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Manuel Pecellín

Libre con Libros

LUCHAS EN LA RAYA

Un jurado presidido por Martínez de Pisón, en el que figuraban entre otros Eustaquio Sánchez Salor y Antonio Salvador Plans, catedráticos de la UEX, concedió el XXXVII Premio de Novela Corta 2012 de Cáceres a Salvador Vaquero. Natural de Plasencia (1966) y licenciado en Derecho, Vaquero es autor de otras dos novelas, Aprendiz de hombre (2003) y La fuerza de las espigas (2005), así como de La leyenda de la guadaña oxidada (2006), un libro de relatos cortos. Ha sido ganador en numerosos certámenes de cuentos, lo que confirma sus preferencias por la narración breve.
No lo es del todo El hombre olvidado, novela histórica que con sus casi doscientas páginas se sitúa en los límites.
Aunque bien documentada (Vaqueros adjunta un nutrido epígrafe bibliográfico), prevalece en la misma lo literario: personajes y anécdotas verosímiles, pero irreales; amores inventados y sobre todo un evidente gusto por el lenguaje, bien perceptible en la cuidada morosidad de las descripciones paisajísticas.
Se sitúa en la zona fronteriza entre España y Portugal durante la primavera/verano de 1644, poco después del inicio de la guerra que el país luso desencadenó para independizarse del primero. Como en tantas ocasiones, la región extremeña fue escenario principal de las luchas, con desastrosas consecuencias para la región.
Según debió de ocurrir entonces, los contendientes enfrentados en estas páginas se atacan con extraordinaria ferocidad y sin el menor respeto a los antiguos códigos de honor. Incendios, saqueos , violaciones, asesinatos de la población civil, remate de los heridos y demás vesanias se repiten por los dos ejércitos, cuyos jefes, salvo alguna excepción, se odian, desprecian, engañan e incumplen los acuerdos. Como trasfondo, la política inconsistente de Felipe IV, apoyado en el Conde de Olivares, y las maquinaciones de la Inquisición contra alumbrados, iluminados y otros herejes o incomprendidos.
Entre todos los protagonistas (líderes guerreros, políticos, gobernadores, religiosos, damas de alta alcurnia, campesinos, rameras, pobres combatientes, monjas tal vez “endemoniadas”), sobresale la figura de Juan Calabazas, el famoso bufón del Rey, a quien éste envía hasta la incendiada frontera con una alta y peligrosa misión. Los avatares de la misma constituyen el núcleo narrativo . Lejos de la estupidez atribuida al “bobo de Coria”, o de la imbecilidad con que Velázquez pintara a “Calabacillas”, el enano de Vaquero (ya lo presentó en El aprendiz de hombre) es sin duda el más inteligente de los personajes de la novela. Por su parte, el comandante de Elvas Joâo Mendonça y el capitán español Álvaro de Ovando, también figuras sobresalientes,y muy atractivas, imaginadas por el autor , no sé si con base histórica, encarnarían los modelos, tan escasos, de militares respetuosos con el enemigo. Por desgracia, no serían sus nobles conductas las que marcarán el imaginario colectivo de ambos pueblos.

Salvador Vaquero, El hombre olvidado. Cáceres, I.C.El Brocense, 2013.

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