El eximio poeta renacentista y “el Deseado” rey portugués han quedado indefectiblemente unidos en la historia peninsular, los dos abrazados por la Parca en las ardorosas arenas de Alcazarquivir aquel trágico 4 de agosto de 1578. El monarca luso sólo tenía 24 años; el militar, poeta y diplomático español vivía la plenitud de su “acmé” (40) cuando las tropas marroquíes, mucho más habituadas al terreno, la sed y las apreturas del estío, pondrían fin a los sueños imperiales de los invasores.
El joven e iluso Don Sebastiâo y Francisco de Aldana son los protagonistas de esta excelente novela histórica, en la que también figuran personajes secundarios atractivos, a los que más adelante aludo. Ambos próceres se encuentran primero en Lisboa, uno casi recién coronado; el otro, con la misión (a la postre fallida) de convencerlo en nombre de Felipe II para que no caiga en la locura de invadir, poniéndose él mismo al frente de la “empresa africana”, territorios imposibles de conquistar con tan escasa logística como la que los peninsulares podían disponer. Meses más tarde del primer encuentro, Aldana, consciente de la ineludible tragedia, llegará con apenas 500 mílites a la costa marroquí, donde ya se le había adelantado el ejército portugués. El drama no tardaría en consumarse.
Entre el saludo primero y el final transcurre el tempus de este relato, en el que tan hábilmente se entrelaza el rigor documental con la imaginación creadora. J.M. Martínez Torrejón domina bien la época, lo que le permite el derroche de saberes que estas páginas transfieren sobre acontecimientos, geografía, personalidades, publicaciones, usos y costumbres de los dos países hispanos. Profesor en la City University de Nueva York, entre sus últimas obras cabe recordar la edición que ha hecho de la Miscelánea Sebástica de Ajuda (Biblioteca Nacional de Portugal, 2021), conjunto de poemas y textos copiados hacia 1595, cuya pieza básica es precisamente La lamentable pérdida del rey don Sebastián y del reino de Portugal, extenso poema narrativo hasta entonces inédito. Actualmente, prepara la biografía de este singular sobrino de Felipe II (que le heredará).
Este lúcido hijo de Carlos V, receloso de la empresa africana, decidió que uno de sus mejores capitanes, valeroso y políglota, se disfrazara de comerciante judío y espiase para él las fortalezas magrebíes, también ansiadas por los turcos, y hacer llegar los informes oportunos a su obstinado primo. Aldana cumple debidamente e irá relatando en primera persona las vicisitudes desde Madrid a Lisboa, que hace por la ruta de Alcántara, donde están sus raíces familiares. Pero es la rica ciudad de la luz, con bullicioso puerto, el marco relevante de la novela. Palacios, iglesias, calles, plazas, jardines, prostíbulos y mercados lisboetas, repletos de un gentío plurinacional, son presentados minuciosamente, en descripciones plenas de metáforas. Allí maquina, sueña y prepara don Sebastián su desmesurada empresa. En vano intentarán disuadirlo su abuela doña Catalina (qué magnífico retrato el suyo); el lúcido embajador español, Juan de Silva, o el mismísimo Aldana, aunque el rey portugués (se deslizan las sospechas sobre su condición homosexual) lo admira y escucha.. sin hacerle caso. Entre entrevistas regias, el ítalo-extremeño tiene ocasión de tratar a Alzira, sabia y hermosa prostituta (terminará muriendo también en África) o a poetas palaciegos como Diogo Bernardes, vate aúlico, con quien gusta debatir sobre la Os Lusiadas de Camöes y otros grandes de la literatura de ambas orillas. Martín, por su parte, encarna al criado clásico, crítico y corrupto. En ocasiones, toma la palabra un narrador omnisciente, que va puntuando los momentos álgidos y, ya a los finales, se recurre al tono epistolar. Entre las misivas que supuestamente suscribirá Aldana, sobresalen las que dirige a Cosme, el hermano que editará, póstumas, sus creaciones, o al amigo Arias Montano, a quien dedicó una célebre y bien conocida composición mística. Por supuesto, se reproducen poemas del protagonista, tal “Cómo es la causa, mi Damón estando—“, uno de los sonetos eróticos más elogiados de la literatura hispana.
José Miguel Martínez Torrejón, Maravilla fatal. Mérida, ERE, 2026
y trabaja actualmente la monografía Don Sebastián vivo y muerto.