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Manuel Pecellín

Libre con Libros

SEMANA SANTA EN SEVILLA

 

Pertenece Antonio Núñez Cabezas de Herrera a ese curioso grupo de extremeños que se han distinguido como lúcidos intérpretes de las manifestaciones culturales andaluzas. Vienen a mi memoria escritores como los hermanos Pedro y Carlos Caba (Andalucía, su comunismo libertario y su cante jondo), Antonio y Florencio Zoido Naranjo (Doce teorías para Sevilla) , Juan José Poblador (Conil de la Frontera) o José Antonio Ramírez Lozano (Bata de cola), por no decir el mismo Félix Grande y sus ensayos sobre el flamenco.

La vez primera que encontré su nombre fue en el periódico pacense La Libertad, donde a lo largo de 1927 mantuvo interesantísima polémica con quien firmaba “Un bibliófilo extremeño”, el por entonces casi adolescente Antonio Rodríguez Moñino (que a partir de 1944 uniría con guión sus dos apellidos). Ambos discuten en torno a “la poesía del 27” (utilizando ya  esa categoría), mostrándose el primero más partidario que el segundo de lo que por entonces escribían los grandes de la época. Para ejemplificar cómo era aquella poética, el periódico de Badajoz publicaba el 4 de noviembre de ese año poemas de Dámaso Alonso, Alberti, Salinas, Gerardo Diego, Garfias, García Lorca y otros de la generación, ofreciendo así a los lectores extremeños una sorprendente y temprana antología.  Di cuenta de estos embates en mi artículo “Colaboraciones del joven Antonio Rodríguez-Moñino en la RCEEX”, que publiqué en el Boletín de la RAEX y está colgado en la red. (No se recogen estos artículos en el volumen que presentamos).

Antonio Núñez podía contraer sus apellidos como Núñez de Herrera, acaso por así parecer de familia más humilde. Nació en Campanario (1900), donde también viera la luz Antonio Reyes Huertas (1887), con quien coincidirá en la maestría para componer estampas populares, si bien de muy diferente inspiración: aquel fue pronto un republicano confeso, en tanto el segundo militaba en las filas del catolicismo más conservador.  Como funcionario del cuerpo de Telégrafos, Núñez pasa a residir desde 1916 en Sevilla, ciudad que llegaría a conocer perfectamente. Tras la declaración de la II República, se integra en las primeras corporaciones municipales de la, poniendo en marcha, como gran aficionado que era al periodismo, dos cabeceras, pronto fallidas: el semanario republicano Críticas El Pueblo. Diario Republicano de Andalucía. Pero tal vez su proyecto más querido fue erigir la Hemeroteca municipal, organismo al que se vincula hasta el fin de sus días. Cortos fueron, pues una neumonía lo fulminó (1935) mientras veraneaba en El Algarve.

Tuvo tiempo para escribir (Publicaciones Mediodía, 1934) un ensayo que los entendidos juzgan obra imprescindible, Sevilla. Teoría y realidad de la Semana Santa.Este estudio antropológica causó notable impacto, si bien el régimen nacido tras 1939  le impone una losa de silencio. Merced al empeño de sus familiares, será reeditado el 1981, 1993 y 2006. Reaparece ahora de manera mucho más ambiciosa. En efecto, el responsable de la edición ha ido recopilando y adjunta una enorme cantidad de materiales periodísticos que Núñez diese en numerosos medios (La Libertad, Heraldo de Madrid, El Noticiero Sevillano, La Gaceta Literaria, etc.,etc.) y sirven bien para entender la diagénesis del admirable libro. Como extremeños, aunque resulten un poco colaterales al tema principal, nos han interesado los textos que el autor (también crítico literario) dedica al triunfo en Sevilla de la pieza dramática de Chamizo, Las brujas.

Por otra parte,  el volumen (400 páginas) reproduce también como apéndice un “Cuaderno de poemas”, inédito hasta hoy,  compuesto por el de Campanario y que su familia supo conservar celosamente. David González lo califica como conjunto de “piezas breves, deudoras del gusto por Gustavo Adolfo Bécquer, de la influencia de Fernando Villalón, de la copla popular, y presenta llamativos ribetes de cierto imaginismo vanguardista”. Sin duda, están en líneas con la poética del 27, que Núñez había defendido frente al joven Moñino en el artículo antes citado.

Un cuadernillo de imágenes ofrece singulares fotografía del autor y sus amigos, entre ellas la tomada el 25 de abril de 1935 en la Venta de los Gatos, reunión organizada por la Tertulia del Arenal, donde también se distinguen personalidades como Manuel Chaves Nogales, Joaquín Romero Murube, Jorge Guillén y Federico García Lorca.

Antonio Núñez de Herrera, Sevilla. Teoría y realidad de la Semana Santa. Córdoba, Almuzara, 2015.

 

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