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Cataluña y Tabarnia tras el espejo

Ha bastado la humorada formidable de Tabarnia para catapultar a las huestes independentistas al diván del psiquiatra. Menuda inocentada, ya que la prensa seria no las incluye en sus páginas el 28 de diciembre… El descoloque lo resumen las redes sociales con un par de imágenes y una metáfora: «donde las dan, las toman», «probar de su misma medicina» y «Tabarnia es un despiadado espejo para nacionalistas, es el reflejo de su insolidaridad y de su pesadez. Pero también es el coste, muy real, que pagarán quienes promuevan un referéndum de autodeterminación. En Quebec fue mano de santo», que es el tuit que puso el dirigente de Cs Girauta el martes 26 en su página oficial.
¿Qué es Tabarnia? El neologismo surgido de contraer las palabras Tarragona y Barcelona, dado que en las comarcas costeras de esas dos provincias se concentra la mayoría de los votantes constitucionalistas, contrarios a las veleidades del ‘procés’. Tabarnia, que posee ya su bandera, está dispuesta a un futuro referéndum para que ellos puedan constituir una comunidad autónoma ajena a Cataluña pero vinculada de pleno derecho a España y a la Unión Europea… Ellos creen que ‘el resto de Cataluña’ (puesto que son contribuyentes netos, no como las regiones interiores de Lérida y Gerona, con menos renta y desarrollo) ‘les roba’ y también tienen «derecho a decidir».
Tabarnia es un espejo, claro está. Una hipótesis. La posibilidad de ‘otra’ organización política donde quedan patentes todas las contradicciones del nacionalismo independentista, esa carcunda añeja cebada con tópicos de cartón piedra y supremacismo. Ha bastado que alguien reactivara en las redes sociales la iniciativa de impulsar una Tabarnia libre («¡Free Tabarnia!», «¡Tabarnia is not Catalonia!») para que surja la carcajada general y el mosqueo cambie de bando. Para que frunzan el ceño quienes llevan tiempo dando la tabarra y desviando el argumento cuando se les hace ver, como en el cuento, que el emperador está desnudo…
Tampoco cabe esperar mucho más que unas sonrisas. Aunque a los acérrimos separatistas Tabarnia les anticipe los peligros del aprendiz de brujo y las consecuencias de ser tratado con la propia medicina, me temo que ellos seguirán contumaces en el error e inasequibles al desaliento. Firmes en el pasado…
Pero resulta reconfortante la explosión de ingenio y buen humor que han suscitado en las redes sociales los episodios acerca de Tabarnia. Y al son de las bromas los hay que sueltan la pullita: «nada de Oteguis en Tabarnia» o referencias a que no admitirán tractores por la Diagonal… Este renacer no le quita gravedad al ‘problema catalán’ pero al menos –entre veras y burlas– abre un paréntesis por el que se cuelan las sonrisas. Como las de la cuenta de Twitter de un tal Kim-Junq-ueras @norcatalan que dice: ‘Yo estoy fastidiado con lo de #Tabarnia, pero lo mío no es nada al lado de Pedro Sánchez intentando decir «nación de naciones de naciones» sin trabucarse’. Para que luego digan.

Juan Domingo Fernández

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Blog personal del periodista Juan Domingo Fernández


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