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Ángel Manuel Gómez Espada
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Enrique Falcó | 01-11-2011 | 23:39

 

Ángel Manuel Gómez Espada

Ángel Manuel Gómez Espada

 

Parece ser que “EL LOTO AZUL” la nueva sección inaugurada hace dos semanas por mi íntimo Adolfo Portillo Campini en este Don de LOCH LOMOND, mi blog y el de todos ustedes, no pasó desapercibida, y me consta que ha agradado, y mucho, y que son ya numerosas las colaboraciones que se están preparando para el disfrute de un servidor y de todos ustedes, porque les recuerdo, que tras mi presentación, todo lo que se les expone (texto, fotos, enlaces, etc.) es obra del colaborador en cuestión, y se les ofrece tal cual.

 

Por lo tanto no me queda sino presentar a un nuevo invitado, que no es otro que mi querido amigo “El Poeta”, Ángel Manuel Gómez Espada.

Mi amigo Ángel Gómez Espada con una camiseta que hace honor al cariñoso apelativo con el que me refiero a él.

Mi amigo Ángel Gómez Espada con una camiseta que hace honor al cariñoso apelativo con el que me refiero a él. FOTO: Sonia Marques

La verdad es que de mi íntimo amigo y compañero son pocas las cosas que puedo añadir, pues ya lo he citado con creces en numerosas menciones, tanto en mi blog como en algún artículo en Diario HOY.

Ángel Manuel Gómez Espada, nacido en Murcia en 1972, y afincado hace ya 7 años en Badajoz, es un gran y reconocido poeta, como así lo demuestran los prestigiosos certámenes literarios que se ha adjudicado, al igual que sus numerosas colaboraciones en prensa y revistas especializadas.

Es autor de varios libros, de poesía y de narrativa, y además ayudante de dirección de la prestigiosa revista digital “El Coloquio de los Perros”.

Desde el pasado mes de agosto escribe con regularidad una columna semanal de opinión en el Diario HOY, cuyos lectores han encontrado en él una pluma fresca, ácida, nueva, irónica y hasta entrañable y poética en ocasiones.

Además de un melómano reconocido, es un devorador de buena literatura y un excelente gourmet. También es aficionado a la fotografía y como no podía ser de otra manera ostenta la autoría del prestigioso blog Rua dos Anjos Pretos.

de izquierda a derecha Enrique Falcó y Ángel Gómez Espada (La vida es una cerveza con los amigos)

de izquierda a derecha Enrique Falcó y Ángel Manuel Gómez Espada (La vida es una cerveza con los amigos) FOTO: Noelia Rodríguez Román

Poseedor de una bodega magnánima de toda clase de caldos, hace bueno su dicho de que la vida es una cerveza con los amigos, o un vino, y así, generoso, como su bodega, siempre está dispuesto a descorchar su mejor botella para obsequiar a sus mejores amigos.

 

Me da igual que lo haya repetido en innumerables ocasiones, pero mi amigo Ángel hace bueno el famoso dicho de  Manolito “Gafotas”, aquel que insiste en que los mejores amigos son los que todavía están por conocer.

 

Dada su amabilidad habitual sumada al respeto que siente por los lectores de este blog, Ángel nos ofrece hoy un conjunto de poemas aún inéditos para el deleite de todos ustedes. Por lo tanto, sin más preámbulo, aquí les dejo con las espectaculares fotgrafías y la exquisita, nueva, advertida y aconsejable poesía de un buen compañero, excelente amigo, gran escritor y mejor persona.

Ángel Manuel Gómez Espada

Ángel Manuel Gómez Espada

 

 

 

Ángel Manuel Gómez Espada ARCHIPEL

Ángel Manuel Gómez Espada ARCHIPEL

 

ARCHIPEL

Así comienza todo.

Un parque,

Una pareja.

 

Comparten

Frío y galletas,

Unos auriculares,

Besos de aprendiz.
Así comienza todo.

 

 

II

 

Todo viaje parte de una isla.

Cada uno de nosotros

También es una isla.

 

El amor es una forma de viaje.

También.

Que cada uno lo combine como mejor pueda.

 

 

III

 

Unos regresan a la misma isla de siempre.

Otros se pasan la vida destejiendo calcetines,

Disfrazándose de Calipso o de Telémaco.

Los hay que callan,

Y los hay también que otorgan.

Muchos hablan para no decir nada,

Y se sostienen apenas con un vaso de agua.

Algunos viajan para no perderse en casa.

 

De vez en cuando se da el caso de gente

Que se acerca al mar en silencio,

Contempla la posibilidad insondable de la nada,

Se muerde la tentación obsesiva del viaje.

De entre ellos, unos pocos mojan los pies en el agua

Y andan hacia atrás, si el azar

O una ola les cubre  los zapatos,

Simples cangrejos.

 

A estos últimos habrás de temerlos.

Llámalos enemigo, cúbrete las espaldas.

 

 

IV

 

Somos islas.

Qué otra cosa sino islas

En una deriva interminable.

La dicha del viaje es sólo equiparable

Al miedo que provoca el regreso.

Saber que hay alguien que teje

Para nosotros una forma de vida

De la que siempre huimos

Y a la que siempre volvemos.

 

 

En una isla como ésta comienza todo.

La espera.

La costura.

La mirada perdida en el horizonte

El amor.

La literatura y la vida.

 

La pareja continúa compartiendo

Auriculares y galletas.

 

Hago mi foto. Les sonrío.

Me alejo del parque.

Marcho en silencio hacia Saint-Louis.

Otra isla.

Ángel Manuel Gómez Espada EL VIAJE INTERMINABLE

Ángel Manuel Gómez Espada EL VIAJE INTERMINABLE

   

EL VIAJE INTERMINABLE

A José Manuel Gallardo, moneda de pago

Desde la orilla este de este río eterno,

Donde en esta tarde de septiembre

Uno hasta pensaría en la posibilidad

De firmar la paz consigo mismo,

 

Ahora que, por fin, siento el frío:

Este frío acogedor, con el que uno despide

Al cada vez más aburrido y prolongado estío,

Como tan sólo puede ser acogedor el frío

En esta ciudad de esquinas que te dejan sin habla;

 

Ahora que me siento tan lejano

De la monotonía del trabajo y de los problemas

Que habitan y regentan mi pobre apartamento,

Que es como decir mi solitario reino,

Las dudas cotidianas que me asaltan;

 

Ahora que me siento tan lejano de todo eso

Y, por tanto, tan extraordinariamente vivo,

Con la placentera música de fondo

De los latidos de la mujer que quiero,

A pesar de que, algunos días, a su manera,

También se dedique a gobernar mi vida,

 

Doy las gracias por las películas

Que firmaron Von Trier, Allen y Almodóvar;

 

Por Granada y Córdoba y sus terrazas

Donde se puede beber un café a tiempo imparcial,

Sin necesidad de fijarse en las prisas de los demás;

 

Por las infancias que he vivido en La Mancha;

 

Por la fuerza de los colores imposibles de Van Gogh;

 

Por Mozart, claro, es evidente que por Mozart;

Y por Bob Dylan y Morente, el padre,

Para que no se queden en el tintero

Del olvido, cada día más seco;

 

Por el mar en blanco y negro y el sonido

Que de él guardo en mis recuerdos de niño;

 

Por las tardes sin prisas en el Malecón de mi ciudad

Con algo de Battiato en los auriculares,

Mientras entra descalza la primavera

Y dejan de escucharse las perversas máquinas que nos conducen;

 

Por el arroz con leche de mi abuela, las natillas de mi tía

Y los paseos hasta los columpios del Floridablanca con mi abuelo;

 

Por los alumnos que han pasado y que me mandan hermosas

Postales de islas míticas, y en las que me narran, entre otras cosas,

Que mi esfuerzo sirve para algo más que para acercarlos a un libro;

 

Por los amigos, que siempre que los necesito, se hallan

Al otro lado del hilo telefónico o dentro de una pequeña pantalla;

 

Por el alcohol que consumieron Pessoa, Poe y Baudelaire,

Por el alcohol que yo consumiré mezclado con amantes;

 

Por aquellas mujeres, que, de una manera o de otra, me dejaron

Recibir en préstamo durante años y a un interés ridículo

Sus cuerpos y sus ilusiones, hoy seguro que ya lejanas o apagadas;

 

Por poder disfrutar de esta ciudad única,

Que se dice tuya al primer instante,

Que se entrega ansiosa ya en la primera cita.

 

Y, mientras la tarde comienza a apagarse,

Doy gracias al mundo por ser mundo,

A pesar de nosotros y nuestra extraña manía de devastarlo,

Y hago unas cuantas fotografías repetidas de otros viajes,

De lugares para mí ya comunes, de los que jamás me canso,

Como tampoco se cansa uno de Kavafis, Jayam o Juan Ramón,

Mis propios paraísos particulares.

 

Como tampoco se cansa uno de regresar al cuerpo amado,

Tantas veces recorrido y retenido, cuerpo que se prolonga

Hasta esa mano que siempre te pareció diminuta,

Que sientes ahora que te acaricia la espalda y te dice,

Con ese suave y simple gesto, que ya va siendo hora,

Que habrá que cruzar el puente antes que anochezca

Para ir a contemplar, entrelazados

Como para una eternidad, la isla de St. Louis.

Ángel Manuel Gómez Espada CRYING IN YOUR FACE

Ángel Manuel Gómez Espada CRYING IN YOUR FACE

CRYING IN YOUR FACE

 

Me llamas por teléfono desde el trabajo,

Que estás llorando sin motivo aparente,

Que te duele horrores la cabeza.

Me dices bienvenido a mi realidad cotidiana,

Ésa de la que te olvidas cuando sales de mis sábanas.

 

Yo le digo que no sé quién es,

Que creo que se ha equivocado de teléfono,

Que los de audioconsulting no somos nosotros,

Que ellos trabajan en la séptima planta.

 

Te cuelgo y huyo.

 

Tanto me duele oírte llorar.

Tanto me duele.

 

Ángel Manuel Gómez Espada RESUMEN DEL VERANO

Ángel Manuel Gómez Espada RESUMEN DEL VERANO

RESUMEN DEL VERANO

 

Supimos por el olor del musgo

Que las nubes se acercaban veloces.

Ajenos a las advertencias maternales,

Caminamos cientos de metros para ver gotas de lluvia.

 

Ahora, con los pies frescos, cogidos de la mano,

Esperamos que el arco iris luzca.

Y sin mediar palabras, funámbulos, regresamos a casa.

 

La cena fría. Después llegarán los besos.

Y el recuerdo de esta breve tormenta

Mantendrá caliente nuestro amor.

 

Pronto ha de cubrir la nieve estos bosques.

Hará de nosotros otros.