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De carteles, plagios e ignorancia
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Enrique Falcó | 29-01-2012 | 16:06

Enrique Falcó. Creador inspirado

 

Por lo visto esto está ya muy visto...¿Plagio, casualidad o plagio subconsciente?

Por lo visto esto está ya muy visto...¿Plagio, casualidad o plagio subconsciente?

Se habla mucho de carnaval y carteles, y de carteles de carnaval, a uno y otro lado de nuestra tierra, cuando aun faltan semanas para la aparición de tambores y máscaras en nuestras calles. En Badajoz, resuenan desde el día del fallo del concurso críticas adobadas con indignación y vergüenza sobre el presunto plagio del cartel de la edición de este año. Por lo visto, el numerito de las manos a lo José Calderón (¡Que Crack!) y los ojos, está ya más visto que el tebeo. El mismo día del fallo, antes incluso de que se hiciera eco la prensa regional, ya pude leer varias críticas en diferentes blogs de amigos en la Red. Con esto no trato de suponer nada, no conozco al autor del cartel, y es tan probable como posible que éste desconociera esta cuestión y no pretendiera en el fondo de su corazón plagiar nada. Podría darse el caso del llamado plagio subconsciente, del que se acusó a George Harrison en su día por su canción “My Sweet Lord”. El Juez creyó al Beatle silencioso, quien se negó en redondo a admitir que había plagiado el tema “He´s so fine” de “Chiffons” pero el magistrado no pudo obviar que, de manera intencionada o no, se había cometido un plagio, por lo que condenó a Harrison a rascarse el bolsillo de manera considerable. Quien suscribe no le presta demasiada importancia a estos desagradables asuntos, de los que he hablado ya en más de una ocasión, por aquello de que confirma la máxima de que ya está todo inventado, en especial en lo que a las artes se refiere. Cada artista se dedica a otorgar a su obra diferentes matices, sus propios sentimientos, hacerla suya de una u otra manera, pero siempre será muy discutible asegurar quien fue el primero en tomar posesión de una idea, como hizo Tintín clavando el primero la bandera de la F.E.I.C. en el aerolito del Calisteno. También claro está, hemos de reconocer la posibilidad de la casualidad. El supuesto plagio de una murga gaditana a los pacenses “Water” también ha supuesto un “run run” toda la semana, de la que mi menda ha sacado en limpio una conclusión. Si ha sido la casualidad la que ha propiciado el malentendido bienvenida sea, no hay mal que por bien no venga si ello ha conseguido que se hable en Cádiz del Carnaval de Badajoz. Por el contrario, si se ha producido plagio, o plagio subconsciente, no queda más que felicitar a los “Water” por haber realizado un trabajo digno de plagio que eleva nuestro carnaval, ya que lejos de ofender a los pacenses, el hecho de que en Cádiz plagien a Badajoz habría que considerarlo un éxito.

 

El Concejal de Festejos del Ayuntamiento de Mérida, Daniel Serrano, no sabe quienes son ni de donde han salido

 

Se habla también de carteles en Mérida, aunque en éste ni siquiera se han preocupado de tomarse molestia alguna en disimular, y han creado una especie de engendro de dudosa visión en la que han colocado a dos romanos de los que salen en las aventuras de Astérix. Por lo visto, en pos de ahorrar, algo que no deja de parecerme loable, ha sido el personal del propio Ayuntamiento de Mérida quien se ha ocupado de la confección del cartel. Me atrevería a afirmar categóricamente que se han tomado las mismas molestias que mi menda en asegurarse una plaza en el gimnasio del barrio, o las del Capitán Haddock y Homer Simpson en apuntarse a “Alcohólicos Anónimos”  o sea, ninguna en absoluto. Muy ufano, el concejal de festejos, Daniel Serrano (sin haberlo preparado me ha salido un pareado) afirma que no se ha producido plagio al no haber concurso, y ni siquiera sabe quienes son esos dos muñequitos. No sé si me parece más triste que lamentable el hecho de que nadie en el Ayuntamiento supiera de donde salen esos dos “muñequitos romanos”. Espero que el cartel no llegue a los ojos de Albert Uderzo, que como así sea, me temo que el Ayuntamiento tampoco va a poder cumplir con su plan de ahorro, que no sé si alguien estará enterado, pero los derechos de imagen de Astérix y sus amigos están por las nubes. Al expresar mi indignación en mi Twitter, mi amigo Pablo Calvo, periodista de HOY, al que a pesar de haber visto una sola vez en mi vida llamo amigo gracias a nuestro buen entendimiento en las redes sociales, me confesó en plan de broma que visto el nivel, igual en los premios literarios les colaba el “Puedo escribir los versos más tristes esta noche…”. Yo, animado también, me he decidido por probar con las inspiradoras coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique (Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte contemplando…”. Aunque para el de novela tengo uno con mucho gancho y con un comienzo realmente magnífico “En un lugar de la Mancha…”. Todo esto me ha hecho acordarme de un viejo compañero de tajo, que para ligar atontaba a las niñas con unas preciosas poesías (“Nuestra pasión fue un trágico sainete…” “Los suspiros son aire y van al aire…” “Hoy la he visto y me ha mirado, ¡Hoy creo en Dios!”). Éstas, inocentes y merluzas, estaban convencidas de que aquellos deliciosos versos salían del alma de aquel plagiador que tenía un morro que se lo pisaba. En una ocasión, en la que no pude aguantar más, le inquirí con muy mala idea en pleno ritual de apareamiento “Cállate ya, Gustavo Adolfo de pacotilla”. Mano de santo. No volvió a traicionar la memoria de Bécquer en mi presencia. Reza la leyenda, que desde aquel día, en la Cripta de la Anunciación, más concretamente en el Panteón de los Sevillanos Ilustres, donde descansan los restos del querido poeta de los jóvenes enamorados, el aire que se respira, empapa el alma de un remanso de paz y un espíritu de descanso  jamás percibido anteriormente en tan sagrado recinto.

Publicado en Diario HOY el 29/01/2012