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Manuel Pecellín

Libre con Libros

SANGRE RURAL

Pureza Canelo (Moraleja, 1946) es una de las voces singulares del panorama poético español. Desde que, muy joven irrumpiese en el mismo con la obtención del Adonais, sus poemarios (Celda verde, 1971; Lugar común, 1971; El barco de agua, 1974; Habitable ,1979; Tendido verso, 1986; Moraleja, 1995; No escribir, 1999; Dulce nadie, 2008; Poética y poesía, 2008; A todo lo no amado, 2011; Cuatro poéticas, 2011) no han hecho sino afinar más cada vez los registros de esta extremeña apasionada al máximo con el quehacer poético. Directora del Departamento de Actividades Culturales de la Universidad Autónoma de Madrid durante 1975-1983; gerente de la Fundación Gerardo Diego desde 1999; galardonada con múltiples premios (Juan Ramón Jiménez, Instituto Nacional del Libro Español, Ciudad de Salamanca, Francisco de Quevedo) y traducída a idiomas varios, Pureza Canelo sigue asombrosamente fiel a sus raíces.
En el volumen colectivo Esfera Poesía (Badajoz, UBEx, 2009), publicado con ocasión del homenaje que le dedicara la Unión de Bibliófilos Extremeños, los numerosos colaboradores (José Luis Bernal, Guillermo Carnero, F.J. Díez de Revenga, , Ricardo Senabre, José María Bermejo, Ada Salas, et alii) señalaron por unanimidad las características principales de la poesía de Canelo: escritura como resistencia, compromiso con el lenguaje, desnudez, búsqueda de la palabra esencial, enraizamiento , rigor expresivo, interés metalingüístico, fractura de la sintaxis, gusto por el monólogo interior, presencia del entorno familiar, autocrítica permanente, humildad y apertura a las nuevas llamadas del tiempo implacable.
Son las mismas, acaso más agudas, que se perciben en esta última entrega, “un libro que llamo mi Oeste. Arrastro bocado perturbador y hermoso, como ese tenue acordeón que pasa por tu puerta en la madrugada y acompaña. Duermevela hace su capilla en los ángulos posibles de resurrección”, según lo ha presentado la autora. Una vez más, Canelo se pone a escribir a la sombra de Jálama, la cima con la que mantiene pacto íntimo, el faro múltiple que ilumina su ser rural, ayudándole a ver y decir de modo imprevisible, como nadie lo hizo hasta ahora, la amargura de los huertos abandonados, los ardores de la siesta, las paredes sedadas con hiedra trepadora, los simples corrales, la troje del refugio infantil, la arcilla de los cacharros domésticos, los bucles de la avena, una higuera tullida, el sofoco de las jaras, el rojizo alcornoque recién descorchado, los surcos que sueñan con el sembrador , el verdinal junto al puente, y tantos lugares de la tierra donde se ha nacido y por cuyos cauces la piel del poema se hace accesible.
En esta ocasión, momento desmayado para recordar, herida por la nostalgia , la escritora cacereña, galardonada el 2008 con la Medalla de Extremadura como justo reconocimiento a su obra literaria, ha optado (no es la primera vez que lo hace) por el poema en prosa, sin dimitir en ningún momento de la autoexigencia expresiva que siempre se impuso. Son textos de distinta extensión, algunos sorprendentemente concisos, como el podría ser el que titula “Pastos”, con sólo dos líneas, repletas de connotaciones; “Adelanto del otoño, manjar de planeta: olor a paja y tierra mojadas. Grandeza de los pastos, hermano horizonte”, capaz de competir con un óleo expresionista. Antes habremos leído “La señal”, para mí uno de los mejores prosemas, inspirado en la lucha del trillo de sílex sobre la parva, cuando fue “aquella niña que desmenuzó brillos del suelo subida a la oración dando vueltas en su oeste superlativo” (pág. 41).
Recuperación del territorio originario – ejercicio en el que cada día nos sorprenden incluso poetas que antes parecían preferir otros horizontes -, la obra de Pureza Canelo, creada en el rojizo atardecer de humo rural y ceguera cambiante, testimonia que la naturaleza puede seguir enamorando en paralelo con nuestra propia insignificancia. Seguirá siendo así, incluso cuando la mano de la escritora y los ojos del conmovido lector abandonen definitivamente el pulso.

Pureza Canelo, Oeste. Valencia/Mérida, Pre-Textos/ Editora Regional de Extremadura, 2013

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