Son 472 las páginas en gran formato que ofrece este volumen, donde se reproducen las ponencias y comunicaciones defendidas durante las IV Jornadas de Historia de Almendralejo y Tierra de Barros (9-10 noviembre 2012). Según imponía la efemérides, la Constitución de 1812 y sus circunstancias fueron el tema nuclear del simposio, en que participaron distinguidos investigadores.
Abre el volumen un documentadísimo trabajo de Carmen Fernández-Daza sobre Fernández Golfín, en el que desvela las actividades insurgentes del coronel extremeño contra el reinstaurado absolutismo (1823), con muy original estudio del exilio que el militar hubo de sufrir en Tánger, Lisboa y Gibraltar, asunto apenas conocido, hasta su fusilamiento junto a Torrijos (1831). (Teodoro Martín y Juan Carlos Monterde analizarán más adelante su labor parlamentaria en el Trienio revolucionario).
Por su parte, Francisco Zarandieta, basándose en un rico acervo epistolar (549 cartas), establece las relaciones que Manuel Martínez de Tejada (Aldeanueva de Cameros, 1721-Zafra, 1802) y su hijo Manuel María (Zafra, 1771-1849) sostendrían con los titulares del Marquesado de la Encomienda, insitución de enorme relevancia para el devenir de Almendralejo.
No se reproduce la exposición asignada a Manuel Aragón, magistrado del Tribunal Constitucional sobre la Constitución de 1812, por lo que el libro da paso a las veinte comunicaciones. Entre las mismas, todas interesantes – y no es tópico -, distinguiré por fuerza sólo algunas.
Laureano Becerra da un ejemplo de historia local, analizando la situación de Villalba de los Barros durante el periodo fernandino (1814-1833). Analiza asuntos como la absolución Papal a los eclesiásticos que tomaron las armas contra Napoleón; los franceses muertos en la villa; el debate sobre las tierras de baldío; los expedientes para constituir la Milicia Nacional o el listado de los soldados realistas de la población.
Tras el apunte, por desgracia muy lacónico, de Ignacio Fernández, director de la “Cambridge School of English”, sobre un tema tan poco conocido como las repercusiones que la Constitución de 1812 produjo en el mundo anglosajón a través de los visitantes extranjeros de la época, el profesor Javier Guajardo-Fernando aborda un tema de su especialidad: las concepciones filosóficas de Muñoz Torrero, pensador que supo conciliar las ideas liberales con su indudable catolicismos, las tesis más progresistas en el momento con el uso de las viejas categorías escolásticas.
No fue el único presbítero de la época que aceptó las ideas más avanzadas. Lo demuestra Víctor Guerrero con la figura del sacerdote almendralejense Juan García, traductor de El Contrato social y El Emilio de Rousseau , así como de los Diálogos de L´ A.B.C. de Voltaire.
Por último, last but not least, señalaré las intervenciones de Isabel Collado (situación de la enseñanza), Esteban Mira (Expósitos en Tierra de Barros), José María Moreno (Los intentos populares por conseguir tierras labrantías) y Modesto M. Rangel (El Tratado de la felicidad, de Julián de Luna, abuelo de Roso).
AA. VV., Actas de las IV Jornadas de Historia de Almendralejo y Tierra de Barros. Almendralejo, Asociación Histórica, 2013