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EN PARO

2010 octubre 5

En el declive de su carrera, a finales de los 90, mis otrora admirados “Gabinete Caligari” sacaron al mercado un disco, “Subid la Música” que se hallaba muy por debajo de la altura y calidad a las que el genial trío madrileño tenía acostumbrado a su público. No obstante, de entre los 12 temas del disco, el corte 4, “En Paro”, llamó en su día poderosamente la atención de mi menda. “No hay contradicción peor, que exista un trabajador, en el paro, en paro”.

Así rezaba el comienzo de la canción. Parece que este tema de Jaime Urrutia y los suyos no era más que una advertencia de los que nos esperaba a los jóvenes de entonces una década después. Ayer, tras conocerse los datos de Septiembre volvimos a despertar con otra subida de la tasa de paro en nuestra región, la más alta por cierto en los últimos 10 años. Dejando a otros de 5.000 extremeños sin trabajo.

Yo no sé lo que ocurre en Badajoz, mi ciudad, pero no hay manera de hacerse con un empleo. Conozco el caso de algunos amigos y conocidos que comparten a diario su dramática situación y me comentan desesperados que ya no saben que hacer ni donde acudir. No sé el futuro que le aguarda a esta ciudad, pero es necesario que los organismos municipales actúen sin pérdida de tiempo en la creación de empleo o en breve estaremos condenados a vivir en una ciudad fantasma, donde ni jóvenes ni menos jóvenes podrán echar raíces y tendrán que marcharse a otras ciudades en busca de un empleo para poder subsistir.

Un servidor, que como casi todo el mundo, no hace más que quejarse de lo poco que cobra, o lamentarse profundamente de la decepción que le produce el no sentirse valorado en su trabajo, tras escuchar estos problemas y tras leer las escalofriantes cifras no puede más que cruzar los dedos y repetirse para sí mismo “¡Virgencita, Virgencita…Que me quede como estoy!”.

Desde las lineas de este humilde blog, lo único que podemos hacer es brindar de corazón con un buen LOCH LOMOND por la inmediata inserción de tantos paisanos extremeños en el mercado laboral, y desear que toda esta pesadilla termine cuanto antes para que su recuerdo apenas ocupen un par de fotogramas en la película de nuestra memoria.

Ya lo cantaba el bueno de Jaime “Aquí está mi corazón, sin tajo ni ocupación, en paro”.