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Aprender a ser feliz
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José María Fdez Chavero | 27-12-2017 | 08:46

El general romano Másimo, siendo gladiador, decía a otros compañeros antes de saltar a las arenas del circo que lo que se hace aquí en la tierra tiene sus ecos en la eternidad. En ese breve monólogo no se identificaban creencias ni dioses, tan solo la realidad de que lo que se hace en esta vida tiene proyección en el más allá, que nada pasa desapercibido, que el presente repercute y va definiendo el futuro. Dicho de otra forma, pocas son las cuestiones del día a día que se quedan en el anonimato y olvido y es misión de todos los días irse abriendo el mañana.

De esta existencia humana se hacen muchas afirmaciones, como que vivimos en un continuo valle de lágrimas, que tenemos que ganarnos la vida con el sudor de nuestras frentes, que venimos a sufrir, que somos moribundos desde la cuna o que se tienen los hijos con el dolor del parto, pero no me identifico con esta visión de la vida por ser incompleta, aunque es cierto que contiene muchas lágrimas, sudores, dolores y una muerte segura.

Para ser algo justos con la vida debemos reconocer que también hay infinidad de  sonrisas y de momentos de goce y plenitud, como aprobar ese examen que se resistía, o el nacimiento de un hijo o el beso de la persona amada o las miradas cariñosas de los padres o el permiso incondicional de los abuelos o la llamada cómplice de un amigo o la firma de un contrato de trabajo o simplemente el plato preferido en un día de descanso. Y hay más y muchos más de esos momentos y cada persona tiene los suyos, todos los tenemos y el encontrarlos nos anima a seguir generándolos, de ahí que sea prioritario ponernos en disposición personal para que así sea. Es bueno que nos preguntemos ¿cuáles son nuestros momentos?

Si queremos acercarnos a los llamados ecos de eternidad del general romano venido a gladiador hay que cuidar lo que hacemos en la tierra. Tenemos una misión y somos libres para hacerla y también responsables. Cada vez que un ser humano ayuda a otro a hacer un mundo más justo y solidario o siempre que facilitamos la vida a alguien, o cada vez que hacemos el entorno más saludable estamos subiendo peldaños en la larga escala evolutiva descrita por Darwin. Llega la segunda pregunta que nos conduce a la felicidad, ¿qué puedo hacer yo por la familia, los amigos, los compañeros, los demás?

Esto de ayudar, facilitar, cuidar, tiene pleno sentido en el presente y en el futuro y cuando el futuro es para siempre entonces encontramos la felicidad. Para algunas personas será la realización personal y social, para otros será el amor verdadero o el encuentro con uno mismo o con la naturaleza y para muchos será el encuentro con la divinidad en cualquiera de sus innumerables nomenclaturas.  Y llega la tercera y última, ¿dónde tengo puesta la ilusión de ser feliz?

En tus respuestas se encuentra el sentido de tu existencia. Deseo seamos felices. Deseo seas feliz.

La solidaridad, la tolerancia y la justicia son valores imprescindibles para lograr una sociedad mejor para todos. Somos ciudadanos del mundo con el derecho a vivir y a ser respetado. Este blog quiere ser lugar de encuentro entre la Psicología y la Vida de todos los que lo deseen. Es posible hacer un mundo más justo.