Archivero-bibliotecario y cronista de Olivenza, miembro correspondiente de la R. Academia de Extremadura, animador de innumerables congresos, publicaciones, encuentros y debates relacionados con la Raya, a Luis Alfonso Limpo se le conoce más por sus estudios históricos, aunque nunca ha dejado la creación poética. Tan rigurosa en los ensayos, como burlona en el verso, su voz siempre tiene un carácter libre y personalísimo. Lo vuelve a demostrar con este poemario, cuyo título componen el famoso sintagma horaciano, vertido a todas las lenguas cultas, y un guiño digital a Kubrick (¿también a la novela de Muñoz Molina?).
Abre la obra una cita de fray Luis de León, ineludible entre los españoles que han abordado el tema de la “aurea mediocritas”, aunque el propio autor comience sus reflexiones preliminares preguntándose si el poeta del siglo XXI puede dejarse llevar lícitamente por su impulso interior y retirarse al disfrute de la Madre Naturaleza, alejado del “mundanal ruido”. Entre ambos impulsos, epicúreo y estocio a la vez, parece debatirse el escritor, que, pese a todo, más parece inclinarse por la denuncia irónica de cuanto no deja de observar en sus alrededores. Para exponer las contradicciones de la cultura neocapitalisma que nos envuelve y corrompe, Limpo ha optado por el soneto, la estrofa predominante en el libro. Los hay de muy distinta elaboración, desde los construidos según las normas clásicas, a otros que sólo se atienen al imperativo de los dos cuartetos y dos tercetos, aunque se salten todas las demás imposiciones preceptivas. Para concluir, el extenso epilogo final, que da nombre al poemario, recupera la lira, en memoria de quien se refugiase en el huerto salmantino para encontrar al fin el “locus amoenus” de la Flecha frente a envidiosos e inquisidores. Otras plumas admiradas – Cicerón, Montaigne, San Juan de la Cruz, Quevedo , Cernuda, Anthero de Quental, Borges, Vinicius de Moraes, Monterroso o los mismos Beatles , – serán también evocadas, en transliteraciones fáciles de localizar o mediante paráfrasis, retruécanos y otras figuras estilísticas.
Poemas como “El infierno de los plagiarios”, “El payador renegao”, “Salutación arribista”, “Glissando en petit comité”, “La troupe del gorila”, “Internacionalismo proletario”, “Erre que erre (irredentistas)”, “Día de Extremadura” o “Universitarios en pomposium” provocan risas y lágrimas, compasión y desprecio, rebeldía y escepticismo, a la vez que sincera admiración por su escritura, tan libre como inspirada.
Limpo Píriz, Luis Alfonso, Beatus ille 2001. Olivenza, autoedición, 2013