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Juan Serna Martín

Del huerto a la granja

El lobby del Arroz con Liebre

 

El Lobby del Arroz con Liebre en un encuentro en Valencia de Alcántara.

El Lobby del Arroz con Liebre en un encuentro en Valencia de Alcántara.

Retomo este blog, pausado por las inclemencias de la vida, y lo hago con una propuesta insólita en la que hay gastronomía, emprendimiento y gentes de todas las leches: Quiero presentarles al LOBBY DEL ARROZ CON LIEBRE, una banda que empezó con cuatro calabazones (quiero decir de Don Benito) pero que se extendió desde el comienzo a otros extremeños, todos muy viajados y con muchos tiros pegados, para fundar algo que todavía no sabemos bien lo que es.

Una logia no debe ser, porque no es muy secreta. Una secta tampoco, porque doctrinas hay más de una. Un partido, imposible con tantos colores. La verdad es que, desde el principio, nuestra vocación era de lobby.

Aprovechando las muchas muecas que tenían nuestros revólveres queríamos ser lobbistas. O sea, utilizar experiencia, relaciones, y conocimiento, para promover o participar en proyectos o actividades en esta santa tierra, de la que más de la mitad de nosotros tuvimos que salir un día corriendo y ahora nos reencontramos con los que han sabido o podido permanecer en ella.

Pero  ¿cómo se monta un Lobby, que de verdad sea un grupo de presión? Lo primero que vino a nuestra mente es que no debe hacerse sin un buen arroz con liebre. Don Antonio Chavero, impenitente viajero por los cinco continentes del globo terráqueo con las frutas a cuesta de las Vegas del Guadiana, tenía muy claro que no había visto en ningún lugar del mundo algo comparable al arroz con liebre que hacía un amigo suyo y empleado de su empresa, Ventura, al que Dios le de larga vida. 

Así que, en Valdivia, hace casi tres años, nacía este lobby extremeño y universal, alrededor de una perola que movía montañas, y que nos dejaba a todos claro que para emprender hay que estar bien comido y bien bebido, por lo menos.

Después de aquella masacre pasamos a sentar las bases de la criatura que estaba naciendo. Nada de estatutos, ni programas, ni planes… si no queríamos que esto se convirtiera en una república de las que no nos gustan a los republicanos. Aquello empezó con presentaciones y confesiones (los efluvios ayudan bastante a descargarse) de lo que cada uno había hecho, hacía, o podría llegar a hacer.

Preparando una de las comidas del Lobby del Arroz con Liebre.

Preparando una de las comidas del Lobby del Arroz con Liebre.

A partir de ahí se inicia una historia de encuentros (algún que otro desencuentro también, como en las mejores familias), siempre presididos por una buena comida de fondo (caldereta, migas, mantanza del guarro, arroz con liebre, cabrito, tasajo, etc.), acompañados de otras viandas, vinos y licores que cada uno va requisando de donde puede.

 A este Club de Amigos pertenecen, Tomás, Pedro, Pablo, Antonio Ch., Antonio G., Remedios, Joaquín, Miguel, Juan Carlos, Juan P., Jacinto, José, Eusebio, Manuel, Manolo, Vicente, y el que suscribe, Juan Serna, servidores todos de ustedes, que como en “Los Siete Magníficos” (aquí somos catorce), cada uno tiene una especialidad; el que no maneja el revólver es bueno con el lazo, y qué les voy a decir del de la carabina o el del cuchillo…

El azar ha querido que en este “grupo salvaje” y a la vez civilizado se cultiven artes tan nobles como la crianza del ibérico y toda su chacinería; el cultivo de la vid y la crianza de las razas ganaderas autóctonas; el estudio de los quesos y las pequeñas producciones artesanas y  las frutas más variadas, incluidas hasta las de “cuarta gama”; la gerencia de empresas  que van desde el perfume y el agroturismo, hasta el sector inmobiliario y las infraestructura; la gran distribución alimentaria y la pequeña artesanía; la docencia, y no me tiro un farol si les digo que  tenemos también a lo más granado del mundo de las nuevas tecnologías y la seguridad informática.

Con todo este equipo creo que somos “algo más que un club”, del que forzosamente tienen que salir proyectos y actividades de vanguardia, en medio de una sinfonía gastronómica y cultural que me propongo irles relatando, a medida que vamos recorriendo los lugares y rincones extremeños más insólitos, en los que el emprendimiento tiene que ir acompañado siempre del humor, la cultura, los buenos guisos, y la amistad por encima de todo.

Degustando 'tasajo', una oveja deshuesada y ahumada en Siruela.

Degustando 'tasajo', una oveja deshuesada y ahumada en Siruela.

Desde el día en que sellamos este pacto de sangre ante ese histórico arroz con liebre, hasta el último evento de hace unos días en Badajoz, con visita guiada magistral a la ciudad, de la mano maestra de Don Antonio G. Salas, y la inolvidable caldereta de cabrito guisada por Don Pedro Parejo (no sabíamos que los cerebros de El Corte Inglés además sabían hacer calderetas), de la que aún no nos hemos repuesto, me propongo irles contando las andanzas de este “Lobby del Arroz con Liebre”, (LOABRE para los amigos), de las que no sabemos qué es lo que saldrá, pero sí estamos seguros de que donde hay buena música y buenos alimentos no existe el mal.   

También tengo que decirles que hasta hoy no ha habido reunión o encuentro en el que don Tomás, pionero y genio de los ingenieros informáticos de todo el planeta, no nos haya recitado el poema de “El Embargo”, o nos haya cantado una versión de Granada” que para sí quisiera el mismísimo Mario Lanza.

Uno de los últimos encuentros del Lobby del Arroz con Liebre.

Uno de los últimos encuentros del Lobby del Arroz con Liebre.

Presentados quedan pues los hermanos cofrades y ya me dirán ustedes si con estos mimbres no tiene que salir un buen cesto. Quedan emplazados a  próximas entregas de este blog en las que lo lúdico y lo profesional, lo exquisito y lo popular, lo profesional a escala grande o pequeña, y la seriedad con la comicidad se darán la mano para emprender y divertirse, recorriendo una tierra a la que queremos en sus grandezas y en sus desgracias.

Tras una veintena de artículos (no me sale lo de post) en este Blog y un período de silencio obligado por un corazón un poco cansado de latir, retomo esta ventana, tras el “remiendo de monja” que la tecnología moderna ha realizado en una de mis arterias, demostrándome hasta que punto tradición y modernidad se necesitan en esta atribulada época en la que nos ha tocado vivir. Espero seguir encontrando amigos, personajes, productos, cosas que merezcan ser contadas, porque evocan en nosotros lo mejor de lo antiguo y se abren sin complejos a los nuevos tiempos. Muchas de las enfermedades de hoy las ha traído un avance tecnológico equivocado, pero también muchas vidas se salvan por el ingenio de una ciencia que a veces parece ficción. Por ello, entre lo viejo y lo nuevo seguiré buscando pretextos para llenar este rincón al que he llamado DEL HUERTO A LA GRANJA.

Sobre el autor

NUEVA ETAPA PARA EL BLOG “DEL HUERTO A LA GRANJA” Han transcurrido siete años desde que inicié este blog y hace tres años ya que hice un paréntesis y me tomé un descanso. Ahora el diario Hoy me brinda la oportunidad de que lo retome y lo hago con el mismo interés con el que lo inicié ya que por él desfilaron personajes, lugares, productos y oficios que merecen muchísimo la pena. La situación sobrevenida tras la pandemia en Europa, en España, en Extremadura..., y no exagero al decir que en todo el planeta, va a ser, por un lado, preocupante, y, por otro, esperanzadora, y va a hacer que los pueblos y comunidades rurales recobren un interés cada día mayor ante esa pugna permanente que han venido manteniendo la cultura rural y la urbana. Espero que, a propósito de los cambios que van a producirse, estos temas y estos personajes merezcan la atención de ustedes, en una tierra como la extremeña con unos recursos naturales a los que, posiblemente, se les va a dedicar mucha más atención de aquí en adelante.


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