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Manuel Pecellín

Libre con Libros

LA HORA DEL LUBRICÁN

 

Nacido en Valencia (1951), Sánchez-Cutillas conoce la ciudad como la palma de su mano. Catedrático de historia, acumula también cuantiosos saberes sobre el pasado de su tierra, según quedará de manifiesto en las páginas de la obra con la que obtuvo el Premio Ciudad de Badajoz 2014, otro de los muchos galardones en su haber, tanto de novela (Ateneo de Valladolid, Gabriel Sijé, Cáceres, Ciudad de Irún) como de cuento (Alfonso Grosso, Caja España, Gabriel Miró, Ciudad de Alcalá).  Autor, pues, experimentado, ha elegido una fórmula clásica para componer Una tirada de dados, título que toma explícitamente de Mallarmé (“Un coup de dés jamais n´abolira le hasard”):  la noche de Difuntos, diez personajes concurren a singular tertulia, donde se  se les incita a componer respectivos relatos sobre la muerte. Quien triunfe en este “Decamerón”  al revés, obtendrá una dádiva extraordinaria. Apenas contarán con una hora para escribir, por lo que los textos resultan forzosamente sucintos. También desiguales, tanto desde el punto de vista temático como formal, acorde con la bien distinta personalidad de los supuestos autores.

Todos habrían participado, los días últimos, en un simposio sobre  “Tékne y Thánatos: la imagen de la muerte en el arte y la literatura” organizado por la Universidad levantina.  Allí los saluda Lubricán, sin duda el personaje más atractivo de la obra.  Hombre de edad indefinida, saberes enciclopédicos, memoria excelente e inquietante conducta, aunque anfitrión exquisito, se presenta como el actual responsable de la Academia de los Nocturnos, en cuya sede los invita a un suculento ágape nocturno con la sola condición (al parecer) de  escribir en torno a la Vieja Dama, respetando las normas de aquella institución, qué él se encarga de recordar y mantener. Se acogen a un viejo, pero rico caserón de la valenciana plaza de Cisneros, junto al palacio Cerveró.

Precisamente uno de los  contertulios irá narrando en primera persona cómo se desarrolla el singular encuentro , discurso interrumpido por la lectura de las composiciones redactadas en un clima cada vez con creciente tensión. Constituyen los dos planos de la novela, con distinto tratamiento gráfico cada uno (caja normal y cursivas). Entre todos elegirán los tres mejore relatos, reservándose Lubricán decidir el ganador y concederle el curiosísimo premio.

La fórmula permite al novelista discurrir por épocas, países y ambientes, todos evocados de modo convincente, aunque a él le interesa mucho más la fantasía que las referencias históricas.  Pintores flamencos o castellanos ( Brueghel, Memling, Velázquez), comerciantes genoveses, figuras famosas (Casanova, Carlos V), el orgulloso hidalgo preso de la Inquisición, humildes emigrantes, un mílite anónimo de las Cruzadas … irán refiriendo las experiencias vividas en sus días finales,  cómo reaccionan cuando ya se intuyen con el pie en el estribo.

Si la narración última proporciona la clave del libro, la más lograda de todas nos parece “La desconocida del Sena”. El autor elige aquí uno de los asuntos más frecuentados por todas las literaturas europeas contemporáneas (Rilke, Camus, Muschler, Nabokov, Blanchot, Aragon y tantos otros se inspiraron en la muerte de la joven ahogada,  de la que nada se sabe y cuya máscara mortuoria llegó a ser accesorio casi popular a principios del XX), para inventarle una vida tan poética como trágica. Pleno de imaginación,  intensidad, lirismo y precisión lingüística, superando a los demás en caracteres propios de todos ellos, testimonio perfectamente las enormes cualidades del novelista.

 

Luis del Romero Sánchez-Cutillas, Una tirada de dados. Sevilla, Algaida, 2015

 

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