ESTE BARRIO YA NO ES LO QUE ERA —cabecea nostálgico—. Ni los vecinos, ni las tiendas, ni los bares… Ya no queda nada de aquellos tiempos». Ella sonríe, intenta no desconcentrarse mientras le prepara las pastillas del mediodía y las apila entre la copa de vino tinto y el plato de exquisitas