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Antonio Sáez

Economía Anticrisis

La factura de la luz, la trampa de fin de mes

El otro día mientras escuchaba a Jorge Morales Labra, experto en Renovables, me propuse entresacar de sus palabras los aspectos esenciales de esta trampa para la economía doméstica que es la factura de la luz.

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Este ingeniero es probablemente quien más sabe cómo y de qué manera el Gobierno, éste y todos los anteriores, nos está contando cuentos a los consumidores con el único objetivo de que sigamos pagando una factura imposible en la que la mayor parte son impuestos, y el resto, producción eléctrica a máximos precios. La factura de la  luz, la trampa de fin de mes.

¿Cómo se produce la energía eléctrica?

Fundamentalmente la energía eléctrica se produce: O quemando gas, o quemando carbón, o con energía nuclear o con energías renovables: aire, moviendo aerogeneradores, agua con los saltos de agua de los pantanos y sol en las placas solares.

Y el orden en su coste de producción de más caro de producir a menos caro es: Gas, Carbón, energía nuclear y energías renovables.

Lo que cuesta producir la energía eléctrica.

Una cosa es lo que cuesta producirla y otra cosa muy distinta, lo que pagamos por ella.

En la diferencia se encuentra el beneficio de las cuatro empresas que mantienen un cuasi monopolio en España.

Desde estas líneas no vamos a hacer un estudio pormenorizado, solo decir que hay grandes diferencias en sus costes de producción. Mientras un Kilovatio /hora cuesta producirlo con energía fotovoltaica (la de las placas solares para entendernos) entre 30 y 40 euros, ese mismo kilovatio  producido con energía eólica (los popularmente llamados ventiladores) está entre 10 y 30 euros. Ese kW  si nos fuéramos a Marruecos, su coste producido con energía solar, estaría en unos 13 cts. Sí, ese Marrueco que está a 14 km de España.

A cuánto pagamos la producción de la energía eléctrica.

El coste de producción se forma con una mezcla de megavatios producidos en España. Se empiezan cogiendo los producidos por la más barata, las renovables. Luego los producidos por energía nuclear, después los producidos por carbón y por último los producidos por gas, que es el que mayor coste de producción tiene.

Pero una de las “gracias” que tiene la ley que todos los Gobiernos de todos los colores utilizan para que se forme el precio final, es que éste, el precio final, será el de las tecnologías más caras utilizadas para la producción, el gas.

Y como en España con lo producido en las renovables no tenemos suficiente electricidad, tenemos que tirar de las nucleares y como tampoco da, tiramos de las de carbón, que como tampoco completa las necesidades energéticas, nos obliga a utilizar gas para producir megavatios. Resumiendo, 600 Millones de euros más de beneficios para las eléctricas porque todos los megavatios se cobran a precio del más caro, el gas.

Así que siempre es sobre el precio del gas, que tenemos que importar, sobre el que se forma el precio de nuestra electricidad.

Hoy en España la pagamos a 76 euros el kW. La más cara de la historia, el doble que el año pasado. En el país del sol y playa.

 

¿Qué pagamos en la factura de la luz?

Ni los expertos la entienden. Pero para que tú y yo nos enteremos, pagamos tres conceptos fundamentales:

El coste del mercado de producción, de lo que hablábamos antes, su producción que viene a ser un 34% de la factura. O sea, lo que cuesta producirla, solo es un 34% de lo que pagamos.

El segundo concepto, los Costes Regulados. Su trasporte, distribución, retribución de operadores, peajes de energía y de potencia y algunas cosas más que ni entendemos que significan ni nos dejarían entenderlos. Un 44% de la factura. Ya se sabe, a río revuelto…

El tercer concepto, los impuestos, tanto municipales como el IVA como el eléctrico. Es decir, le pagamos impuestos a los ayuntamientos por llevárnosla, al Estado por traerla, y a la Agencia Tributaria “porque sí”, un 22%.

¿Y todo este cuento tiene solución?

Claro que tiene solución. Pero para ello tiene que haber voluntad política, que hasta ahora los gobiernos de ningún signo han querido tener.

Ahora unos nos hablan del bono social, otros de los impuestos que su gobierno cuando estaban no bajó y tienen que ser los nuevos partidos los que pidan una auditoría de la factura para que alguien la entienda, y una disminución de los impuestos y del coste final para que podamos pagarla a fin de mes.

La realidad es que, si todo fuera renovable, el precio podría ser como el de Marruecos. Si se hubiera derogado el decreto Soria podríamos producirla nosotros en casa.  En Extremadura, que producimos más de la que gastamos, podríamos ahorrarles a las empresas parte de esos costes de transporte y ser así un polo de atracción empresarial para instalarse, podrían bajar el IVA al 4% para importes de factura típica de una familia, y otro IVA empresarial reducido para las PYMES.

La realidad es que en 15 años ha subido un 85%. Que antes no era un gasto que no pudiéramos asumir, y ahora es un problema de fin de mes y que todos nos cuentan cuentos mientras nosotros hacemos cuentas para poder calentar a nuestra familia en invierno.

Temas

bono social, coste de la luz, energía solar, factura, fin de mes, luz, renovables, Soria

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Sobre el autor

Licenciado en Derecho y MBA por el Instituto de Empresa, se ha especializado en el mundo de la Economía y los negocios trabajando en varias multinacionales del sector servicios, en empresas de capital riesgo y Banca, e incluso ha disfrutado de la experiencia del servicio público en la Administración en áreas Economicas y de Empleo. Especializado en Márketing y Emprendimiento, también dedica sus conocimientos a la formación, la consultoría y la comunicación. En este blog quiere enseñar a los lectores a proteger su bolsillo en estos tiempos de crisis, enseñando a manejar bien los dineros desde la mesa camilla.

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