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Manuel Pecellín

Libre con Libros

MONSEÑOR H. OFLAHERTY FRENTE AL OBERGRUPPENFÜHRER P. HAUPTMAN (GESTAPO)

La bibliografía sobre la ocupación de Roma por los alemanes (septiembre 1943-junio 1944) es sencillamente abrumadora y no cabe olvidar sus repercusiones en otros campos, sobre todo el mundo de la literatura, música o el cine, con novelas, canciones y películas inolvidables (recordaré más una). Durante aquellos durísimos meses, los romanos sufrieron toda clase de privaciones, con cárcel, tortura, deportación y fusilamiento de los odiados judíos o los sorprendidos en la resistencia contra las tropas del III Reich. Frente a ellas, el Estado Vaticano fue erigiéndose en el único refugio, con la complicidad creciente de numerosos eclesiásticos. Abordó esta pugna con lucidez e imaginación Jesús Sánchez Adalid en Una luz en la noche de Roma (HarperCollins, 2023) que reseñábamos aquí (Trazos, 9-III-2024).

Lo hace de modo genial el reconocido novelista irlandés (Dublín, 1963) con la obra cuyo título toma del evangelio de Juan (c. 14, v. 2) “En la Casa de mi Padre muchas moradas hay”, según tradujo nuestro Casiodoro para su Biblia del Oso (1569). Allí pueden encontrar habitación los dos protagonistas de esta obra, no solamente el íntegro sacerdote H. OFlaherty, sino incluso el mismo el jefe de la Gestapo, el cruel P. Hauptmann, arrepentido tal vez de sus muchos crímenes antes de morir en la cárcel. Sin duda, los de las Fosas Ardeatinas, también aquí evocados, fueron los más horrorosos.

El autor advierte en notas finales que la suya es obra de ficción, aunque inspirada por personas y acontecimientos verídicos. “Se han tomado libertades con hechos, personajes y cronología. Se han concentrado incidentes, se han fusionado personajes, se les ha cambiado el nombre, se han adaptado o inventado” (pág.347). Para quienes busquen rigor histórico, O´Connor adjunta una lista de publicaciones, sin pretender exclusividad.

Huhg OFlaherty fue genialmente interpretado por Gregory Peck en The Scarlatet and the Black (1983). Basada en la novela de J.P. Gallagher, The Scarlatet Pimpernel of the Vatican, la película ilustra sobre la vida del cura irlandés, monseñor en la ciudad de Papa, que salvó de los nazis a unos 6.000 judíos y prisioneros de guerra aliados. Este nuevo “Pimpinela”, émulo del héroe inglés que durante la Revolución Francesa librase de la guillotina a tantos (aunque poco se parecen el petimetre británico y el sacerdote gaélico, excepto en valor y capacidad de asumir papeles distintos), se las verá con un duro enemigo, el implacable Obergruppennführer alemán. Las añagazas de ambos para ver quién triunfa en sus propósitos nutren las páginas con multitud de incidentes llamativamente narrados. En la Casa del Padre, junto al Tíber, perforada por catacumbas, cloacas, criptas y pasadizos, con miles de iglesias, ermitas, hospederías, conventos, campanarios, basílicas (¡hasta el Vaticano!)…se urdirá una red de “bibliotecas” donde esconder los “libros” perseguidos hasta conseguir sacarlos a lugares seguros.

A OFlaherty, el líder, consultor del Santo Oficio, que demuestra conocer la ciudad como la palma de la mano, le asiste todo un Coro (así funcionaban) de colaboradores, tan decididos o más que él, de quien sus propias autoridades recelan (el Papa hace una aparición, coyuntural y antipática). Comunistas, actrices, prostitutas, embajadores, aristócratas, gentes de la noche … concurren, conscientes de lo que se están jugando (la vida). Entre los miembros del Club Hauptmann, sobresale el SS Dollman, por su bestialidad.

O´Connor sabe concederles voz propia, alternándola con la del narrador omnisciente. Así se construye esa obra coral, mezcla de un relato en tercera persona y las declaraciones directas a través de entrevistas, diarios, declaraciones y otros posteriores de los comprometidos  supervivientes en aquella lucha por la liberación: una orquesta magistralmente conducida. El clímax lo alcanzan en la Nochebuena de 1943, con el “Rendimento”, meticulosa y temerariamente preparado, que permite dotar y sacar de Roma a los más vulnerables de numerosos refugiados, heroicamente mantenidos en sus múltiples lugares secretos.

Llama la atención esta prosa impresionista, dispuesta en toques ligeros que repiquetean con expresiones aladas, fogonazos en busca del óleo perseguido. Repleta de imágenes sorprendentes, se adorna con diálogos sutilísimos, que a menudo impregnan toques de humor sardónico. Rezuman gracia pícara los comentarios que el autor pone en boca de quien proceda sobre el carácter, usos y costumbres de irlandeses, británicos, alemanes e italianos. El escritor sabe cerrar con enorme tino, suspense en no pocas ocasiones, cada uno de los capítulos (30, más una coda ilustrativa).

La casa de mi padre logra ser al mismo tiempo un relato trepidante y una profunda explicación de las decisiones morales en los peores tiempos”, ha escrito Fintan O´Toole en el The Irish Times. Tiene toda la razón el periodista irlandés.

 

Joseph O´Connor, La casa de mi padre. Córdoba, Berenice, 2025.

 

 

 

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