Hoy

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Tu confianza me hace mejor
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José María Fdez Chavero | 13-03-2017 | 15:09

 

Recuerdo con cariño y admiración la historia real que te cuento en las siguientes líneas. Se trata de una alumna y su profesora. La alumna está iniciando la adolescencia, necesita adaptación curricular y más apoyos escolares por sus dificultades de aprendizaje. El último día de clases, la niña hizo un regalo a su profesora y ésta llamó al padre para agradecerle la carta y el obsequio recibido por la hija. El padre escuchó el agradecimiento sin tener ni idea de lo que le contaba, con la sensación de que la profesora se habría confundido y le estaba agradeciendo lo que correspondía a otro. Le despistó sobremanera que se dirigiera a él por su nombre, eso indicaba que no se trataba de un error.

Le leyó la carta y después de escucharle, preguntó por el contenido del regalo, lo cual extrañó a la profesora pero pensó que podía ser algo ideado por la madre de la niña. Le respondió que el regalo era un anillo metido en una cajita de papel y una hoja escrita. Tras aclararse mutuamente, la profesora supo que todo había sido planeado por su alumna y sintió una enorme satisfacción personal y profesional por tan hermoso obsequio. Los padres disfrutaron con lo sucedido y sumaron otra anécdota más a la vida de su hija.

Valga este breve relato real para introducir el tema de mi reflexión. La inmensa mayoría de los éxitos y de los buenos comportamientos del ser humano se deben a dos razones fundamentales. La primera es la presencia de una persona que confía en otra y la segunda es que sacamos lo mejor de nosotros cuando sentimos esa confianza. Desde ahí nacerá después la seguridad, el esfuerzo y el trabajo para lograr lo que nos propongamos. Es de vital importancia que aprendamos a reconocer y potenciar las capacidades y habilidades de los demás. Si lo conseguimos estaremos generando una actitud de entrega y de mayor gratuidad y disponibilidad.

Necesitamos que se fíen de nosotros, de lo que somos, hacemos o podemos conseguir y esto pasa en todas las actividades que llevamos a cabo. Confiar en alguien supone percatarse de lo que el otro es, sabiendo combinar exigencias con afectos, tareas y obligaciones con descansos, sonrisas con caras serias, con el convencimiento de que la inmensa mayoría de las personas cometemos errores y al mismo tiempo somos capaces de hacer el bien. Esto es lo que ocurría en las clases compartidas por ambas protagonistas de la historia y es lo que pasa siempre que alguien descubre el valor de un semejante y le anima a ser lo que es.

No seamos de los que dudan y cuestionan sistemáticamente las posibilidades de los demás o de los que profetizan el fracaso ajeno, con eso solo conseguiremos irnos adueñando de la más penosa soledad y no podremos disfrutar nunca del regalo espontáneo de alguien que nos hace ver que lo esencial no siempre es visible a los ojos. Podemos hacer las cosas mejory nos alegraremos si es así.

Tú puedes ayudar a que seamos mejores. También puedes entorpecer el crecimiento de los demás.
Quedémonos con lo primero.

La solidaridad, la tolerancia y la justicia son valores imprescindibles para lograr una sociedad mejor para todos. Somos ciudadanos del mundo con el derecho a vivir y a ser respetado. Este blog quiere ser lugar de encuentro entre la Psicología y la Vida de todos los que lo deseen. Es posible hacer un mundo más justo.