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Etiqueta: madre
La tangente
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Marcos Ripalda | 28-01-2016 | 10:58 |0

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Al hombre le dice su doctor de toda la vida que le queda media hora de vida, pero que no se preocupe, que con el precario material quirúrgico del que dispone, puede abrirle el cráneo y sacarle los malos pensamientos que lo llevarán a la tumba si no se da prisa, y no pierde la oportunidad para comentarle que ha sido una suerte encontrar la causa de tanta desazón y de tanto estreñimiento últimamente, cuando el hombre  —lo lee en su historial— es más bien de digestiones fáciles.
El hombre, por no llevarle la contraria al doctor, que asistió a su madre en el nacimiento de su hermana, la pequeña —lo que tal vez explique que esté tarada desde su nacimiento, cuando la familia supuso entonces cierta lentitud en el habla porque era una chica sensible (y no una insensible de mucho cuidado)—, le dice que lo disculpe, que le está dando un infarto ahí mismo y que no sabe si lo superará ahora que otras preocupaciones le invaden la cabeza.
El doctor, blandiendo un bisturí que no ha sido esterilizado desde el año de inauguración del centro de salud, quince años atrás, le practica al hombre una incisión

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La retranca educativa
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Marcos Ripalda | 21-08-2015 | 11:18 |0

 

El niño le pregunta a su madre qué es un epitema y la madre le dice que un epitema consiste en el resumen de una obra extensa en el que se exponen las ideas o las nociones fundamentales del tema que trata esta. El niño asiente y se marcha al patio a jugar con sus coches en el parking construido con arena de playa que le hizo el padre con el bulldozer. Cuando se cansa de jugar con los coches, se acerca a la madre, que está poniendo una lavadora, y le pregunta qué es un anatema. La madre, sin dejar de separar la ropa blanca de la de color, le explica que un anatema es la excomunión o exclusión de una persona católica de su comunidad religiosa y, por consiguiente, de la posibilidad de recibir los sacramentos, dictada por la autoridad eclesiástica competente. Luego le recuerda a su hijo que tiene que tomarse la infusión de cardamomo, que son unas hierbas perennes de la familia de las Zingiberaceae —y aquí se detiene para ver la reacción de su hijo, que la mira con los ojos muy abiertos, pero no dice nada—, y pueden alcanzar hasta cuatro metros de altura. Del cardamomo solo se utilizan las semillas. La planta fue empleada por primera vez hacia el año 700 en la

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El niño vestido de hombre
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Marcos Ripalda | 09-03-2015 | 11:00 |0

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El niño había perdido toda esperanza de encontrar el camino de vuelta. Su madre le había advertido, mientras tendía la ropa en el patio, que se perdería. Claro que el niño esto no lo escuchó. Estaba más pendiente de encontrarse a sí mismo que de perderse. Si el niño hubiera tomado aquel estrecho sendero, habría visto las luces y a sus hermanos dándose tortazos antes de cenar. La noche apenas había llegado y el niño ya estaba perdido. Se había desorientado cerca del pozo, que no era más que una mancha negra, más negra, incluso, que la noche. Frío no tenía el niño, pero hambre sí. El niño miró a la luna. Parecía de tela y, si no fuera porque estaba muy alta, la habría tocado con su manita. No quería llorar el niño porque temía que lo oyese algún monstruo, aunque siempre le decía la madre que los monstruos solo existen en los cuentos, pero el niño había visto alguna vez de lo mucho que eran capaces los mayores y algunos niños. Cerca del pozo estaba la casa, recordaba el niño. Tendría que encontrar el camino solo. Pensó si le oiría antes mamá que el monstruo y no quiso arriesgarse. Su

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El empleado del mes
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Marcos Ripalda | 05-01-2015 | 18:54 |0

He decidido no pisar más la librería Universitas de Badajoz. Les explico. Todo empezó el día que pedí un libro de Zeno creyendo que el título era La conciencia de Svevo, cuando Italo Svevo era su autor. El empleado del mes me miró con ese desprecio con el que miran los que han sido llamados por la senda divina de la sabiduría y se vanaglorian de su saber (si un librero no sabe de libros, ya me dirán) con pose chulesca, y, aunque el hombrecito me buscó el libro, noté que le molestaba, que le jodía tener que tratar con un cliente como yo, que sólo me había limitado a preguntar por un libro (del que tenía una idea muy aproximada de su título original, por cierto), mientras dejaba media docena sobre el mostrador (novelas y cuentos de Vonegut, Gombrowicz, Faulkner, Miguel Ángel Muñoz, entre los que recuerdo) para que mediante una sencilla transacción monetaria el empleado del mes pudiera cobrármelos. No sé si me siguen. Esto ocurrió hace unos meses.

Hace poco fui con mi madre, que buscaba otro libro “difícil” y, aunque este señor entendió a la primera a qué autor se refería, se lo hizo deletrear por el gusto de ser desagradable con una señora

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Lobezno nunca sonríe
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Marcos Ripalda | 01-10-2014 | 11:00 |0

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Esta narración no es un microrrelato, como verá el lector, sino la suma de varios episodios encadenados, cuya suma es igual a un relato breve. Fue escrito hace 15 años y lo recupero con algún fragmento podado y ligeras variaciones, pero su esencia se mantiene intacta. Dice lo que decía hace 15 años, aunque yo hace 15 años no tuviera ni la menor idea de que iba a ser este que soy. Mi afición por lo cómics de superhéroes ha decaído en los últimos años.

 

Él (I).

La Patrulla X ha muerto.
Iván está destrozado por esta noticia. No sabe que desde que Jim Lee se retiró de la serie otros dibujantes han hecho todo lo posible por alcanzar su estela. Pero nada. El tipo es insuperable.
Iván camina entre la gente y se pregunta cómo pueden estar tan tranquilos. Joder, se trata de la noticia del siglo. Debe existir una conspiración. El asunto se complica si tenemos en cuenta que Mariposa Mental se ha quedado plantada en el altar. Lobezno fumaba uno de esos purazos de Madripur y se reía todo el tiempo. ¡Calla, enano! Júbilo no puede soportar esa risa brutal.
Iván se cansa de andar sin una

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El duelo infinito
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Marcos Ripalda | 23-05-2014 | 10:20 |0

Se levantó temprano como tenía por costumbre, aunque no tenía que madrugar para trabajar. Después de desayunar, se montó en la bici e hizo 7,2 kilómetros mientras escuchaba el último LP de Spain que había recibido la semana anterior. Con el lío que se había montado, no había tenido tiempo ni de sacar el disco de su funda. Se bajó de la bici y se duchó. Ni la figura de Supermán sin piernas sobre la pila del lavabo ni el gel exfoliante para pieles delicadas que asomaba del neceser, le distrajeron de su propósito de aprovechar la mañana. Sin embargo, le asaltaron algunas dudas. ¿Se iba directo al centro y consultaba la lista de libros que desde hacía meses llevaba en la cartera? ¿Se quedaba en casa y escuchaba vinilos, mientras escribía un poco sobre sus emociones? ¿Se iba a tomar una caña y compraba el periódico que sabía perfectamente que no leería? Podía masturbarse y llorar, pero la idea, aunque tentadora, la desechó. Al final, se echó en la cama hasta que el libro que estaba leyendo de Samuel Beckett lo anestesió y se durmió. Despertó tarde y con apetito, así que pidió japonés y se bebió una botella de vino blanco que había guardado para

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La punzada
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Marcos Ripalda | 27-01-2014 | 20:20 |0

PRIMERA PARTE

Sintió una leve punzada en el estómago.
Nada serio. Se recuperaría enseguida. Sólo tenía que tomar las pastillas indicadas. Y si las pastillas no estaban en su lugar o se habían agotado, tendría que bajar a la farmacia y soportar el dolor unos minutos. Nada que no pudiera tolerar.
Las pastillas estaban en su lugar. El bote, al menos, pero vacío. Pronunció un sinfín de palabras malsonantes y tomó el abrigo.
La farmacia estaba abierta hasta las ocho y media y eran sólo las siete y cuarto.
En el rellano de la escalera le saludó a su vecino, un homosexual con cara de bruto y que no parecía homosexual, al que no devolvió el saludo.
El ascensor olía a tabaco. ¡Qué cuesta encenderse el cigarrillo en la calle! No era momento de recordar que él mismo se fumaba dos paquetes al día. Hasta que el médico pronunció las palabras. O dejas de fumar o te mueres. Por supuesto, prefirió morirse. Total, ya tenía cincuenta y cuatro años y con la vida que había llevado tampoco era para esperar un milagro de última hora, un giro repentino en el desarrollo de su insípida y fastidiosa existencia, pero vida al fin y al cabo.
Una mañana se había levantado con

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El reverendo asqueado de la religión conoce a la prostituta cansada de leer novelas románticas
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Marcos Ripalda | 05-12-2013 | 12:59 |0

El reverendo asqueado de la religión conoce a la prostituta cansada de leer novelas románticas en el ultramarinos de la esquina. El reverendo asqueado de la religión encuentra encantadora la forma en que la prostituta cansada de leer novelas románticas apoya su tripita en el congelador para rebuscar entre las tarrinas de helado una que sea de vainilla y chocolate. Tras el diálogo insulso que mantienen acerca de lo calurosa que se ha puesto la tarde, el reverendo asqueado de la religión la invita a tomar una copa.
La prostituta cansada de leer novelas románticas está pidiendo ya su cuarta cerveza y le advierte al reverendo asqueado de la religión que ella no es una chica fácil. También le cuenta lo mucho que ha llegado a odiar las novelas románticas. El reverendo asqueado de la religión le dice que él solo ha leído la Biblia y algunos libros de teología, pero que está pensando seriamente en leer una novela de sentimientos. De niño, reconoce el reverendo asqueado de la religión,  sí que leyó algún tebeo, alguna novelita de Zane Grey que su abuelo se dejaba a veces en una banqueta del cuarto de baño, pero ya no se acuerda bien.
Cuando salen del bar, la

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Las edades de Umberto
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Marcos Ripalda | 20-09-2013 | 09:25 |0

“… Y esta empanada cerebral es lo que llamamos edad del pavo o en su acepción más contemporánea la edad del agilipollamiento, que es más o menos permanente, y varía en según que casos. Hay casos que se dan a edades más avanzadas, pero son casos aislados, excepcionales, como el de Umberto…” [cita extraída de la ponencia “Encuentros en la tercera fase con adolescentes” del profesor Hugh Chesterton]

A Umberto, que para todo era especial, esta edad le llegó de bien mayor, cuando ya tenía hijos casados y ningún nieto porque sus hijos eligieron a mujeres que se negaron en rotundo a compatibilizar trabajo y cuidado de los hijos, instaladas en la certeza de que trabajo e hijos constituían universos irreconciliables. O una cosa o la otra, decían, y como los hijos de Umberto eran de naturaleza horchatica, es decir, que la sangre les llegaba lo justo, pues no se opusieron con argumentos sacados de foros ni de revistas masculinas donde también podían averiguar en un test de 5 preguntas realizadas ad hoc la compatibilidad con su pareja o cómo no darse a la bebida cuando ellas se lo llevan todo o cómo hacer dulce de leche o dónde emigrar si el tema se pone serio.

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Elmer Pat Kitty Clark Winston Liz
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Marcos Ripalda | 30-08-2013 | 10:15 |0

La fecundación in vitro dio como resultado una chiquillería excesiva se mirase por donde se mirase. Cuando Elmer no estaba encima de Pat era Kitty la que estaba sobre Clark y no había forma de que Winston y Liz se quedasen dentro del perímetro de seguridad. Aunque eso no era todo. O no era lo más importante. Eran muchos, sí. Eran ruidosos. Y unos cafres.
La mamá pronto desarrolló una dependencia estrechísima con psicólogos de todo el mundo vía chat, email y hasta postales desde el trópico. El padre, por su parte, hizo turnos dobles y triples y hasta se atrevió con el cuádruple salto con tirabuzones en su trabajo de escapista.
Aunque ninguno de los progenitores se ha desentendido, a día de hoy, de Elmer Pat Kitty Clark Winston Liz, han descubierto que chillar, chillar mucho, aunque no evita que esta chiquillería la líe parda, los deja mansos.

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Sobre el autor Marcos Ripalda
MARCOS RIPALDA es licenciado en Periodismo, diseñador gráfico y cuentista postirónico, término que él mismo acuñó con el beneplácito de su madre. Nacido en Sanlúcar de Barrameda en 1976, ha sobrevivido en Madrid como profesor y maquetador de revistas, folletos y felicitaciones navideñas. Actualmente es el responsable de Diseño del diario HOY. CARMURA LENTEJA es ilustradora. Abandona el blog en mayo de 2017 para dedicarse a otros menesteres.

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