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Manuel Pecellín

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DEL ANÓNIMATO ENOLÓGICO A LOS GRANDES VINOS

Aquel mar verde, cien mil hectáreas de vides en la fecunda “Tierra de Barros”, cada campaña produce ingentes cantidades de uvas. Pero sus caldos no conseguían romper el anonimato enológico. Se vendían a granel o eran destilados por quintales a marcas famosas lejos de las cepas madres. Hasta que un viticultor providente, ingeniero agrónomo, propietario de viñas y bodegas, se negó a hacer “vinos para cisterna” y tuvo la osadía de lanzarse a la aventura: producirlos con  calidad y nombre propio. Y así nacieron, a partir de 1976, los sorprendentes “Lar de Barros”, “Lar de Oro” y “Lar de Lares”. El productor comenzaba a plasmar en botellas un sueño que le rondó desde sus estudios de Ingeniería en Madrid. Aunque su capacidad onírica lo impulsa a superar otros límites y se empeña en producir cava en terrenos muy lejanos a la “depresión del Ebro”. Lo va a conseguir, en los 80 del XX, tras batallas múltiples, administrativas, legales e incluso lingüísticas. Y, para dejar memoria plástica de todas estas luchas, erige (2025) in situ, a su costa, un original museo.

Marcelino Díaz González (Almendralejo, 1946) no parece arredrarse ante dificultad alguna, como sus paisanos, los Conquistadores del Nuevo Mundo. Se explica así el título de la novela que presentamos y lo tienen como protagonista. Le ha conferido estructura F. A. Juan Mata Hernández, un salmantino arraigado en Asturias, también ingeniero agrónomo, con una notable obra narrativa y poética a hombros. Él ha dado forma literaria al cúmulo de noticias que la memoria de Marcelino fue proporcionándole. Por eso figuran ambos como autores.

Pero no se trata simplemente de una novela biográfica. Más de la mitad del relato (con 258 páginas) se dedican a los familiares del enólogo, saga empresarial cuyos orígenes proceden de Santibáñez de Béjar. En aquel entorno serrano limítrofe, provincia de Salamanca y diócesis de Plasencia, veremos discurrir a personajes singularísimos, ancestros admirables . El novelista se retrotrae hasta finales del XVIII. Combinando hábilmente imaginación con hechos reales, historia e intrahistoria, aparecerán la heroína que afronta la expulsión de los Jesuitas; los líderes guerrilleros contra los ejércitos napoleónicos (el Empecinado, el cura Merino, Julián Sánchez, el héroe charro); la célebre lady Smith (Juana María de los Dolores de León. Almendralejo,1798 – Londres, 1872) o Fernando VII (el Rey Felón).  De los acontecimientos nacionales evocados, ninguno tan bien contado como el “desastre” de Annual, referido por un humilde superviviente. Junto a ellos, hombres y mujeres de Santibáñez, con sus usos y costumbres, trabajos, enfermedades e ilusiones, un mosaico de casi dos siglos.  Así fue conformándose una genética caracterizada por la laboriosidad, la sencillez, la constancia y el buen entendimiento con las personas.

Sin duda, la tesela más brillante la constituye el abuelo Luis, buen amigo del “Rey de los Gitanos extremeño”, capaz de construirse desde Santibáñez un sólido patrimonio partiendo de la trata de mulas.

Lo incrementarán sustancialmente, enraizados ya en Almendralejo, el hijo y nieto homónimos, cuyos anuncios comerciales de “Marcelino Díaz” irán marcando propiedades crecientes.  A la vez que se narran las vicisitudes propias de sus empresas, el relato recoge numerosas noticias locales, a veces tan desgarradas e ineludibles en el inconsciente colectivo como “el crimen del pozo Airón”.

Entre las hazañas auténticas del protagonista, a las que más arriba aludí, figura el logro de una sentencia favorable, verdaderamente histórica, del Tribunal Supremo (1987) que permitió extender la Denominación de Origen «Cava” al término municipal de Almendralejo. A no pocos catalanes les produjo dentera. En su propio terruño, tardarían en reconocérseles los méritos, pero al fin la concesión de la Medalla de Extremadura (2025), promovida por el Club Senior, pone broche de oro a una carrera empresarial, acaso no clausurada aún, de un viticultor y bodeguero único. Tal vez sea el momento de brindar en su honor, quizás con un Vía de la Plata, ya clásico, o el más novedoso Puerta Palma Brut Reserva Van der Linde. Era importante vencer en la lid económica, cultural y lingüística.

 

 

-Díaz González, Marcelino y Mata, Juan, El Conquistador del Cava. El triunfo de la voluntad sobre el sistema. Amazon, 2026.

 

 

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