Ya sabemos que en la vida real esto no pasa, pero en Extremadura Secreta no tienen que elegir: Se pueden quedar con el oro y con el moro. Solo es cuestión de acertar el punto exacto en el que se encuentra el tesoro árabe.
Cerca de Cáceres se encuentra Aldea del Cano, donde abunda la piedra berroqueña y los canchales, y el río Ayuela fluye entre sus tierras. Cuentan los mayores que en el pueblo hay un tesoro moro escondido, pero nadie sabe dónde, y por mucho que se ha buscado nunca ha aparecido.
Muchos niños han jugado durante generaciones a buscar el “Tesoro de Aldea del Cano“ en el Castillo de Garabato, pero allí nada se ha encontrado. Otros pensaron que estaba en el “Camino del Potril” debajo de una higuera, pero tampoco apareció nada por mucho que excavaron.
De esta leyenda surgen dichos en el pueblo que aluden a la riqueza oculta:
“Aldea, Aldea,
si te buscaran
rica te quedas”
Los niños siguen jugando a la búsqueda del tesoro. Y nosotros también.
En el antiguo Osario de los Moros, y en la Cueva de los Moros en Plasencia, hay enterrado un tesoro compuesto de cántaros de barro llenos de monedas de oro.
Y también hay otro tesoro en otro cementerio moro, esta vez situado en La Siberia, concretamente en las estribaciones de la Sierra Umbría, en Villarta de los Montes. Allí se esconde un hermoso paraje, el Valle del Castañar, por donde discurre el agua formando cascadas. Allí, cerca de una cueva, se encuentra el llamado “cementerio moro”, donde hay un tesoro enterrado que aún nadie ha localizado.
A seis kilómetros al sur de Santiago de Alcántara, aún pueden observarse, en un promontorio, los pétreos restos del asolado “Castillo de Maimonda”. Según reza la leyenda, en algún lugar situado entre este castillo y la “Rivera Aurela” …
“hay un tesoro escondido,
que él solo aparecerá,
con la pata de una oveja
o la punta de una reja”.
Dicen los lugareños que esta conseja refleja que el moro propietario del tesoro tenía prisa por abandonar el lugar, y no tuvo tiempo de ocultarlo bien; por lo que lo quedó a ras de tierra. Así que no hace falta cavar mucho para enriquecerse: o bien labrando (con la punta de la reja) o simplemente una oveja pastando puede descubrirlo sin más.
… y el tesoro del noble moro se encuentra aún bajo el arrasado castillo de Zuferola (Fotografía: Jimber para Extremadura Secreta)
Y en las proximidades de Zorita, en la Dehesa de Azuquén, se encontraba el castillo musulmán de Zuferola. Las leyendas hablan de una gruta situada bajo sus piedras y orientada al mediodía en la que se ocultan al menos un centenar de barras de oro que formaban parte del tesoro de un gran noble musulmán que lo trasportaba hacia los reinos del Sur, con tan mala suerte que murió antes de llegar a ellos.
Por si fuera poco, también allí se esconden varios ídolos de oro macizo, que fueron realizados por los moros con el metal fundido que robaban a los cristianos de los alrededores.
No intente buscarlos. Y no solo porque el expolio se castigue con dureza, sino porque muy cerca de los escasos restos del castillo se encuentra la Fuente de la Mora, y ya sabemos cómo se las gastan las moras de las fuentes.
Y si se libra de la vengativa mora llegará a las macabras Lagunas de la Sangre, de lúgubre nombre y rojas aguas, de las que se afirma que nacieron de la sangre derramada por cristianos y agarenos en el ataque al Castillo de Zuferola.
Así que en serio, por muy mal que esté la cosa, ni lo piense. No me gustaría verle hundiéndose en un lago sangriento con un ídolo de oro entre los brazos mientras huye de una vengativa mora encantada.
Aunque a Spielberg le encantaría.
Seguro.