En algunas extrañas ocasiones, tan azarosas como escasas, sucede que las cosas más cotidianas o triviales, inadvertidas en la frenética rutilante de los días sucesivos, se nos revelan de pronto como un signo o un presagio. Basta un número entrevisto en un calendario de hace diez años, que casualmente miramos colgar de la hosca pared […]