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Manuel Pecellín

Libre con Libros

EFI CUBERO

 

La fecunda obra de Efi Cubero (Granja de Torrehermosa, 1949) se viene proyectando con similar pulcritud en tres dimensiones: la creación poética, el ensayo estético y el periodismo cultural. En todas hace galas de la misma pasión por el lenguaje, que la escritora cuida siempre al máximo, sin dimitir de la belleza formal en pro de la exactitud.

La escritora partió muy joven desde su pueblo hacia Barcelona, donde cursó estudios de Historia del Arte, Lengua y Literatura. Allí ha residido hasta que, hace escaso tiempo, volvió a la Granja natal. Ha traído como bagaje numerosos poemarios, algunos ensayos y centenares de artículos en revistas americanas y españolas, para las que también entrevistó a una pléyade de personalidades (Joan Brossa, J.A. Goytisolo, Javier Cercas, Rafael Moneo, Lara Bosch, Andrés Sánchez Pascual, José Mª Valverde, Arnau Puig, Dulce Chacón, entre tantos), signo del respeto que se tiene ganado. También conviene recordar, para mejor comprender este su último libro, que es adicta a frecuentar museos, exposiciones, manifestaciones, galerías, happenings y fundaciones artísticas, tanto clásicas como experimentales. En todas las piezas allí mostradas, Efi se esforzó siempre por encontrar lo esencial, lo más profundo, el meollo.  Según se sabe, la palabra “metafísica” (una de las más usadas en el libro) significa en su etimología griega “más allá de lo físico”, de lo experimentable sensorialmente. Hasta ahí se propone llegar la escritora ante cada manifestación a la que se ha ido enfrentado en sus periplos culturales. El título de la obra está, pues, perfectamente elegido.

Esa fructífera cosecha que ha ido madurando merced a sus visitas por buena parte de los lugares más sobresalientes de Europa, en diálogo con los grandes creadores, es lo que nos permite disfrutar estas admirables páginas. Entre las mismas discurren, sabiamente interpeladas por la autora figuras señeras de la Modernidad como Rembrandt, Caravaggio, Rubens, El Greco o Velázquez, hasta los contemporáneos Turner, Monet, Gauguin, Dalí, Picaso o Modigliani, para concluir con los más actuales Pollock, Axel Hüttel, Tâpies,  Ai Weiwei , Anish Kapoor, el pacense Rufino Mesa o Radchenko. Pintores, sobre todo, pero también escultores y fotógrafos geniales van siendo auscultados a través de sus obras más significativas, no sin referencias múltiples al contexto, incluso a la biografía personal, en que se produjeron. A veces le interesa también nombres quizás menos conocidos para el gran público, pero que a ella le han suscitado la atención, digamos poliartistas como el extremeño Antonio Gómez, a quien se dedica el capítulo último. ∫

Esencia es ante todo una historia del arte, personal sí, pero muy inteligentemente transferible. Ahora bien, la calidad de la prosa nos permite calificarla también como obra literaria de primer orden. Dos rasgos me gustaría resaltar en su estilo: la riqueza y precisión del léxico, producto de los amplios conocimientos que adornan a la ensayista, y el auténtico derroche de imágenes que maneja. Ya decía el provocador Nietzsche que las metáforas expresan los conceptos mejor que las definiciones. Una poeta como Efi Cubero las construye con absoluta generosidad y brillantez.

Por otro lado, un espíritu tan libre como el suyo, si respetuoso y tolerante siempre, no duda en manifestar las propias opiniones sobre las obras consideradas, a menudo tan polémicas. Pocas veces se aprende y disfruta tanto con un libro.

 

Efi Cubero, Esencia. Sevilla,  La Isla de Siltolá, 2019.

 

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