La crisis ha acabado con la clase media en España, que es la que financia la deuda de la Administración.
Muchas son las cosas que nos han afectado esta crisis que no conocíamos: la prima de riesgo, la diferencia entre la Macro y Microeconomía, los rescates de países y bancos. En esta crisis, cualquier factor que haya podido afectar negativamente a los ciudadanos, nos ha afectado. Nunca pensamos que tantos factores que solo existían en los libros de texto fueran a ser cruciales en nuestro día a día, y uno de ellos es el déficit público . ¿Cómo nos afecta el déficit público al bolsillo?
Nosotros sabemos perfectamente que es que “la burra no llegue al pesebre” cuando a fin de mes nuestros ingresos no son suficientes para cubrir nuestros gastos. Pues en el Estado, la comunidad autónoma y tu ayuntamiento la situación es exactamente la misma. Cuando los ingresos no son capaces de cubrir los gastos de la administración pública, se llega a la situación de déficit público.
No le queda otra que echar mano de los ahorros, como a nosotros. Cada vez que oyes que el Estado ha tenido que tirar de la ‘hucha de las pensiones’, ya sabes lo que te están diciendo. Que no hay dinero para pagarlas, y que han tenido que tirar de los ahorros.
¿Y si la Administración no tiene ahorros? No ocurre nada distinto que en casa, cuando vas a comprar al híper a fin de mes. Hay que sacar la ‘tarjeta’, y financiar las compras. El Estado y las comunidades autónomas, si pueden hacerlo porque no se hayan pasado del límite que les marca el Estado, buscarán financiación a través de la deuda pública
La consecuencia es clara. Hay que devolver la deuda y pagar los intereses porque, de lo contrario, no te financiarán más.
Una vez que la Administración Pública de turno ha resuelto su liquidez tirando de la deuda pública, llega la hora de tener que devolver lo financiado más sus intereses.
Para pagar todo esto están las clases medias. La necesidad social hace que los menos favorecidos, como es lógico, sean beneficiarios. Las grandes fortunas tienen las Sicab y otras fórmulas para disminuir la presión fiscal, y son los impuestos de las clases medias, y los impuestos indirectos procedentes del IVA, los que ayudan a afrontar la devolución del principal e intereses de los créditos que la Administración pidió, porque ésto no es Escandinavia.
La Administración necesita de nuestro dinero para tapar sus agujeros, por eso aprovecha que no puedes vivir sin electricidad para meterte un 60% de impuestos en su factura, y subírtela un 65% desde 2008 de acuerdo con los operadores eléctricos, mientras bloquean la posibilidad del autoconsumo no vaya a ser que seamos capaces de producir en casa la electricidad que consumimos, y se muera la gallina de los huevos de oro. De la gasolina con el barril de petróleo en mínimos históricos, no pasa nada muy distinto.
Porque la otra solución sería: dar a la Administración a la máquina de hacer billetes, lo que no es posible con el euro; o gastar menos, pero como se trata de una medida políticamente incorrecta y poco plausible en tiempos de crisis, es difícil pensar que podemos gastar menos. Si acaso, no elevar el déficit mucho más pidiendo más préstamos para pagar los préstamos solicitados más sus intereses.
Así que ya lo sabes. Nos subieron el IVA porque las decisiones de los políticos provocaron que “la burra llegara al pesebre”. Las decisiones de personas a las que no confiarías ni una bolsa de gominolas han conseguido que te toque a ti pagar lo que debe la Administración Pública porque tú eres el avalista. Eso sí lo entendemos ¿verdad?
Pero no todo ha sido malo en esta crisis. También ese déficit ha servido para ayudar a mucha gente que lo necesitaba. Eso sí, no te olvides que entre ambos extremos han liquidado toda una forma de vida, la clase media española muerta en acto de servicio económico. Solo queda como en el Banco: cuando tenemos cuotas pendientes de los préstamos, pedir que nos amplien el plazo para pagarlo. Pero lo vamos a pagar los de siempre, no te quepa duda, porque lo que no son cuentas, son cuentos.