Pasión por el teatro es la que siente y trasmite José Manuel Villafaina (Badajoz, 1942), hombre que ha vivido desde su juventud para las representaciones escénicas. Licenciado por la R. Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid (1968-1972), nos consta su participación en numerosas actividades del género realizadas en Suecia, Puerto Rico Venezuela, Costa Rica y, naturalmente, España.
Entre sus muchas labores, recordemos que Villafaina fundó y dirigió la cátedra “Torres Naharro” de la Diputación badajoceña y ha estado al frente del Centro Dramático de Badajoz (1977-1987) y del Festival Internacional de Teatro y Danza Contemporáneos de Badajoz ( (1974-1993) . Ha intervenido como autor, director o intérprete en innumerables representaciones. El arte de Melpómene y Talía, con tanta presencia en la historia de Extremadura, habrá encontrado pocos cultivadores tan fervorosos como el autor de este Teatro maldito y bendito.
Así tuvo a bien titular el volumen en el que se recogen cuatro piezas dramáticas de su creación, todas ellas marcadas con claros tintes autobiográficos. La primera, Historias de Filemón, es sin duda la más ambiciosa. Constituye una acerada crítica a la forma en que ha venido desarrollándose el Festival de Teatro Clásico de Mérida. El dramaturgo reparte mandobles no sólo contra los responsables directos de la pretenciosamente presentada como “gran fiesta de la grecolatinidad”, sino contra los políticos, periodistas y críticos que de una forma u otra sostuvieron durante lustros una mistificación cara y a veces incluso ridícula, sólo factible en esa colonia cultural que es Extremadura. Los personajes de la obra son personajes fácilmente reconocibles de la política regional.
La segunda pieza, Una hoja de parra para el Emperador, tiene origen en las numerosas campañas que Villafaina organizó dentro del Plan de Acción Teatral Educativo en la Extremadura Rural. (Memorias de La Barraca lorquiana). Una primera versión de la misma ya se recogía en una obra publicada por el Ayuntamiento pacense. La reescribe el dramaturgo a raíz del eco mediático que tuvo el infausto real safari de elefantes en Botsuana el año 2012 y el desarrollo del Carnaval de Badajoz, en franca decadencia. Inspirada en un cuento oriental anónimo, reescrito por Andersen, El rey desnudo, pone en solfa a la clase política de nuestra Comunidad autónoma.
A continuación, nos sorprende La estrella de Belén, un “auto de Navidad”, que al parecer ha contado con las bendiciones del cardenal Paul Poupard, presidente del Pontificium Consilium vaticano de Cultura. El ilustre prelado otorga sus bendiciones en carta, cuyo núcleo reproduce el preliminar, dirigida al poeta Bartolomé Collado, amigo y contertulio de Villafaina, a quien se deben los bien cortados versos de los diálogos. Se apunta contra las celebraciones organizadas con motivo de la Cabagalta de los Reyes Magos, según habían venido dándose durante la legislatura del alcalde Miguel Celdrán, vulgares y caóticas, en opinión de Villafaina.
Pone un toque exótico la entrega última, El coquí enlatado, escrita por éste al calor de sus experiencias. Amante de los símbolos, que utiliza con generosidad, el extremeño recurre al coquí, pequeña rana cantarina considerada representación cultural de Puerto Rico, para criticar los desastres socioeconómicos generados en la hermosa isla caribeña.
Dedicada a José María Pagador, Miguel Murillo y Bartolomé Collado, “valiosos escritores y grandes amigos” extremeños, la publicación rezuma ironía, humor, denuncia y amor a las tablas.
José Manuel Villafaina, Teatro maldito y bendito. Madrid, ViveLibros, 2015