Lennon/McCartney/Harrison y Starkey interpretando Get Back en el último concierto que ofrecieron los Beatles en la terraza de su oficina de Apple. ¿Volverán a tocar juntos los mismos apellidos con distinto nombre?
Quienes me conocen son sabedores de que si existe algo que me priva en este bendito mundo, además del sano y necesario ejercicio de la gula, lujuria y pereza (desarrollados además en ese orden) es buscar cualquier excusa para hablar sin descanso sobre Los Beatles. Puede decirse que hace alrededor de 42 años se produjo la disolución “oficial” de los 4 de Liverpool, al declarar el vanidoso McCartney en el diario británico Daily Mirror que abandonaba al cuarteto más famoso de la historia de la música.
Ya sabemos todos, y ya lo conté en alguna ocasión, que eso no es del todo cierto, pues un año antes, en el 69, John Lennon fue quien hastiado de todo y tras el enorme distanciamiento entre los miembros del grupo dijo “basta”, aunque permaneció un año ocultándolo, ya que un álbum como el “Abbey Road” (1969) merecía ser tan vendido como el resto de discos.
No sabemos si James será tan vanidoso como su padre, pero dudo que albergue en su ser parecía maestría a la hora de conducir los temas con el bajo como hacía el viejo Paul.
Quizás la excusa para ponerme los cascos y darle a la tecla hoy para ustedes no sea otra que la del propósito del hijo del vanidoso McCartney, James McCartney de formar una banda reclutando a los hijos de los colegas de su papá. La verdad es que aunque las comparaciones siempre son odiosas la cosa tiene mucho sentido. Sus vástagos no han podido tener mejores maestros ni influencias, y aunque no sea lo mismo, qué quieren que les diga, en algo se tendrá que notar que corre la misma sangre por sus venas ¿No?
Por lo visto Sean Lennon, hijo del carismático líder y de la irritante Yoko Ono está de acuerdo, al igual que Dhani, el hijo del también desaparecido George Harrison.
Por lo visto Zak Starkey, vástago de Ringo, no parece muy por la labor. Quizás no se olvide de las afrentas del padre de James al suyo en épocas como la del Álbum Blanco (1968) donde el bajista, a la postre mejor batería que el propio Starkey, borraba sus pistas para interpretarlas él mismo a las baquetas, como se puede apreciar en brillantes ejecuciones como la deliciosa “Dear Prudence“. Aun así el hermano pequeño, Jason Starkey, sí que parece dispuesto a la aventura.
Seguro que a algunos les parece un disparate, pero qué quieren que les diga. El menda piensa que al menos deberían intentarlo, y además repitiendo todos los roles, tocando cada uno los instrumentos del padre, y volviendo a formarse el dúo Lennon/McCartney (Junior´s) como compositores de mayor peso, y dejando de vez en cuando que Harrison, guitarra solista, interprete algún brillante tema, y que éste a la vez se cabree con McCartney, y le inquiera de mala manera “Ya estás quitándome protagonismo con el bajo para una vez que canto yo”.
Lennon con sus hijos Julian y Sean. No comprendo como James McCartney omite de forma desconsiderada al primogénito Julian en favor del hijo de la irritante Yoko Ono
Aunque dudo y bastante, la verdad, que James McCartney alcanzara algún día la maestría en la guitarra de bajos que ostenta su padre, indiscutiblemente el mejor bajista de la historia.
De corazón opino que habría que desoír los consejos de papá Paul “Let it be” (déjalo estar) y escuchar Get Back (Regresa) más alto que nunca. Y de paso escuchar también el Strawberry Fields Forever el más bello y dulce tema beatle compuesto e interpretado por Lennon.
¡Qué vuelvan The Beatles! Aunque sean los retoños. Quien suscribe no deja de tener curiosidad. Concedámosle el siempre recomendable ejercicio del beneficio de la duda.
Sus padres se lo ganaron a pulso. Ya va siendo hora de que ellos respondan ofreciendo algo al resto de la humanidad.
Esta es mi opinión, y yo la comparto.