A finales de octubre de 1086, dos poderosos ejércitos se buscaron para trabar combate junto a las muros de Badajoz. La orilla derecha del Guadiana, por donde el Gévora le rinde generosos caudales (aún no se había edificado el puente de Palmas), fue testigo de la lucha. Hasta las proximidades de la ciudad (según otras veces ocurriría en la historia) llegaron dos ejércitos, cuyos líderes se proponían el sometimiento, si no la destrucción, del enemigo.
Desde el Sur venían los musulmanes, liderados por Yusuf, el añoso caudillo almorávide, con sus tropas noveles en la Península y las de las débiles taifas que impetrasen el auxilio del guerrero norteafricano. Las del sevillano Al-Mutamid, el granadino Abd Allah y los aftásidas badajoceños, mal avenidas entre sí y poco apreciadas por aquél, jugarán allí un rol menor.
Desde el Norte acuden las huestes castellanoleonesas al mando de Alfonso VI, rey acostumbrado a vencer, con el recién conquistado Toledo y Coria como puntas de lanza contra el Islán. Su poderosos y temibles caballeros lorigados están seguros de vencer a los ligeros jinetes de la yihad. Pagarán por arrogantes.
Conocida como “Zalaca”, la que seguramente fue la batalla más importante del siglo XI de las sostenidas entre cristianos y musulmanes en vieja piel de toro, resulta que siguen ignorándose multitud de circunstancias sobre tan importante acontecimiento, clave sin duda para el futuro del proceso más conocido como “Reconquista”. Ni siquiera se sabe el lugar exacto donde ocurrió, ni el origen del topónimo, carente de referencias históricas fiables o de posibles testimonios arqueológicos (restos de armas, cadáveres, etc.).
Desvelar en lo posible la génesis, desarrollo y consecuencias de aquel combate es el objetivo de este libro, más ensayo que estudio histórico, prologado por Francisco Dacoba Cerviño, general de brigada. Sus autores son dos militares, estudiosos del “arte de la guerra”, que buscan desentrañar los secretos de Zalaca a la luz de dos focos: las fuentes documentales (escasas, poco fiables, a menudo contradictorias) y sus propias deducciones, con pura lógica, a partir de las similitudes con otros hechos bélicos trascendentes, desde la antigüedad a épocas contemporáneas (Gaugamelas, Cannas, Hasting, Uclés, Las Navas de Tolosa, Agincourt, Waterloo, Balaklava o el Sinaí).
González Lanzarote (San Vicente de Alcántara, 1960) es teniente coronel de Infantería y está especializado en el estudio de tácticas militares. También es el tema de preferente dedicación para González Madurga (Zaragoza, 1988), oficial de Artillería e ingeniero industrial. Aplican sus muchos conocimientos profesionales a los datos obtenidos de las fuentes medievales, sobre todo las proporcionadas por las obras Abd-Allah, R. Dozy, Huici Miranda, Ibn´Idari, Meneses Jiménez, Pacheco Paniagua y Terrón Albarrán, recogidas en el apéndice bibliográfico. A partir de ellos, ofrecen sus conclusiones sobre lo que debió de ocurrir aquel sangriento día otoñal, sus antecedentes y consecuencias, cuantificando en lo posible el número de combatientes y fallecidos, armas utilizadas, bagajes, itinerarios de ida y vuelta, etc. Cálculos sólidos los suyos, que ellos proponen con rigor no exento de humildad, en ocasiones entre excursos tal vez prescindibles y reiteraciones onerosas.
Zalaca constituye un mito de la historiografía árabe, mientras la cristiana optó por el silencio casi absoluto, testimonio infalible de quiénes se atribuyen la victoria. Realmente, la batalla en sí no fue tan sangrienta (Alfonso VI pudo huir y Yusuf renunció a perseguirlo), pero tuvo dos secuelas de gran peso para la historia de España: Supuso un secular parón a la reconquista (alentada por los aires de la I Cruzada; los anteriores éxitos y las parias impuestas), así como el fin de las taifas: los almorávides, mucho más puritanos y aguerridos, que volverían a pasar el Estrecho, terminarán con aquel mosaico de gobernantes “corruptos” para consolidar un imperio, a la postre también derruido pese a la llegada de otros refuerzos (almohades, benimerines, etc.).
José María González Lanzarote y Diego González Madurga, Zalaca. La batalla del siglo XI. Mérida, ERE, 2915