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Manuel Pecellín

Libre con Libros

MÍNIMA POÉTICA

Cuando uno se encuentra con publicaciones como este pequeño libro, auténtica joya, no puede menos de evocar los versos del más famoso arcipreste de nuestra literatura:

Quiero abreviar, señores, esta predicación
porque siempre gusté de pequeño sermón
y de mujer pequeña y de breve razón,
pues lo poco y bien dicho queda en el corazón.

Según le ocurre al bueno de Juan Ruiz en su Elogio de la mujer chica, también a mí me gustaría componer un texto convincente para encomiar el valor de este volumen antológico, opúsculo de apenas cuarenta páginas en tamaño menor, que alguno podría clasificar como sencilla “plaquette”. Pese a su brevedad, permite aproximarse a la escritura de uno de los creadores extremeños jóvenes más valiosos, abriendo el apetito de conocer su obra completa. Por lo demás, las austeras páginas no ofrecen información alguna sobre la biobibliografía del mismo, como si él hubiera optado por la invisibilidad que el título sugiere. Son cinco los lustros de creación poética aquí tan económicamente representados, los que van de 1998 a 2012, suficientes para confirmar la valía de este escritor.
A cuantos siguen las polifacéticas actividades de Cumbreño ( profesor, editor de las exquisitas Liliputienses -reincidencia en lo mínimo-, poeta, animador cultural, bloguero fecundo), nada voy a descubrirles. Sólo animarlos a mantener la paciencia hasta que puedan adquirir libros como éste (aún sigo esperando el ejemplar encargado hace meses en Universitas). Al fin he logrado leerlo en la tan magnífica como poco visitada Biblioteca de Extremadura (Javier, Rosario, gracias).
El autor, que gusta practicar la fusión de géneros hoy tan frecuente, abre con un conjunto de textos próximos al aforismo e incluso a la greguería. Son como relámpagos ingeniosos, donde brillan conceptos y enunciados verbales para “definir” líricamente los objetos más: la peonza, el lápiz, el dedal, la rueda, la cama o unos simples pendiente, que así recreados por la palabra.
Sigue, en contraposición con las elogiadas listas de “mis pequeños placeres”, la nómina de “cosas que me sacan de quicio”, tan sugerente como las que componen las “demoliciones”. Después, un conjunto de magníficos poemas, como “Cadena de montaje”, auténtica declaración metaliteraria.
Tras el apunte en prosa que da título a la antología, dedicado a A. Valverde, se recogen las composiciones más extensas, cuyos versos blancos, libres y de arte mayor seducen por su belleza formal y originalidad de los contenidos, que nos conducen con la misma frescura al mundo de los dibujos animados, las realidades virtuales o los juegos de niño . Concluye un texto de “Made in China”, especie de microrrelato que evoca a la lúcida e interrogativa Irene, musa infantil del poeta.
Terminaré , según empezaba, con el Libro de Buen Amor:

” Es muy pequeño el grano de la buena pimienta,
pero más que la nuez reconforta y calienta”.

Así le ocurre a este Curso práctico de invisibilidad.

José María Cumbreño, Curso práctico de invisibilidad (Poesía 1998-2012). Logroño, Ediciones del 4 de agosto, 2013.

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