Nacido en Arroyo de la Luz (1963), profesor de Instituto y miembro del GEHCEx (Grupo de Estudios sobre la Historia Contemporánea de Extremadura), García Carrero ha publicado numerosas colaboraciones en obras colectivas y tres monografías : II República y consecuencias de la Guerra Civil en Arroyo del Puerco; Juan Luis Cordero, vida y obra (2005) y La crisis de los treinta en Arroyo de la Luz, República, Guerra Civil y Primer Franquismo (2008). El año 2011 obtuvo el doctorado con una tesis sobre la historia de la Guardia Civil en Extremadura, a la que pertenece el libro que ahora publica, “Manuel Gómez Cantos. Historia y memoria de un mando de la Guardia Civil”, un volumen de 288 densas páginas, biografía de uno de los militares franquistas más odiados.
“Personalidad violenta, despiadada y carente de todo tipo escrúpulos, un auténtico criminal, que murió en 1977, sin responder de sus crímenes y sus desmanes, que le hicieron tristemente famoso, hasta ocupar un funesto lugar en la historia de la represión franquista en Extremadura. Nombrar al que en 1936 era el sanguinario capitán de la Guardia Civil en Villanueva de la Serena (Badajoz), es aún hoy, 77 años después, sinónimo de muerte y miedo. Dejó una huella indeleble en los republicanos, a los que masacró inmisericordemente”, enfatiza la sinopsis editorial.
No me caben dudas de que los primeros en mostrar desagrado, tal vez irritación, al oír el nombre de Manuel Gómez Cantos, Teniente Coronel de la Guardia Civil, son los propios miembros de la Benemérita. Según reconoce también el autor de esta biografía, la entidad que fundase el Duque de Ahumada ha sabido incardinarse en el régimen democrático hasta el punto de obtener un enorme prestigio social. Si esto es así, se atribuye a que los dirigentes del Cuerpo, por no decir todos cuantos lo conforman, rechazan sin discusión conductas como las del aquí biografiado. Más aún, han sabido facilitar al estudioso el acceso a los archivos militares para componer este auténtico “cuaderno de quejas” , tan bien documentado, por las actuaciones de quien nunca debió vestir el uniforme verde y el tricornio.
García Carrero ha realizado un enorme esfuerzo para documentarse cumplidamente, con la bibliografía (poca y dudosa) sobre el personaje e investigaciones propias en numerosos archivos. Esto le faculta para corregir numerosos errrores deslizados, en los que incurren multitud de historiadores, entre ellos algunos especialistas tan conocidos como Paul Preston, Francisco Espinosa Maestre o el mismo Julián Chaves Palacios, director de su tesis doctoral y generoso prologuista del libro. A la vez, le permite que esta obra resulte un trabajo rotundo y difícilmente contestable,
Gómez Cantos (San Fernando, 1892), que pronto comenzó a recibir reprensiones por parte de Dirección General del Cuerpo (entre otras causas, ” por contraer deudas injustificadas”), dio testimonio de su personalidad violenta y vengativa en cuantos lugares ejerció. Sus abusivas actuaciones se incremantarán a partir de 1936 con el triunfo de los militares franquistas, a cuya sublevación se suma con una bien conocida actuación en Villanueva de la Serena. Tuvo siempre un poderoso valedor en Queipo de Llano, quien alentaba las represiones sangrientas del ya comandante andaluz, especialmente duras en Málaga, Cáceres y Badajoz, de todo lo cual el libro ofrece exhaustivos informes.
Tras 1939, siendo ya teniente coronel, adquirirá un destacado protagonismo en la lucha contra la guerrilla extremeña. Los excesos hasta con sus mismos hombres pondría punto final a tan vesánica carrera. Cuando el 18 de abril de 1945 hizo fusilar en la plaza pública de Mesas de Ibor a tres guardias civiles tachándolos de “cobardía ante el enemigo”, sus superiores juzgaron que había pasado todos los límites. Tuvo que sufrir un consejo de guerra y pasar unos meses en la cárcel, cluasurando así su carrera militar. Vivió hasta 1977.
Francisco Javier Carcía Carrero, Manuel Gómez Cantos. Historia y memoria de un mando de la Guardia Civil”. Cáceres, UEX, 2013.