>

Blogs

Manuel Pecellín

Libre con Libros

FLUIDO DE CONCIENCIA

FLUIDO DE CONCIENCIA

Juan Manuel Barrado es poeta y profesor en el IES El Brocense de Cáceres, y ha publicado, entre otros, los libros Texto azul del Café Rocco (Col. Alcazaba, Badajoz, 1997), Suite Celan (Ed. Autor, 2002) o Fragmentos de cal (El Gaviero, 2008). Como poeta experimental su obra ha sido recogida en catálogos (Galería Dasto, Oviedo, 2002; Instituto español, Lisboa, 2008) y está incluido en antologías como Poesía visual española (Calambur, Madrid, 2007).
Trece de nieve rinde homenaje a la revista del mismo título que se publicó en Madrid desde 1970 a 1977, dirigida por Gonzalo Armero y Mario Hernández. Aunque Barrado declare que no existe relación entre su libro y las ideas y estética de dicha publicación – tan proclive a rescatar los lenguajes de las vanguardias españolas de la centuria última -, más parece proclama pudorosa que real. Lemos lo que escribe el también poeta y ensayista Antonio Orihuela en el excelente prólogo: “Estamos ante un poemario, por paradójico que parezca, cuya máxima virtud es haber desplegado para la contemporaneidad un fértil diálogo con algunos de los menores hallazgos de la poesía española del siglo pasado. Un trabajo limpio, desnudo, brillante y no por ello menos intenso y más contenido” (pág. 10).
Las citas intertextuales conducen a los escritores que el autor considera sus maestros: Shakespeare, Rimbaud , Pessoa, Neruda, Alberti, Miguel Hernández, Aleixandre, Labordeta o John Berger, entre otros. Como dedica respetivas poemas a tres autores extremeños a los que sin duda se siente más próximo: el novelista Jesús Alviz, sorprendido en un café de Lisboa (pág. 26); el ilustrador Javier Alcaíns, que en los mapas del siglo XIII pinta caballitos de mar /pág. 28) y el propio Orihuela (pág. 27). Enamorado de las ideas revolucionarias (“creo en las estrellas del firmamento/y en la utopía del socialismo”, pág. 24), no oculta su admiración por Kropoktin y su inolvidable obra, La conquista del pan, que tantos anarquistas tuvieron como libro de cabecera.
Escritura de claro compromiso social (al parecer, nuevamente recuperada, como en toda época de crisis), aunque sin estridencias ni alharacas trasnochadas, atenta al cuidado de la forma, se nutre también de un profundo intimismo. Así, son muchos los poemas que se inician con el pronombre “yo”. Hombre cosmopolita, el autor evoca a menudo los días infantiles, “y la expedición en burro hasta el pozo, y el candil de aceite en el dormitorio” (pág. 36). Quien desde joven quiso “un caballo verde para la poesía” (pág. 27), aunque reconoce que “los grandes días han pasado” (pág. 40) y le resulta difícil soportar la política, sabe recordar “la espesa sangre de los profesores fusilados” (pág. 36) a la vez que “los alcornocales de mi tierra, sobre los que gira el águila/y el futuro” (pág. 42).
Entre las muchas y magníficas imágenes, no faltan las que se sostienen en elementos de la cultural rural. Y es que entre las sensaciones del poeta siguen un escándalo de grillos (pág. 49), la hermosura de la planta del garbanzo (ibídem), el perfume de las margaritas silvestres (pág. 37), la tozudez del escarabajo que quería ser pez espada (pág. 41), o la sombra fresca de los naranjales. Las sigue percibiendo, incluso cuando se halle sentado en una roca de Sesimbra o en los bares azules de la ciudad donde habita.
Concluye el libro con una serie de poemas visuales, juegos gráficos próximos al caligrama, pues no todo va a ser memoria del tiempo pasado (“pensaba en mi abuelo Manuel/ y en la pobreza de nuestra infancia”, pág. 25) o “la dialéctica social de los obreros” (pág. 51).

Juan Manuel Barrado, Trece de nieve. Mérida, ERE, 2012.

Temas

Blog dedicado a la literatura de Manuel Pecellín

Sobre el autor