En las últimas semanas hemos oido a expertos y gurús que, de manera técnica unas veces, y con eufemismos otras, nos vienen avisando que los bancos no volverán a ser lo mismo. Por eso hoy más que un consejo, os damos la información necesaria para que estemos preparados para la banca que viene.
La banca española ha reconvertido su sector. Han cerrado el 30% de sus oficinas con sus 100.000 empleados desde que la reforma laboral facilitó las cosas. Aun así, en pocos meses, y digo meses, y no años, los grandes bancos reducirán sus plantillas con más despidos, el cierre de oficinas, y más fusiones en otro 30% de los casos.
Con los tipos de interés al 0%, y la falta de otorgamiento de crédito solvente, es casi normal que el negocio bancario tal como se conocía no ofrezca muestras de recuperarse de esta crisis.
“Back to basics”, la vuelta a lo básico, fue una de las primeras ideas que lanzaron los gurús de la Banca. Volver al principio, al servicio al cliente, a la atención personalizada y a los productos ajustados a cada uno de los clientes. Pero no contaron con el internet de las cosas, ni con las exigencias del regulador Europeo respecto a las trabas que se ponían a la solvencia a la hora de dar los créditos.
Todo esto sumado las comisiones cada vez más altas en los bancos, ha provocado el enfado de los los usuarios y que la banca electrónica, que era en principio, un canal de servicio complementario, se ha convertido gracias a su comodidad en una alternativa para los consumidores, ya que disminuye costes y facilita la realización de las gestiones económicas básicas sin tener que ponerse a la cola ante una ventanilla. Los dispositivos móviles y los teléfonos son ya el escenario del 35% de las operaciones bancarias.
Ni que decir tiene que la entrada de las Fintech en el terreno de juego, Paypal, Square y lo que viene, posiblemente Google, Apple,Telefonía móvil, etc, desplacen parte del trozo de tarta de la banca hacia las empresas supertecnológicas con capacidad de servicio financiero. Y ese trozo no es pequeño, Una pérdida de un 25% del negocio bancario a cinco años marcará el camino a la banca de convertirse en Fintech
El otro día en una entrevista para una importante revista financiera me preguntaban cómo veía la Banca a 10 años. No tenemos 10 años en Banca, ni 10 meses para su estructura y empleados. Y lo tengo claro, en 10 años los Bancos serán startups tecnológicas.
Pretenden convertir las sucursales que queden en centros de venta, y no centros de servicio al cliente como son ahora. El sistema ommnicanal será la clave, o lo que es lo mismo, utilice el cliente el canal que utilice, tendrá los mismos servicios. El uso de la banca digital, que ya alcanzan niveles del 39%, será el canal principal, como lo es ahora la visita a la sucursal.
El futuro nos lleva a los niveles de banca online que actualmente tienen los países nórdicos, donde más de un 80% de las gestiones bancarias se realizan online a través de smartphone . En algunas entidades punteras españolas se superan estos niveles, y ya solo el 7% de las operaciones se hacen en oficina. En las oficinas bancarias ya solo habrá empleados “machacando” clientes por teléfono, abandonando otras labores administrativas, y dedicándose a captar y fidelizar clientes.
El futuro nos depara un sistema ommnicanal a través del que, de forma cómoda y online puedas gestionar cuentas y tarjetas, contratar productos y depósitos, recibir alertas y productos personalizados, atención directa al cliente con soporte online, de redes sociales e incluso por Whatsapp o Facebook, control de gastos, optimización de ahorros, carteras digitales, pagos NFC y Wallet, pagos P2P etc.
“Extremadura is different”, pero no se salva de la reconversión bancaria .Ya hay cientos de trabajadores de banca sin pegar ojo y mirando con envidia a los prejubilados que ingresan al mes mucho más que lo que ellos tienen tras los ERE, ERTES y demás inventos laborales destinados a reducir costes y ganar eficacia. La máxima, más con menos se ha convertido en ley. Al día de hoy, se han cerrado ya 174 oficinas en la Región.
Extremadura tenía un sector bancario basado en lo que eran sus dos principales Cajas. Ahí radicaba el patrimonio bancario extremeño. 12.000 Millones de euros, que se dice pronto, de los extremeños, y trabajado por los bancarios de la tierra. 473 oficinas acercaban la gestión bancaria a los pueblos más recónditos de la región cumpliendo en muchas ocasiones más una función social y de capacidad de desarrollo municipal, que económica en términos de rentabilidad bancaria.
Esos 12.000 millones se cambiaron por “cromos”, perdón quería decir acciones, en porcentajes tan minoritarios de las Sociedades Bancarias en las que se convirtieron que, ni siquiera sus Fundaciones, tenedoras de las acciones y dependientes legalmente de la Junta de Extremadura, mantienen un mínimo de independencia para realizar ese servicio social tan necesario y que tan importante resultado ha dado a nuestro pueblo: la obra social. En la actualidad, está reducida a su mínima expresión.
Las que pueden marcar el futuro. Las que quieren y pueden llegar a marcarlo. Las que quieren y no pueden por la distancia estratégica que las separa, y las que ni quieren ni pueden, y que se dirigirán a los públicos objetivos que quedarán en tierra de nadie aprovechando segmentos de mercado abandonados por las otras.
A Extremadura, tras las fusiones de sus Cajas, aparte de las entidades que marcan el futuro de la banca a nivel nacional que todos conocemos, le han quedado las que quieren y no van a poder por cultura empresarial, laboral , medios y diferencia tecnológica, y estarán abocados a nuevas fusiones si quieren sobrevivir. Todo va a cambiar.
Un tipo de banca a la antigua, poblada de irreductibles empleados, resistirá el empuje de las Fintech y la reconversión bancaria. Esa en la que el pensionista irá a por sus 30 euros, y charlará de lo cara que está la vida con el empleado que le atienda. Resistirá esa banca en la que el agricultor pedirá un anticipo para sembrar mientras el empleado le pregunta cómo van los borregos. Son los sectores que van a quedar abandonados por causa de las nuevas tecnologías .
Porque un sector agrario conservador en su forma de gestionar su economía, miles de pensionistas no dispuestos a cambiar muchas cosas, una cultura básica en algunas zonas que impiden esos desarrollos “ommnicanal” tan modernos son los van a abrir el camino a nichos de mercado muy especializados de atención y basados en ese concepto “Back to basics”, volver al principio. Las cajas rurales y la banca regional van a tener la oportunidad de captar una importante cantidad de clientes en ese público objetivo que va a ser despreciado en las entidades de campanillas.
Y habrá en Extremadura quien ni quiera ni pueda ir hacia el siguiente nivel tecnologíco porque… ser cabeza de ratón es más que cola de león en rentabilidades. No creo que, a día de hoy, se haya demostrado que el tamaño importa cuando tú tienes tu segmento de mercado especializado. No todo será eficiencia tecnologica. Si hay una buena base de público objetivo al que atender , siempre habrá quien le obtenga rentabilidad, porque lo que no son cuentas… son cuentos.