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Manuel Pecellín

Libre con Libros

FERVOR RENACENTISTA

Mucho ha dado de sí en literatura el recurso a un viejo manuscrito, que el autor de marras reproduce, tal vez traduciéndolo de la lengua original, según Cervantes haría con Cide Hamete Benengeli, suponiéndolo el auténtico creador del Quijote. La misma pirueta utiliza Murillo Bernáldez al presentarnos su obra como añoso cuaderno encontrado en Turín mientras esculcaba los fondos de una librería de antiguo el verano de 1969.
Se trataría del diario escrito a finales del XV por Gianmaria Morini degli Uberti, Consejero del Marqués de Monferrato. Hombre polifacético, doctorado en Bolonia, escritor y bibliófilo, filósofo y poeta, catedrático y condottiero, maestro de todo un Pico ella Mirándola, consejero abúlico, amigo de Lorenzo de Médicis, Piero della Francesca, Guidobaldo de Montefeltro, duque de Urbino y otros personajes del Renacimiento italiano. Las memorias abarcan del 29 de mayo al 29 de septiembre de 1484, periodo durante el cual el protagonista se enamora y contrae nupcias con una bella y culta dama, de familia noble, pero sin dinero y cumple distintas misiones por medida Italia.
Así va construyéndose esta novela histórica, a orillas del Po, con el concilio de Florencia , la amenaza turca y las ambiciones del Papado al fondo, plagada de personajes reales o imaginarios, en las que el autor derrocha conocimientos sobre literatura, arquitectura, música, pintura, usos y costumbres, economía y política de Italia, por donde un misterioso marino trata de vender su proyecto de navegación a Indias vía occidente.
Un aire de jocundo erotismo, a tono con la época descrita, impregna muchas de sus páginas, en las que también se atiende a los grandes negocios del comercio internacional, las mentiras y traiciones entre las repúblicas itálicas, los sospechosos pactos de familia y ese fructífero bullir de las ricas ciudades de la Liga norteña. Son muchas las damas que se distinguen por sus saberes, libre albedrío y habilidades múltiples en aquel hervidero: Caterina Sforza puede servir de paradigma para imaginar otras (Orsina Visconti , Lucrezia Antinori, Elisabetta Gonzaga) capaces de dar cumplida réplica a los más impetuosos y astutos varones. Pero ninguna tan adorable como Monna Anángela, la mujer del Consejero, cuya permanente y enigmática sonrisa Leonardo perpetuará.
Fallecido Sixto IV, Gianmaría acompaña a su señor hasta Roma, para asistir a la coronación del nuevo papa, lo que permite al escritor abordar los recovecos del Pontificado y los peligrosos atractivos de la gran urbe (Roma veduta, fede perduta). Volverá a su casa, no sin detenerse en otras bellas ciudades (Urbino, Rímini, Rávena, Forli , Bolonia, Piacenza), departiendo junto a las personas más distinguidas de cada lugar y gozando de sus placeres, siendo la alta conversación el más valorado. Y, al fin, nuevamente el dulce hogar. Así concluye la “ricordanza” de Morini y, por ende, la novela de Murillo, salvo el epílogo que éste añade.
Murillo Bernáldez, licenciado en Derecho, consejero del Tribunal de Cuentas y viajero tenaz, autor de obras como Historia de Helena, princesa de Abisinia o El tiempo, que nos define, exhibe aquí extraordinario dominio del lenguaje, habilidad narrativa y conocimientos sobrados para recrear uno de los periodos más fecundo de la historia europea.

José Fernando Murillo Bernáldez, El Consejero del Marqués de Monferrato. Cáceres, Editorial Canchales, 2013.

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