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Víctor Gibello

Paraísos Olvidados

Santiago de Bencáliz, una parada para la reflexión junto a la Vía de la Plata

Vista de la ermita de Santiago desde el este./ Víctor Gibello
Vista de la ermita de Santiago desde el este./ Víctor Gibello

 VER TODA LA GALERÍA DE FOTOS DE SANTIAGO DE BENCÁLIZ. / Autor: VÍCTOR GIBELLO

 

Él es un ejemplo vivo de cómo esta tierra descuida a la mayoría de sus mejores hijos, de cómo menosprecia el arte de sus creadores y se desentiende de su Patrimonio Cultural, tanto histórico como contemporáneo. Es una historia suicida repetida una y otra vez durante siglos, un bucle melancólico que hemos de romper, cuanto antes. Su música nos acompañará hoy.

Guillermo Alonso Iriarte es un compositor y pianista cacereño, un genio cuya desbordada creatividad está a la altura de su elevada calidad humana. Posee numerosos premios nacionales e internacionales logrados desde que era un adolescente. A los 18 años ganó, por oposición estatal, plaza como profesor de conservatorio, sus obras han sido estrenadas por algunos de los principales intérpretes para piano de nuestro tiempo, entre ellos, Maria João Pires. Pese a su impecable currículum y consideración artística internacional, es un desconocido en Extremadura. Vive en Cáceres, lugar que no quiere abandonar, aunque ofertas para trasladarse a interesantes destinos no le faltan.

Hace unos meses, poco después de escribir el post sobre al-Laris en este blog, tuve la fortuna de conocer a Nieves Moreno y Víctor Guerrero en Esparragosa de Lares. Ambos me hablaron con pasión de la música de otro extremeño olvidado, Hernando Franco, nacido en Galizuela en 1532. Sus composiciones de música sacra están a la altura de las más logradas de su tiempo. Como otros tantos paisanos, de entonces y de ahora, emigró, joven, en busca de una vida mejor. Terminó sus días como Maestro de Capilla en la catedral de la Ciudad de México.

Hoy, ¿quién conoce a Hernando Franco en Extremadura?, ¿quién protege y difunde su legado musical en la tierra que le vio nacer? Sin planteármelo, he establecido un paralelismo entre dos creadores separados por cinco siglos, pero unidos en su genialidad y su especial sensibilidad para entender y explicar el mundo que les rodea.

Vista del paisaje circundante./ Víctor Gibello
Vista del paisaje circundante./ Víctor Gibello

 

Con el disco de Guillermo, Íntima intención (puede encontrarse en la galería de Arte Theodora Van), en el que aparecen recogidas, entre otras, sus Nueve Estampas Naïves, dedicadas a la memoria de Michael Ende, recorro el trayecto hasta un lugar perteneciente al término municipal de Cáceres, situado entre Casas de Don Antonio y Aldea del Cano: la dehesa de Bencáliz. Es fácilmente reconocible, dos filas de eucaliptos se adentran desde la carretera N-630 hacia la finca en un pasillo vegetal de unos 500 metros de longitud, que conduce a una magnífica casa-fuerte bajomedieval, ampliada y reformada en el siglo XVI.

Miliario XXVIII./ Víctor Gibello
Miliario XXVIII./ Víctor Gibello

 

Al norte de la casa fortificada, próxima al pequeño embalse de Nogales, se alza la ermita de Santiago, advocación poco original si se tiene en cuenta la cercanía a la Vía de la Plata. La Vía, convertida con el transcurrir de los siglos en el camino de peregrinación a Compostela desde el sur, ese que algunos denominan Camino Mozárabe, discurre aquí paralela a la carretera. Un miliario, el XXVIII, todavía se alza, altanero, junto a la calzada. En él existe una hornacina en la que se depositaba el correo en tiempos de la dominación romana y que sirvió para acoger una talla mariana durante la Edad Media.

Ermita de Santiago desde el sur./ Víctor Gibello
Ermita de Santiago desde el sur./ Víctor Gibello

 

En la distancia, la iglesia se perfila como una atractiva ruina. La ausencia de tejado ha puesto al descubierto los arcos que lo sostenían, hasta crear una imagen pintoresca, moldeada caprichosamente por el tiempo. La vegetación se ha unido al material procedente del derrumbe de la estructura en el intento obstinado por sepultar la construcción.

Detalle de la decoración de la puerta./ Víctor Gibello
Detalle de la decoración de la puerta./ Víctor Gibello

 

Una puerta, sobre la que destaca la característica decoración de bolas isabelinas, se abre al sur para permitir el ingreso al templo. La nave tiene tres tramos segmentados por dos esbeltos arcos de medio punto. El testero, al este, tiene planta semicircular, en sus paredes aún se aprecian las huellas del altar, adosado al muro, y del retablo. La iglesia fue construida entre fines del siglo XV e inicios del XVI, quizás como intento de generar una población estable en un espacio necesitado de núcleos habitados. El intento no prosperó y el santuario amplió la lista de ermitas cacereñas aisladas en el campo, languideciendo año a año hasta su abandono definitivo a principios del siglo XIX.

Estancia romana absidiada e iglesia de Santiago./ Víctor Gibello
Estancia romana absidiada e iglesia de Santiago./ Víctor Gibello

 

Un simple reconocimiento de los muros informa del reaprovechamiento de materiales constructivos de etapas precedentes, práctica convencional repetida desde la antigüedad a nuestros días. Para edificar la capilla, los constructores no fueron a buscar piedra a un lugar alejado, el inmueble se asienta sobre una villa romana, simplemente desmantelaron parcialmente algunas de sus estructuras y cimentaron sobre ellas.

Durante los años 70’ del siglo XX, el profesor Enrique Cerrillo realizó dos campañas de excavación arqueológica en el lugar, campañas que, desgraciadamente, no pudo continuar dada la negativa de los propietarios de la finca a que prosiguiera la investigación. La información arqueológica obtenida permitió apreciar dos momentos constructivos destacables: el inicial, del siglo I, y el de tiempos bajoimperiales (siglo IV), cuando se acometieron importantes reformas que adecuaron la villa a los gustos propios del momento.

Hornacinas de apodyterium./ Víctor Gibello
Hornacinas de apodyterium./ Víctor Gibello

 

La iglesia está erigida sobre la pars urbana de la villa romana (el espacio destinado al alojamiento de los propietarios) y sobre las termas. En el exterior, al sur de la nave, se aprecia una estancia rematada con un ábside. Hacia el norte, el muro de cierre del templo monta sobre el acceso al edificio termal, del que apenas fue excavada una estancia, interpretada como apodyterium (vestuario). En ella existen dos filas de cuatro hornacinas afrontadas en las que los usuarios de los baños depositarían sus ropas y pertenencias. Un suelo de mosaicos polícromos, del siglo IV, sustituyó a otro de opus signinum, precedente. La habitación conserva pinturas sobre sus revestimientos, la vegetación y los agentes meteorológicos se están encargando de destruirlas sin piedad.

Pinturas romanas de las termas./ Víctor Gibello
Pinturas romanas de las termas./ Víctor Gibello

 

¿Tiene algún sentido dejar que desaparezcan estas pinturas romanas, este tesoro de nuestro Patrimonio conservado por siglos? Yo no lo encuentro. Otro Paraíso Olvidado, despreciado, abandonado, en proceso de desaparición.

Estamos en un yacimiento arqueológico de gran interés y amplitud, como si de un iceberg se tratara, conocemos un pequeño fragmento del mismo, tan solo la parte que emerge por encima del suelo actual. El yacimiento ocupa una superficie que supera holgadamente las cinco hectáreas de extensión. Sobre tan amplio solar existió una ocupación ininterrumpida entre los siglos I y X, al menos. La villa romana dio paso a un asentamiento rural de época visigoda. Al este de la iglesia, en las cercanías del embalse, existe una importante necrópolis altomedieval, numerosas tumbas antropomorfas excavadas en la roca pueden verse en superficie.

Tumba altomedieval excavada en roca./ Víctor Gibello
Tumba altomedieval excavada en roca./ Víctor Gibello

 

La dominación islámica no generaría cambios sustanciales en el asentamiento, la tierra siguió explotándose como siglos atrás y su tenencia permaneció en manos de un gran señor. La denominación actual del emplazamiento, Bencáliz, es un antropónimo procedente de este momento histórico, un nombre de persona que designa un lugar al que marca claramente como de su propiedad: el término Bencáliz es el resultado de la evolución del nombre Ibn Khaled.

Numerosas villae (villas, explotaciones rurales romanas) tuvieron continuidad más allá del colapso del Imperio, así lo confirman las excavaciones arqueológicas efectuadas sobre muchas de ellas en los últimos años. Las invasiones germánicas, la creación de un estado visigodo, la conquista islámica y la fase de dominación Omeya (emirato, califato y primeras taifas, a las que puede considerarse como un epílogo del mundo Omeya) supondrían más una continuidad que una ruptura con respecto a los tiempos precedentes. El campo se mantuvo impermeable, en ciertos aspectos casi ajeno a los cambios introducidos en las ciudades. La villa, como modelo de explotación de la tierra, se perpetuó hasta tiempos de las invasiones de almorávides y almohades.

Bloque romano./ Víctor Gibello
Bloque romano./ Víctor Gibello

 

Bencáliz es un yacimiento idóneo para estudiar esta interesantísima fase de nuestra historia. Si a ello añadimos la estrecha vinculación a la Vía de la Plata y el rico Patrimonio bajomedieval y moderno que atesora el lugar, las posibilidades de convertirlo en foco principal de atracción turística son enormes.

Cáceres es mucho más que su magnífico recinto intramuros. El futuro de la ciudad está más allá de sus murallas, su aspiración a convertirse en enclave turístico de referencia internacional pasa por entender esto, y entenderlo pronto. La ciudad no puede seguir viviendo de espaldas a su territorio y prosperar. Ha llegado el momento de hacer un análisis riguroso de los recursos disponibles, recursos aún por explorar, y planificar un modelo de desarrollo realmente sostenible basado en su principal singularidad: el Patrimonio.

Me marcho con la música de Guillermo Alonso Iriarte y su evocación de la obra de Michael Ende. Me uno en su homenaje, ahora, cuando los hombres de gris creen haberse apoderado del mundo, Momo reaparece como modelo de resistencia frente a aquellos que quieren convertir la existencia en algo vacío, triste y sin sentido.

Puerta del templo a la luz de las estrellas./ Víctor Gibello
Puerta del templo a la luz de las estrellas./ Víctor Gibello

 

Extremadura posee un patrimonio muy rico y diverso, quizá de los más destacables cualitativa y cualitativamente de la Península. El blog Paraísos olvidados pretende recuperar y dar a conocer la memoria de esta herencia de siglos, un legado compuesto por monumentos y yacimientos arqueológicos, pero también por paisajes, bosques, manantiales, restos de arquitectura vernácula, tradiciones, etc.

Sobre el autor

Arqueólogo, historiador, historiador del Arte, fotógrafo, escritor, emprendedor. Durante los últimos 25 años ha realizado numerosos trabajos de investigación, excavación, restauración y puesta en valor del Patrimonio Cultural por toda España, así como diversos proyectos internacionales. Paraísos Olvidados es un recorrido diferente por el Patrimonio de Extremadura, un viaje a los espacios más singulares, atractivos y amenazados de nuestra tierra, un experimento de divulgación que pretende crear conciencia en la sociedad para su conocimiento, valoración, protección, conservación y disfrute


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