Nacido en Hervás (1950), villa que en la memoria colectiva ha quedado como asentamiento judío por excelencia, el autor tiene un curioso apellido. La de “Neila” es la oración que concluye el día de Iom Kipur. “En esta hora se sella definitivamente el veredicto de los seres humanos. Esta última oración es recitada en medio de un profundo sentimiento de sobrecogimiento religioso, y en él se pide a Dios que nos aplique un buen veredicto. Se comienza a pronunciar esta oración en el momento en que el sol llega a los topes de los árboles, es decir, un poco antes de la puesta del sol. La oración de Neila concluye con la pronunciación del Shemá, la recitación de otros versículos adicionales y el toque del Shofar. El toque del Shofar constituye un signo de la partida de la Presencia Divina, y por esta razón es tocado al concluir este día santo”, leemos en la www.judaismovirtual.com.
Luis Alberto de Cuenca, que suscribe el preliminar de este volumen antológico, donde el autor ofrece sus poemas predilectos escritos entre 1980-2012, subraya las características principales de la escritura de Neila: observación de la naturaleza, sensibilidad delicada ante el paso del tiempo, talento constructivo, sencillez de lenguaje, perfección métrica y toque melancólico. Se perciben todas en los versos aquí seleccionados, donde tanta presencia ocupan los paisajes de Hervás (con sus castaños, cerezos, viñedos, higueras, olivos, roble, retamas, mimbreras, “gañafotes”, nieves del Pinajarro) y la recuperación nostálgica de la niñez. Así ocurre tanto en los poemas de amplio aliento, como en la levedad de sus exquisitos haikus.
Neila, que estudió Filología Románica en la Universidad de Oviedo, se dio a conocer con Clamor de la inocencia (1978) y fue incluido por José Luis García Martín en la ya mítica antología Las voces y los ecos (1980). Pasa por ser escritor cauteloso y semisecreto, esencial, que también ha cultivado la prosa aforística y las traducciones. Cuenta con una importante obra édita, más relevante por calidad que por el número de títulos. Entre sus publicaciones recientes cabe recordar El silencio roto (1998), Las palabras y los días (2000), Cantos de frontera (2003), El sol que sigue (2005), Huésped de la vida (su poesía reunida 1980-2005) y Pensamiento de intemperie (2012), volumen de aforismos que ya tuve el honor de reseñar.
Equidistante de la antología poética y la poesía reunida, El camino original agrupa los poemas escritos durante poco más de tres décadas, en los que el autor todavía se reconoce, declara éste en nota bibliográfica final. También el lector percibe en los mismos ese nimbo trémulo donde Cernuda coloca la auténtica poesía.
Manuel Neila, El camino original. Sevilla, Renacimiento, 2014