Los últimos datos de compraventa de vivienda de septiembre confirman la inestabilidad que está sufriendo el mercado inmobiliario. Si miramos la gráfica del último año llama la atención el pico que presentó el mes de enero. A pesar de que a partir de entonces ya no estaba en vigor la deducción por vivienda, hubo récord en la venta de pisos a estrenar. Además, diciembre, enero y febrero han fueron los únicos meses en los que el número de transacciones de vivienda nueva superó de lejos al de segunda mano.
Entonces, durante el primer trimestre del año, y tal y como ya conté en mi post “Sube la venta de vivienda, pero nueva y barata”, el número de viviendas nuevas compradas se incrementó más de un 50% y la usada decreció más de un 30%. ¿Por qué? Porque casi toda la vivienda nueva disponible para la venta estaba en manos de los bancos. Las entidades financieras “tiraron” los precios y se dispararon las ventas”.
Un efecto que duró a penas un trimestre. Desde marzo, las cosas han vuelto a su senda y la vivienda de segunda mano ha vuelto a ser la que más se vende; aunque menos que el año anterior. El problema es, tal y como nos ha contado un agente de la propiedad pacense, que sigue habiendo problemas con la financiación. Los bancos ya se han desprendido de las grandes promociones de bloques enteros de pisos a estrenar, pero cuentan también con un parque de viviendas usadas que intentan vender, poniendo sus condiciones, aunque asequibles sobre todo para el que tenga un buen puñado de euros ahorrados para hacer frente a la entrada.