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Manuel Pecellín

Libre con Libros

ÓRDENES MILITARES

Profesor universitario en Sevilla, el joven Bartolomé Miranda, hasta hace bien poco presidente de la UBEx, es uno de los investigadores más tenaces de la historia de Extremadura. Nacido en Campanario, patria chica del mayor de los bibliófilos españoles, cuyo nombre lleva, dentro de una familia donde abundan los amantes del libro, el autor de esta obra cuenta ya con numerosas publicaciones. Entre las mismas cabe recordar títulos como La Tierra de Magacela entre la Edad Media y la Modernidad (2006, 2ª), donde estudia las Ordenanzas (1499) de dicha población, célebre por su pasado islámico; Pleito por los pastos y aguas de La Serena (2003), un análisis de la situación de dicha comarca tras haber pasado (1494) el Maestrazgo de la Orden de Alcántara a los Reyes Católicos; Reprobación y persecución de las costumbres moriscas: el caso de Magacela (2005) o El patrimonio artístico de Valencia de Alcántara (siglos XII-XIX), compuesto junto otro de los más fecundos historiadores extremeños, Dionisio Á. Martín Nieto, curiosamente también vinculado a Campanario. Los dos son auténticas ratas de los archivos españoles y sus labores nos han facilitado fuentes documentales hasta ahora desconocidas o prácticamente inaccesibles.
Así ocurre con este nuevo trabajo, que dedica a la Castuera de los siglos XVI-XVII y ha querido intitular “radiografía histórica a través de los visitantes de la Orden de Alcántara. Según se sabe, era costumbre que dicha poderosa institución, como otras homólogas, enviase con frecuencia delegados a sus respectivas poblaciones para controlarlas. Estos “visitadores”, por lo común altamente cualificados, se ocupaban de revisar minuciosamente la situación económica, social y espiritual de cada sitio, advirtiendo los problemas existentes y ordenando los oportunos remedios. De lo todo lo observado y dispuesto dejaban relación escrita. Miranda ha conseguido localizar, y aquí se reproducen, los textos de dos “visitas” realizadas a la villa de Castuera por Juan Vázquez de Acuña (1567) y Diego de Vera y Alburquerque (1674). De los dos expertos “freires”, nada venales, entroncados con poderosos caballeros de la nobleza castellana, se adjunta el correspondiente estudio biográfico. Sirviéndose de lo que escribieron como testigos oculares (por desgracia, las respectivas relaciones no están del todo completas), amén de otras fuentes manuscritas localizadas en archivos privados, el autor compone la iluminadora radiografía. Su mayor interés consiste en que, pese a tratarse de un estudio local, permite transferir las oportunas consideraciones a tantos otros lugares análogos de la España barroca.
Recordemos que los visitadores de la Orden, ayudándose de diputados locales comprometidos por juramento, se informaban sobre “el modo de elección de los oficios públicos; las rentas, bienes y cuentas del concejo; la existencia y conservación de las fuentes y pocos, etc. Todo esto se ponían por escrito y, a continuación, se tomaba nota de los mandatos que el visitador consideraba oportunos para remediar o mejorar cualquier deficiencia” (pág. 32). Asentada en la enorme “Dehesa de la Serena”, donde los mesteños tenían intereses de primera magnitud, a menudo antagónicos; con ricos bienes comunales cuya armónica explotación generaba continuos pleitos entre diferentes instancias; sometida a pechos, diezmos, primicias y alcabalas múltiples; hogar de clanes poderosos y nada condescendientes ante el bien común; con vecinos capaces de recurrir a la más fina picaresca; enfrentada a poblaciones limítrofes.. . Castuera se nos va desnudando en estos atractivos pasajes, que además proporcionan todo un banquete léxico. ¿Quién sabe hoy qué designan términos como alcofar, alfamar, almártaga, alquicel o alumbre, por reducirme al inicio del glosario que aquí se encuentra?
La obra, que obtuvo el XI Premio a la Investigación de la Serena, está prologada por Luis Corral Val, miembro del equipo de historiadores para la publicación de la Colección Diplomática Medieval de la Orden de Alcántara (Fundación San Benito de Alcántara-Universidad Complutense).

Bartolomé Miranda Díaz, La villa de Castuera (siglos XVI y XVII). CEDER La Serena, Castuera/Diputación de Badajoz, 2012.

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