de condicionantes mentales y pseudopoliticos las actuaciones que suponen desarrollo de nuestras gentes y, sobre todo, de nuestro tejido de micropymes porque eso es lo que genera riqueza, y la riqueza supone la resolución de problemas como el paro o el desequilibrio económico. Ya sabemos que lo no son cuentas, son cuentos.