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Padres, héroes y heroínas
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José María Fdez Chavero | 17-03-2017 | 07:57

 

Recuerdo especial para las personas que nos dieron la vida y se convirtieron en nuestros primeros héroes y heroínas de la infancia: los padres.

Agradezco los muchos esfuerzos realizados por los padres para transmitirnos sus principios, creencias y valores de la vida, por enseñarnos lo que sabían y por proporcionarnos los medios adecuados para aprender lo que ellos desconocían o habían olvidado y eso a costa de vivir, en muchas ocasiones, con austeridad personal y de pareja.

Agradecerles, con especial mención a las madres, que siguieran adelante con el embarazo a pesar de esos primeros miedos por lo nuevo que surgía y que afrontasen los dolores de un parto que no contaba con las ventajas proporcionadas por la anestesia actual. Agradezco sus continuos cuidados en las enfermedades, sus consuelos en las pesadillas, sus protecciones en los miedos, sus besos y abrazos desinteresados, sus muchas renuncias, sus consejos nacidos del amor y de la experiencia y no siempre escuchados.

Ellos son los que se encuentran con los brazos abiertos esperando el regreso del hijo que se retrasa o no llega. Ahí están, para alegrarse con nuestras alegrías y para consolarnos en nuestras tristezas y en nuestras penas. Nuestros sinsabores de la vida son los suyos, nuestros dolores también les duele, nuestra muerte prematura es su muerte en vida y nuestros logros les alimenta la idea de que “esto de ser padre y madre ha merecido la pena”.

Y escribo consciente de sus errores, de algunos castigos no justificados, de imposiciones no dialogadas, de palabras pronunciadas sin ser reflexionadas y que resultaron dolorosas, de criterios no compartidos, de valores no adaptados a los tiempos, de cabezonerías propias de los años cumplidos, de visiones trasnochadas sobre cuestiones actuales que tanto pudieron distanciar. Soy consciente de todo ello, pero eso forma parte de la vida y nunca justificará un posible olvido nuestro, o falta de respeto, o enfados por sus torpezas o por lo que ya no pueden asimilar como lo hacían antes.

Y si ellos tiene la obligación moral y humana de cuidarnos y de acompañarnos en la hermosa aventura de la vida, también llega el momento en el que seamos los hijos los que proporcionemos los cuidados que necesiten y, entonces, tendremos la obligación de cuidarlos en la medida que vayan perdiendo sus facultades, habilidades y capacidades.

En psicología decimos que una de las características de la inteligencia es la capacidad para adaptarse a los cambios que se suceden y hacerlo sacando provecho de todas las etapas que constituyen la vida, con sus aciertos y logros y también con sus errores y fracasos. Si aceptamos eso, entonces nos daremos cuenta que nuestros primeros héroes y heroínas de la infancia seguirán gozando de tan magnífico privilegio.

Es verdad que sus enfermedades y sufrimientos duelen y sus muertes desgarran nuestros sentimientos, secan nuestros lagrimales y nos dejan huérfanos y vacíos en los primeros momentos pero después renacen porque mucho de lo que pensamos, sentimos, creemos y actuamos se lo debemos a ellos. A todos ellos, a los que siguen en medio de nosotros y a los que se fueron a una nueva realidad eterna, mis palabras de reconocimiento, mis vivencias agradecidas por lo que somos y tenemos y deseo que nuestros hijos estén orgullosos de sus padres como podemos estar de los nuestros.

La solidaridad, la tolerancia y la justicia son valores imprescindibles para lograr una sociedad mejor para todos. Somos ciudadanos del mundo con el derecho a vivir y a ser respetado. Este blog quiere ser lugar de encuentro entre la Psicología y la Vida de todos los que lo deseen. Es posible hacer un mundo más justo.