CUANDO LA CORRUPCIÓN IRRUMPE ENTRE NARANJOS
Viejo tema el de la corrupción, seguramente arraigado en las comunidades humanas desde que cualquier individuo es capaz de vender su primogenitura por un plato de lentejas. En nuestros libros escolares leíamos una coplilla que se difundió por los mentideros hispanos, testimonio de como el vicio afectaba a las más altas esferas:
“Para no morir ahorcado, el mayor ladrón de España se viste de colorado…” . La musa popular zahería así la conducta de Francisco de Sandoval y Rojas, duque de Lerma, que había amasado extraordinaria fortuna merced a especulaciones urbanísticas. Temeroso del encausamiento, aquel valido de Felipe III consiguió “aforarse” alcanzando del papa Paulo V el rojo capelo cardenalicio. Cada cual busca protegerse de posibles condenas según mejor se le ocurre.
Hasta dónde, con qué fórmulas, bajo cuántas justificaciones y con qué añagazas sociopolíticas surge y se extiende la corrupción en el territorio levantino durante el primer decenio del XXI es el asunto de esta extraordinaria novela de Julián Quirós (Guareña, 1969). Si algo no se le puede negar a un periodista tan curtido como él, es información. Abruma la que derrocha en estas páginas, aunque las sabe administrar en las dosis propias del género novelístico. Licenciado en Ciencias de la Información, el periodista extremeño, director ahora del ABC y contertulio reconocido, estuvo antes al frente de diarios del Grupo Vocento, como HOY (Badajoz) y Las Provincias (Valencia). A cargo de este último (2009-2020), aquí nominado El Periódico, le tocaría vivir los extraordinarios acontecimientos que marcaron el discurrir de la opima ciudad mediterránea. Regida por gobernantes del partido conservador que ganaba en todas las elecciones, ante una oposición rabiosamente frustrada, la urbe levantina fue olvidándose rápidamente de las cañas y barros, con un torbellino de capitales sin límites, para convertirse en emporio del AVE, puerto y metro ampliados, Copa de América de Vela, Jardín del Turia, Ciudad de las Artes y las Ciencias, ópera, palacios, puentes, museos, nuevas urbanizaciones …
Quirós, que ya demostrara su dominio del lenguaje poético con Pérdidas y ganancias (2021), bien perceptible en el ensayo Antes de que Google nos alcance (2024), por no aducir sus artículos y editoriales en prensa, evoca aquí vívidamente lo que fueron aquellos lustros plenos de vicisitudes múltiples. Protagonista de esta obra coral, narrada en tercera persona, es Yelbes, director del periódico valenciano. Trasunto nítido del autor, vehicula toda la indudable carga autobiográfica que el relato comporta. Se muestra perfectamente instruido de cuanto ocurre en la ciudad, sabe escuchar voces y susurros, constata e intuye comportamientos, templa la información según la considera más adecuada a la realidad y busca mantener la política tradicional del periódico junto a las imposiciones técnicas de los nuevos tiempos.
Novela histórica, valiente y comprometida, El último brindis (350 págs.) destaca por los magníficos retratos psicológicos que ofrece de personajes evocados a veces con nombres propios, sugeridos otras, aunque no difíciles de identificar, merced a apodos más o menos célebres en la ciudad. Sin duda, la Alcaldesa (Rita Barberá) es con la que más empatiza el autor, mientras en el polo opuesto se situaría Pulpón, el Jefe de Operaciones del periódico, prototipo deleznable por conceptos varios. Doña Amparo, provecta dama, es la representante de la dinastía fundadora, apenas influyente. Helga Schmidt, tan sabia al frente de la Ópera, y que tan injusto trato recibió. Otras figuras de la época, perfectamente bocetadas bajo pseudónimos, son personajes como Cascano (el ambicioso e implacable joven fiscal anticorrupción); Canterito (empresario de la construcción); El Conejo (capaz de todas las manipulaciones políticas y ritos de la cochambre); el presuntuoso e inútil Jefe de la Diputación; la arribista Gobernanta del Palau o C. Barrado, la formidable Subdirectora del medio.
Sobresalen, cómo no, los Molt Honorables Presidents de la Generalitat, que aparecen en cada parte de la novela: Eduardo, el Fundador; Paco, “el de los trajes” y el su sucesor. Un vendaval de acusaciones, bien muñidas por sus adversarios, con complicidades y traiciones múltiples, se llevarán cargos, famas e incluso salud de los principales dirigentes y de centenares de funcionarios o asesores. Yelbes ha tratado de cerca a muchos de ellos; no se le ocultan sus historias personales (la redacción es un epicentro de noticias) y va poniendo a cada uno en su sitio. Denuncia casi temerariamente la red de comisiones, sobresueldos, enchufes, chantajes, conspiraciones y artimañas miles que generarán el creciente desprestigio de la clase política-
Lo hace en una narración cronológicamente ordenada, que exige aportaciones del lector, ineludiblemente engancho. Al interés de cuanto se dice o evoca, se suman la riqueza lingüística del texto (mucho argot periodístico y del habla de la calle); la agilidad de una prosa exacta, de oraciones breves, con numerosos recursos estilísticos (metáforas y alegorías brillantes ), más el humor socarrón e irónico que la impregna (un ejemplo: la comparación que establece entre el vino y el whisky). En resumen, una lección de historia, psicología y periodismo presentada con excelente literatura.
Julián Quirós, El último brindis. Madrid, HarperCollins, 2026