>

Blogs

Manuel Pecellín

Libre con Libros

EL REY FELÓN

EL REY FELÓN
Manuel Pecellín Lancharro
A la conocida librería de viejo que los Miranda (tres generaciones del ramo) mantienen en Madrid, llegó el archivo de uno de los protagonistas de la primera mitad del XIX español, el emeritense José María Calatrava. Esta valiosa documentación pudo venir a la Biblioteca de Extremadura, vía fondos Clot-Manzanares, pero no hubo entendimiento económico sobre el posible contrato.  La compraría finalmente Pedro J.  Ramírez,  el autor de la obra aquí reseñada, un impresionante volumen con casi 1.200 páginas, cuyo núcleo lo constituyen los manuscritos del extremeño, generosamente utilizados. Según esa fusión de géneros hoy tan de moda, La desventura de la libertad tiene mucho de novela histórica, reportaje periodístico y ensayo filosófico, como le ocurre, mutatis mutandis, a los más conocidos trabajos de Javier Cercas.
Protagonista central del texto es José María Calatrava, en torno al cual pululan un gran conjunto de personajes coetáneos, muchos de ellos también extremeños (Fernández Golfín, Gómez Becerra,  Bartolomé J. Gallardo, José M. Quintana,  Manuel Godoy,  Pablo Montesinos o  Muñoz Torrero, éste injustamente desatendido aquí). Argüelles, Riego y Alcalá Galiano, constitucionalistas indefectibles,  son, entre los españoles, los que más espacio ocupan. El duque de Angulema, general del ejército francés enviado por la Europa absolutista para concluir con los “Cien mil hijos de San  Luis” el proyecto  liberal (1823), nos atrae por su complejidad ideológica como alguien más próximo al propio Calatrava que a Fernando VII, el “rey felón”,  un prototipo de estupidez, cerrilidad, cinismo y astucia.
El marco histórico de la obra son los meses últimos del “Trienio Liberal”. Calatrava, que había sufrido duro destierro en Melilla y cuyo hermano Diego fue fusilado por sus ideas antiabsolutistas,  se vio constreñido a aceptar la presidencia del último Gobierno liberal, con apoyo de la Masonería y la  reticente ayuda  de los Comuneros, otra de las sociedades secretas que pululaban en los inicios de la España decimonónica.  Si algo impresiona es el enfrentamiento de las “izquierdas”, así como la  simpatía popular, que los frailes fomentan, a favor del Rey y contra los ideales ilustrados.
El autor, sirviéndose de exhaustiva bibliografía, con especial cuido de la prensa periódica (El Zurriago,  la Gaceta de Madrid,  El Espectador), sin omitir fuentes francesas e inglesas, reconstruye de forma vívida aquel Cádiz donde por segunda vez se refugian los diputados de las Cortes españoles, llevándose al propio Rey, malgré lui, hasta que el ejército galo – esta vez sí – toma la heroica ciudad.
Calatrava consigue huir, vía Gibraltar, a Londres, mientras el Rey desencadena una terrible represión contra los constitucionalistas.  Quien tuvo el máximo poder gubernamental, el hombre libre y mesurado por antonomasia,  antiguo presidente de Gracia y Justicia, excelente parlamentario, se ganará durante un largo lustro la vida como zapatero remendón en los arrabales de Somer Town. Fallecido Fernando VII, volverá a recibir honores y cargos de relevancia suma. Pero eso es ya otra historia, que aquí no se contempla.  Entre puntadas y pespuntes, tiempo tendría de reflexionar  sobre las causas que dieron al traste con la empresa iniciada por la revolución de Riego, a la vez que se defendía de los injustos ataques que algunos de sus correligionarios le lanzaban. Especialmente difíciles de defender fueron sus decisiones en torno a  la suspensión de los derechos constitucionales, visto que  el ejercicio de   la libertad parece exigir límites rigurosos en épocas convulsas, como las del  segundo asedio gaditano. ¿Fue un acierto empecinarse en defender, contra vientos  y mareas, la mítica Constitución de 1812, o hubiese sido más sabio pacta con Angulema y los suyos una  “Carta” intermedia, aunque Fernando VII tampoco la hubiera aceptado? Resulta difícil aceptar que la política no es el arte de conseguir lo mejor, sino de acomodarse a lo posible, aunque eso exija la renuncia de los más queridos propósitos. Aunque tarde, Calatrava parece haberlo aceptado.
Entre las ricas fuentes consultadas por P.J. Ramírez, cabe destacar un buen conjunto de investigadores extremeños como Carmen Fernández-Daza, Fermín Mayorga, José María Lama, Juan Sánchez González o Teodoro Martín Martín.
Pedro J. Ramírez, La desventura de la libertad. José María Calatrava y la caída del régimen constitucional español en 1823. Madrid, La Esfera de los Libros, 2014.

Temas

Blog dedicado a la literatura de Manuel Pecellín

Sobre el autor