Prosigue Periférica su inteligente política empresarial, que la ha situado entre las “pequeñas” editoriales españolas de mayor éxito. Otras firmas extremeñas del ramo parecen ir consolidándose día a día, como las Ediciones Liliputienses, De la luna libros, @becedario, Javier Martín Santos, Norbanova, El verano del cohete, Editamás, Letras cascabeleras, Aristas Martínez, Tecnigraf. EfeZeta, La rosa blanca, Filarias y un considerable conjunto, sin olvidar la ya casi clásica Beturia, ahora con nueva dirección. (Hace unos días, el MEC acaba de conceder el tercer premio como mejor libro editado durante 2014, sección bibliofilia, al Atlas Medici de Lorenzo Possi. Piante d´Estremadura e di Catlagona, impreso por EfeZeta para 4Gatos bajo el cuido de Carlos/Rocío Sánchez Rubio e Isabel Testón Núñez, con apoyo de la Fundación Caja Badajoz).
La dirigida en Cáceres por Julián Rodríguez y Paca Flores pone en la calle un libro del profesor Scaraffia (Turín, 1950), fecundo ensayista del que hasta hoy solo estaba publicada en castellano una obra, el Diccionario del dandi . También a modo de diccionario compuso I piaceri dei grandi, que el traductor (Francisco de Julio Carrobles) ha preferido verter como “Los grandes placeres”. Orienta mejor el título italiano, pues lo que el ensayista se propone es repasar aquellas cosas con cuyo disfrute han gozado los grandes, entendiendo por éstos, sobre todo, a los escritores contemporáneos, si bien hay alusiones a hombres y mujeres del cine, las artes e incluso la política.
Como profesor de Literatura Francesa en La Sapienza de Roma, Scaraffia se refiere fundamentalmente a poetas y novelistas galos, pero no faltan apuntes sobre sus compatriotas y otros de lengua inglesa, como los círculos de amistades de Virginia Woolf y Ernest Hemigway. (De lengua castellana, localizo a Jorge Luis Borges –un poema del argentino, “Los justos”, constituye la entradilla de la obra – y, aunque muy de paso, a Calderón, Gómez de la Serna y Vázquez Montalbán, más los pintores Picasso y Dalí).
Ordenadas alfabéticamente, aunque la lexicalización oportuna se ha alterado al traducirlos, se ofrecen en otros tantos capítulos hasta 58 entradas. Constituyen el enorme abanico de elementos, comunes a todos los mortales, unos (comidas, bebidas, drogas, sexos, vestidos, perfumes); de especial interés otros, con el que los “grandes” han buscado divertirse (gatos, bicicletas, coches, chocolate, espejos, trampantojos, flores, postales, fotografías, viejos papeles, maletas o un simple osito de peluche).
Realmente, el libro es un ensayo sobre la condición humana, si bien el autor se fija en personalidades que tantas veces se distinguen por sus rarezas, manías y complejos de todo tipo. Figuras recurrentes en estas páginas son Rousseau, Voltaire, Dumas, Balzac, Zola, Baudelaire, Rimbaud, Anatole France, Proust, Gide y Camus, entre toda una legión de plumíferos. Impresiona el cúmulo de conocimientos que Scaraffia maneja, tanto en torno a la literatura occidental como sobre la biografía de su factores, principales y secundarios.
Doctorado en Filosofía con una tesis dedicada a la idea de felicidad en Diderot, el ensayista parece seguir el ejemplo de los “philosophes” franceses del XVIII, ilustrados y tolerantes, ajenos al lenguaje críptico de la “Academia”, más interesados por analizar críticamente y a cierta distancia la conducta de sus conciudadanos, que por las grandes cuestiones ontológicas o epistemológicas. Lo hace en ágil estilo, plagado de metáforas, con abundantes citas textuales , gusto por las paradojas, el ingenio y un humor nunca hiriente, que la prosa castellana no impide degustar. Algún pequeño se desliza (como ciertos laísmos o e ese molesto “envistió” de la pág. 168), fácilmente subsanables si se reeditara.
Giuseppe Scaraffia, Los grandes placeres. Cáceres, Periférica, 2015