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Manuel Pecellín

Libre con Libros

OMNES FERIUNT, ULTIMA NECAT

Nacido (1929) y criado en Mérida, R. Rufino Félix vivió algunos años en Madrid, relacionándose con los ambientes cultos de la capital durante los difíciles 50 del pasado siglo. Allí se forjaría su concepciòn del hecho literario. Vuelto a la tierra patria, se dedicaría profesionalmente a la empresa familiar, sin menoscabo de la escritura. Tras la jubilación, han ido acentuándose sus labores creativas (poemas y artículos periodísticos). Entre los libros últimos que ha dado a luz cabe recordar Las puertas de la sangre (premio Ciudad de Badajoz, Algaida, 2005), El arde verdecido (Beturia, 2010) y La soledad de las arenas (Algaida, 2012).
El escritor emeritense es dueño de una voz personalísima, cada vez más depurada, con la que insiste sin solución de continuidad (¿qué gran poeta no lo hace?) en los mismos temas: la fugacidad del tiempo, la inminencia de la muerte, el esplendor del tiempo vivido, los relámpagos que aún encienden la carne, la memoria de la infancia feliz, la esperanza de la superviencia en el corazón de los demás, el orgullo de considerarse un tipo decente, el mar como escenario que compite ventajosamente con las dehesas. Y, siempre, la pasión por el lenguaje.
Se percibe de modo meridiano en Como un adíós de seda, cuyos versos se impregnan de sones doloridos ante la proximidad de la partida última, Así ocurre desde la “confesión” preliminar, donde se nos promete que va a decirnos “qué siento/cuando mengua la vida/la visión luminosa de los ojos” (pág. 9). Eso sí, se propone Rafael R. hacerlo, y lo cumple, sin amargura, incluso paladeando los placeres que aún puede depararle la ocasión: incendiándose con la luz meridional, admirando en la playa un joven cuerpo desnudo, acompasándose al ritmo dulce del mar gaditano o permitiéndose goces junto a la amada, “ajenos al dolor que nos espera”.
Desde la hondura de los poemas en metros mayores, donde el versolibrismo impera, hasta la gracia alada de alguna soleá, con abundantes hallazgos léxicos de ingeniosa creación, van deslizándose estos susurros líricos, que conmueven incluso los rincones más velados.
Otro éxito de la joven y prometedora editoria, que sigue abriéndose camino en este difícil mundo de las publicaciones.

Félix Morillón, Rafael Rufino, Como un adiós de seda. Olivenza, Heraklion, 2014

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