Son ya siete las obras publicadas por Luis Maestre Álvarez, todas relacionadas con Almendralejo. Por dos personajes allí nacidos se ha interesado especialmente: Espronceda y Juan Nieto Aguilar, II Marqués de Monsalud , también VII Marqués de Villamarín. (Por cierto entre el padre del poeta y el ilustrado noble hubo una honda amistad. Como amigos suyos serían los abuelos de Carolina Coronado). Aunque , según resalta el prologuista, Francisco La Moneda Diaz, Monsalud fue uno de los hombres que más lucharon a principios del XIX para hacer posible el sueño español de un país libre y soberano, no ha merecido hasta hoy la debida atención de los historiadores. El trabajo de Maestre, un volumen con más de cuatrocientas páginas, le hace justicia.
El investigador, que también aporta interesantes referencias sobre otros miembros de la familia en este “recorrtido por el Marquesado”, se sirve fundamentalmente de los datos que recabó en el Archivo Histórico Nacional de Toledo, el Militar de Segovia, el Alcázar de Sevilla , la abadía de Montserrat y la biblioteca de Santa Ana (Almendralejo).
Nacido (1769) y criado en Almendralejo, donde hallará su fin (1851), de padres muy ricos, Juan Nieto se dedicó desde joven a la carrera militar. La llegada de las tropas napoleónicas lo sorprende en su villa natal. La Guerra de la Independencia le deparará un indiscutible protagonismo. Fue él quien el 14 de mayo de 1808 promulgó la orden del levantamiento en Extremadura contra los invasores franceses y costeó con su propio peculio el regimiento de caballería “Carabineros de María Luisa”, más tarde denominado Húsares de Extremadura. No ahorró esfuerzos en la lucha contra los invasores. Fue presidente de la Junta Suprema de nuestra región y, como tal, responsable máximo de las numerosas operaciones militares, las guerrilleras incluidas, aquí realizadas. Excelente organizador, puso siempre su rico patrimonio a disposición de los patriotas. De todo ello se da muy cumplida información en el libro.
El Marqués, aunque reconocido constitucionalista, es llamado a Madrid (1814) por Fernando VII, quien lo confirma como Mariscal de Campo. Lo eligen también académico de la de San Fernando y presidente del Tribunal Supremo de Guerra. Se incorpora muy pronto a la R. Sociedad Económica de Badajoz, con la que se comprometió intensamente.
Los mayores problemas le llegarían a partir de 1823, desmoronado el Trienio Liberal.
Sufriría prisión durante casi un lustro y vejaciones múltiples “por haberse metido contra la Real Persona durante su permanencia en Cádiz, en la aciaga época del gobierno constitucional”. Ya libre, se afinca en Almendralejo, aunque se le impidió reintegrarse a la milicia. Sólo a partir de 1834, fallecido ya Fernando VII, comienza su rehabilitación, rechazando algunos honores por no querer salir de su pueblo. Sí aceptaría ser Capitán General de Extremadura, seguramente por mejor combatir los embates del carlismo. Aún tuvo ocasión de prestar múltiples servicios a sus conciudadanos, como salvaguardar para el patrimonio patrio el célebre ·”Disco de Teodosio”, joya que varios obreros encontrasen cerca del arroyo Hernina.
Luis Maestre Álvarez, Semblanzas del II Marqués de Monsalud. Almendralejo, autoedición, 2013.