>

Blogs

Manuel Pecellín

Libre con Libros

EL AFÁN DE LOS POBRES

El “verismo” es la versión italiana de la escuela realista. A esta corriente estética se adscribe Elvira Mancuso (1867-1958). Natural de  Catalsinetta, población donde discurre el relato, con un amplio curriculum docente, conocía como pocos aquella Sicilia pobre, ignorante y supersticiosa, donde los más débiles son duramente explotados, la iglesia católica continúa gozando de enorme influencia (véase el papel que el padre Francesco -un párroco digno- desarrolla en la narración) y las mujeres, sobre todo las más pobres, son sistemáticamente sometidas. Sólo a través de la cultura podría una joven  inteligente como Annuzza, haciéndose maestra, romper los prejuicios seculares que contra ella se erigen (pobre, hija de inclusera, sin padre reconocido). Aunque cuente con una belleza nada común y el apoyo de una madre increíblemente generosa y lúcida, la tía Calogera  (para mí, el personaje más logrado de la novela), todo su proyecto vital ha de venirse abajo. Sus propios defectos -Mancuso no halaga oídos- contribuyen a la tragedia. El “afán de los pobres”, que tan bien recoge Landero, pocas veces culmina.
Enmarcada en el aquel Sur que tanto evoca al nuestro, durante los años ochenta del XIX, cuando la unificación del país estaba aún en mantillas (el mismo protagonista masculino, Pasquale, un joven de clase media, apenas entiende el idioma italiano), la obra es un excelente retrato social, que en algunas páginas nos recuerda al mejor Galdós.
Lo decimos no sólo por la capacidad de la autora para describir situaciones (qué bien presenta las ruindades de don Filippo, el concejal demócrata, tan hábil para embaucar al pueblo), sino por el análisis psicológico de los caracteres. La generosidad del ingenuo Pascuale, un novio sin compensaciones; la lucidez de Calogera, amasada en la artesa de los mayores sufrimientos;  el egoísmo de los parientes adinerados; la prudencia, pacata si se quiere, del cura; la frialdad de la institutriz que dirige los estudios de Annuza y, sobre todo, las  irreconciliables inquietudes  que agitan el ánimo de ambiciosa joven, están magníficamente desarrollados.
 Mancuso, autora de esta única novela (publicó otros ensayos sobre la condición femenina), se refugia en el silencio cuando Mussolini llega al poder, dedicándose sólo a la enseñanza. Pero La maestra Annuzza no cayó en el olvido. Ítalo Calvino y Leopoldo Sciascia reconocieron la admiración que el texto les producía, esforzándose para que fuese reeditado. No cabe sino felicitarse que el buen tino de Periférica la saque a luz con la versión castellana de Francisco de Julio Carrobles. Es encomiable el esfuerzo del  traductor por mantener las características del habla en que se expresan  los personajes, casi todos humildes, muy amigos de acudir al refranero y dichos populares.
Mancuso, Elvira, La maestra Annuzza. Cáceres, Periférica, 2014

Temas

Blog dedicado a la literatura de Manuel Pecellín

Sobre el autor