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¿Qué hacemos si nuestro hijo repite curso?
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Carlos Pajuelo | 11-09-2013 | 10:18

Niño intentando solucionar un problema de matemáticas.

Niño intentando solucionar un problema de matemáticas.

San Judas Tadeo ha vuelto a ser estos días el santo más popular dentro del santoral ya que durante los exámenes de  septiembre ha sido muy demandado para que mediara en el dilema que ha sido rumiado durante todo el verano por muchas familias: que nuestros hijos lograran pasar de curso o tuvieran que repetir.

Hay padres y madres que, por momentos, han creído que lo mejor es que el hijo repitiera curso para ver si madura un poco la criatura. Esta tendencia a entender la madurez de los hijos como si fueran tomates, esperando a que el paso del tiempo, a ser posible rapidito, solucione los problemas académicos que nuestros hijos presentan, es la que lleva a muchos padres y madres a decantarse por la repetición como una solución a esa falta de madurez.

También hay padres que temen que, si sus hijos repiten, se sientan fracasados e inferiores a sus compañeros y puedan perder la poca motivación que tienen por los estudios si tuvieran que repetir.

Así qué tenemos a muchos padres dudando al estilo de Hamlet ¿Repetir o no repetir? ¿Qué será lo mejor para nuestros hijos?

Esto de repetir es algo consustancial al hecho de estudiar. Lo primero que me gustaría decir es que repetir no es una tragedia. Y también quiero añadir que repetir tampoco es una “solución” per se.  De hecho, sólo en algunos casos repetir supone un cambio positivo en la motivación del alumnado. Porque si fuera tan recomendable la opción de repetir para los alumnos,  ni padres ni profesores temerían la repetición del curso por parte de sus hijos y a los repetidores en sus clases, respectivamente.

Lo que sí que creo es que, si la repetición de curso no va acompañada de cambios de actitud, tanto en el alumno como en la familia, en el profesorado y en la respuesta educativa que ofrece el centro, no servirá para mucho.

La edad y las causas de la repetición van a ser condicionantes de la intervención de los padres. Yo no soy partidario de las repeticiones, pero esto es sólo mi opinión, porque por lo general los alumnos que repiten tienen más posibilidades de “tripitir” que de intentar solucionar las diferentes situaciones que le han llevado a la repetición.

¿Qué podemos hacer los padres ante esta situación?

En todo caso lo principal es no dramatizar. Hay padres que interpretan esto de la repetición como el “principio del fin”. Y cuando un hijo repite, por lo general, es simplemente porque no ha estudiado.

Hay varias acciones que podemos abordar:

-Incrementar la coordinación con los profesores.

-Hacer junto a sus tutores un seguimiento detallado de sus actividades escolares.

-Los hijos tienen que “sentir” que nosotros no tiramos la toalla, que buscamos ayuda y que tenemos en cuenta sus esfuerzos por el trabajo académico.

Solicitar orientación a sus tutores respecto a qué materias precisan de más apoyo y refuerzo mediante “clases particulares” y cuales deben de abordar ellos solos.

-El trabajo académico realizado, no los resultados, deben de estar unidos a la obtención de ventajas y privilegios en el ámbito familiar (salir fines de semana, etc)

Hacer a los hijos protagonistas de sus vidas, de sus éxitos y de sus fracasos transmitiendo la idea de que “si quieren, pueden”.

-Debemos insistira nuestros hijos en que hay que ponerse a ello. No vale sólo con querer.

-Hay que tener mucho cuidado con las etiquetas. Escuchamos muchas veces y repetimos ”es que se junta con los repetidores”, “le ha tocado una clase muy mala con muchos repetidores” de tal guisa que los “repetidores” se contemplan, de manera torticera, como si fueran un virus maligno que influyen y contagian negativamente al resto de los alumnos y que no tienen solución.

Y si tu hijo pertenece a la rama de los ‘adolescentes modorros’ que pasan de afrontar sus responsabilidades, repetir no va a ser la solución.

Algunos de estos alumnos están abocados a abandonar los estudios y, a veces, tienen que verse en esta situación para cambiar su actitud. El sistema educativo tiene abiertas las puertas para aquellos que quieren retomar sus estudios. Y son muchos los que vuelven a las aulas.

 ¿Tu hijo repite? Pues intenta no dejarte abrumar por lo del “tiempo perdido”, de todo se aprende. Aprenden los hijos y aprendemos los padres.

Ánimo, y que tengáis mucha salud: la tarea de educar continúa, y precisa de padres animados y con fuerzas.

 

Sobre el autor Carlos Pajuelo
Carlos Pajuelo Morán, psicólogo y padre de dos hijos, ejerce su tarea de Orientador en el Equipo Psicopedagógico de Atención Temprana de la Consejería de Educación y Empleo. Durante 21 años ha sido profesor asociado en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura. Miembro del Comité Científico y Vocal del Observatorio de la Familia y la Infacia de Extremadura. En este blog los padres y madres interesados por los temas de la educación encontrarán información fácil y accesible, basada en aportaciones de la psicología y la psicopedagogía, que les ayude a identificar las competencias y habilidades que como padres poseen y a utilizarlas de la manera más eficaz para poder seguir ejerciendo esta apasionante, aunque a veces ingrata, tarea de ser padres.

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